dissabte, 21 de desembre de 2019

Brindis por un 19 de diciembre


  


 Una imatge per deu milions de paraules. Oriol Junqueras és detingut a Barcelona i introduït emmanillat en la part posterior d'un furgó policial que ha de conduir-lo a Madrid. En el recorregut, ple de viratges forçats, eslàloms impropis, perquè el cos del detingut xoqués amb tot el rellevant de l'interior del furgó, li amenitzen el trajecte amb música a tot volum de “Himno de España” i la cançó "Que viva España" de Manolo Escobar. En entrar a la presó se sent un enregistrament entre dos policies de la porta d'entrada: "A este le arreglaran hoy el otro ojo".
Ja no feia falta que es pronunciessin els tribunals de Luxemburg o Estrasburg.
Allò era el que era: un atemptat flagrant, impropi no ja d'autoritats, sinó de simples éssers humans. El Caín (feixista) de nou contra Abel.

Avui, per a la meva alegria interior, s'ha iniciat un procés contrari. Una autoritat judicial europea ha fet el primer pas per a desemmascarar a tant atropellament a la Llei i la Raó. A tan inepte cobert amb la toga, ideologitzada per les pitjors criatures que ha donat i dóna aquest país d'espectacle vergonyós.

En moments com aquest recordo més que mai a Antonio Machado:”

  Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerra
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra…


Viendo las reacciones por parte de los políticos «constitucionalistas» cualquiera pensaría que efectivamente lo son. Defensores de ese texto que consagra la igualdad ante la ley, el respeto a los principios fundamentales del Derecho, el cumplimiento de las normas internacionales…. etcétera etcétera, están demostrando que en realidad lo de ser «defensores de la Constitución» era lo que algunos siempre hemos dicho: fachada y relato, pura pose. Porque lo único que le importa a todos estos que llevan dos días escupiendo barbaridades, es mantener sus «chiringuitos». ¿Cómo se traduce esto?
Sencillamente España ha sido (y es) un entramado de chiringuitos, de «pa’quí pa’llá» superpuestos que ha contado durante décadas con el conchabeo, la complicidad y el compadreo de clases de distinto tipo: políticos, empresarios, y colegas dentro de las distintas administraciones públicas. Periodistas, cadenas informativas y grandes empresas. Cada uno cumpliendo su función para que la rueda siga girando.
Pongamos un ejemplo (por supuesto imaginario): el de aquella familia de señoritos que, a raíz de un golpe de Estado (lo que ellos llamarán el «Glorioso alzamiento») se dedicaron a arrasar con todo lo que pudieron. Le quitaron las tierras al «rojo comunista», aprovechándose de un sistema de denuncia anónimo, por el cual, a ese vecino al que se la tenían jurada (a veces por pura envidia), le enviaban a una cuneta, o a la cárcel o al exilio. Y se quedaban, por vía de expropiaciones y lo que fuera menester, con las tierras, las propiedades, el dinero contante y sonante. El golpe de Estado de los nacionalistas españoles en 1936 trajo consigo asesinatos, violaciones, procesos «judiciales» aberrantes, y el empobrecimiento de los «sometidos». A los que defendieron al república o les acusaron de ello, les dejaron absolutamente en la ruina. Y a partir de ahí otros construyeron sus emporios. Bastaría con revisar la Historia de algunas empresas que hoy son tan punteras en nuestra economía.
Pasan los años, viviendo los «vencedores» en un sistema -la dictadura franquista- que les enriquece continuamente: a través de leyes creadas para ellos, de expropiaciones y regalos que caen en sus manos como «agradecimiento a los servicios prestados». Piensen en Queipo de Llano y la finca que le regalaron. Un sencillo ejemplo entre otros tantos que nunca han sido depurados.
Llegó la «transición», por la cual, se abría el pastel a algunos más, de manera controlada, y sobre todo, con la condición de no revisar nada de lo sucedido anteriormente. Básicamente porque como todos los emporios, fincas y bienes se heredan, las sagas familiares han mantenido su control, sus posesiones y su poder. Y una vez abierta la nueva fase «democrática», se encargaron de dejarlo todo «atado y bien atado», a través de un sistema en el cual, los poderosos no verían peligrar aquello que habían ido almacenando durante la dictadura. Para ello, se han ido colocando en cargos políticos (algunos llevan ya casi el mismo tiempo que duró la dictadura sentados en escaños); otros en la administración de justicia -basta con revisar algunos escándalos recientes que ha protagonizado la hija de algún juez para ver cómo funciona esta casta-. Se hacen sus leyes, se las interpretan y además, tienen los medios de comunicación también dentro de su «haber». Para ello, basta con revisar quiénes son los propietarios de los principales canales de comunicación de este país y hacer un recorrido por la historia. Son precisamente los emisores de propaganda, que fundamentalmente consiste en que no se hable de sus socios, que no se destapen sus escándalos y que se haga creer a la opinión pública que los problemas que tiene esta sociedad son unos cuando en realidad son otros que quedan bien protegidos.
Su manera de actuar, la del amiguismo, clientelismo, la de la trampa en su beneficio como norma, se ha extendido de tal manera que al final ellos mismos creen que es así como se hacen las cosas. Porque «usted no sabe con quién está hablando» es el lema para este tipo de gente que controla los hilos.
Y claro: en Europa están muy ocupados haciendo cosas. Entre otras, inyectándonos pasta durante estos años para que pudiéramos incluirnos en un sistema capitalista donde España ha puesto alfombras rojas a los poderosos, donde ha perdido aquello en lo que tenía potencial para ser sostenible: pesca, agricultura, energías renovables… Pero lo ha hecho manteniendo el mismo sistema: basta con revisar a quién van a parar los millones de ayudas y subvenciones europeos, y no tardarán mucho en encontrarse a estas familias de nuevo, a estos grupos de amiguetes que se las saben todas para recibir dinero a costa de nada.
Sin embargo, Europa no era solamente una manguera de dinero. También conllevaba otras cuestiones que a España le han interesado más bien poco (normal): la justicia independiente (o al menos más que otras), que ha ido marcando un camino por el que sus estados miembro debían transitar. Y a España siempre le ha costado transitar esos caminos, porque suponían tener que tomar medidas incómodas que cabrearían a los que verdaderamente son Dueños de España  (y olé).
Esos mismos son hoy los que dicen que Europa es una vergüenza, que está contra España y su soberanía (¿de qué soberanía hablan cuando España forma parte de una comunidad superior en la que ha delegado precisamente ciertas competencias para un beneficio común?). Ah, no: Europa molaba cuando nos daba pasta, porque éramos los pobrecitos españoles. Ahora que Europa nos da un bofetón con la mano abierta por saltarnos a la torera (y nunca mejor dicho) los procedimientos que garantizarían un sistema independiente y objetivo, ahora es cuando Europa odia a España.
La reacción de González Pons, Dolors Monserrat, Santiago Abascal, y tantos otros comentaristas que están intentando hacer la cuadratura del círculo para no tener que reconocer que en España se hacen algunas cosas muy mal, está siendo realmente digna de ver. Como escuchar a Losantos soltar espumarajos, insultando a los tribunales europeos. Ahora proponen poner fronteras de nuevo, salirnos de Schengen, incumplir sentencias injustas. Ver para creer. Son ellos, esos de los que les vengo hablando, los que ven peligrar sus chiringuitos, esos que tienen desde la cuna, desde sus padres, desde sus abuelos. Lo que tienen es lo que son y no están dispuestos a que nada ni nadie se lo cuestione: por eso hablan de honor, de dignidad patriota y de tantos conceptos lejanos a la justicia real y a la transparencia.
El bofetón no van a ser capaces de encajarlo. Porque no les interesa. Porque tendrán que desviar la atención para criticar cualquier cosa, no vaya a ser que su castillo de naipes se desmorone y vean cómo, de redactarse leyes realmente justas para la población y aplicarse sin interpretaciones torticeras, su situación de privilegio se desvanecería.

dijous, 19 de desembre de 2019

Oda a Walt Whitman

El meu homenatge a Patxi Andión, en el dia en què  se n'ha anat, ha consistit a escoltar aquesta meravellosa versió que va fer de l'Oda a Walt Whitman de Federico García. La gent passa, en algun lloc les emocions queden. 


 “ODA A WALT WHIMAN”, de Federico García Lorca.
... Cuando la luna salga 
las poleas rodarán para turbar el cielo; 
un límite de agujas cercará la memoria 
y los ataúdes se llevarán a los que no trabajan... Los muertos se descomponen bajo el reloj de las ciudades, 
la guerra pasa llorando con un millón de ratas grises...y la vida no es noble, ni buena, ni sagrada...



Walt Whitman

ODA A WALT WHIMAN

Por el East River y el Bronx 
los muchachos cantan enseñando sus cinturas, 
con la rueda, el aceite, el cuero y el martillo. 
Noventa mil mineros sacaban la plata de las rocas 
y los niños dibujaban escaleras y perspectivas. 

Pero ninguno se dormía, 
ninguno quería ser el río, 
ninguno amaba las hojas grandes, 
ninguno la lengua azul de la playa. 

Por el East River y el Queensborough 
los muchachos luchaban con la industria, 
y los judíos vendían al fauno del río 
la rosa de la circuncisión 
y el cielo desembocaba por los puentes y los tejados 
manadas de bisontes empujadas por el viento. 

Pero ninguno se detenía, 
ninguno quería ser nube, 
ninguno buscaba los helechos 
ni la rueda amarilla del tamboril. 

Cuando la luna salga 
las poleas rodarán para turbar el cielo; 
un límite de agujas cercará la memoria 
y los ataúdes se llevarán a los que no trabajan. 

Nueva York de cieno, 
Nueva York de alambres y de muerte. 
¿Qué ángel llevas oculto en la mejilla? 
¿Qué voz perfecta dirá las verdades del trigo? 
¿Quién el sueño terrible de sus anémonas manchadas? 

Ni un solo momento, viejo hermoso Walt Whitman, 
he dejado de ver tu barba llena de mariposas, 
ni tus hombros de pana gastados por la luna, 
ni tus muslos de Apolo virginal, 
ni tu voz como una columna de ceniza; 
anciano hermoso como la niebla 
que gemías igual que un pájaro 
con el sexo atravesado por una aguja, 
enemigo del sátiro, 
enemigo de la vid 
y amante de los cuerpos bajo la burda tela. 
Ni un solo momento, hermosura viril 
que en montes de carbón, anuncios y ferrocarriles, 
soñabas ser un río y dormir como un río 
con aquel camarada que pondría en tu pecho 
un pequeño dolor de ignorante leopardo. 

Ni un sólo momento, Adán de sangre, macho, 
hombre solo en el mar, viejo hermoso Walt Whitman, 
porque por las azoteas, 
agrupados en los bares, 
saliendo en racimos de las alcantarillas, 
temblando entre las piernas de los chauffeurs 
o girando en las plataformas del ajenjo, 
los maricas, Walt Whitman, te soñaban. 

¡También ese! ¡También! Y se despeñan 
sobre tu barba luminosa y casta, 
rubios del norte, negros de la arena, 
muchedumbres de gritos y ademanes, 
como gatos y como las serpientes, 
los maricas, Walt Whitman, los maricas 
turbios de lágrimas, carne para fusta, 
bota o mordisco de los domadores. 

¡También ése! ¡También! Dedos teñidos 
apuntan a la orilla de tu sueño 
cuando el amigo come tu manzana 
con un leve sabor de gasolina 
y el sol canta por los ombligos 
de los muchachos que juegan bajo los puentes. 

Pero tú no buscabas los ojos arañados, 
ni el pantano oscurísimo donde sumergen a los niños, 
ni la saliva helada, 
ni las curvas heridas como panza de sapo 
que llevan los maricas en coches y terrazas 
mientras la luna los azota por las esquinas del terror. 

Tú buscabas un desnudo que fuera como un río, 
toro y sueño que junte la rueda con el alga, 
padre de tu agonía, camelia de tu muerte, 
y gimiera en las llamas de tu ecuador oculto. 

Porque es justo que el hombre no busque su deleite 
en la selva de sangre de la mañana próxima. 
El cielo tiene playas donde evitar la vida 
y hay cuerpos que no deben repetirse en la aurora. 

Agonía agonía, sueño, fermento y sueño. 
Éste es el mundo, amigo, agonía, agonía. 
Los muertos se descomponen bajo el reloj de las ciudades, 
la guerra pasa llorando con un millón de ratas grises, 
los ricos dan a sus queridas 
pequeños moribundos iluminados, 
y la vida no es noble, ni buena, ni sagrada. 

Puede el hombre, si quiere, conducir su deseo 
por vena de coral o celeste desnudo. 
Mañana los amores serán rocas y el Tiempo 
una brisa que viene dormida por las ramas. 

Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whítman, 
entra el niño que escribe 
nombre de niña en su almohada, 
ni contra el muchacho que se viste de novia 
en la oscuridad del ropero, 
ni contra los solitarios de los casinos 
que beben con asco el agua de la prostitución, 
ni contra los hombres de mirada verde 
que aman al hombre y queman sus labios en silencio. 
Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades, 
de carne tumefacta y pensamiento inmundo, 
madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño 
del Amor que reparte coronas de alegría. 

Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos 
gotas de sucia muerte con amargo veneno. 
Contra vosotros siempre, 
Faeries de Norteamérica, 
Pájaros de la Habana, 
Jotos de Méjico, 
Sarasas de Cádiz, 
Apios de Sevilla, 
Cancos de Madrid, 
Floras de Alicante, 
Adelaidas de Portugal. 

¡Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas! 
Esclavos de la mujer, perras de sus tocadores, 
abiertos en las plazas con fiebre de abanico 
o emboscadas en yertos paisajes de cicuta. 

¡No haya cuartel! La muerte 
mana de vuestros ojos 
y agrupa flores grises en la orilla del cieno. 
¡No haya cuartel! ¡Alerta! 
Que los confundidos, los puros, 
los clásicos, los señalados, los suplicantes 
os cierren las puertas de la bacanal. 

Y tú, bello Walt Whitman, duerme a orillas del Hudson 
con la barba hacia el polo y las manos abiertas. 
Arcilla blanda o nieve, tu lengua está llamando 
camaradas que velen tu gacela sin cuerpo. 
Duerme, no queda nada. 
Una danza de muros agita las praderas 
y América se anega de máquinas y llanto. 
Quiero que el aire fuerte de la noche más honda 
quite flores y letras del arco donde duermes 
y un niño negro anuncie a los blancos del oro 
la llegada del reino de la espiga.

  



divendres, 6 de desembre de 2019

L’anècdota

Tren regional a l'Estació de Girona. Font: Viquipèdia
Dos quarts de 8 del matí d’un hivern fred i glaçant a la ciutat de Girona. D’aquell fred humit i intens que t’entra dins dels ossos i que ha vingut per quedar-se. Els primers rajos de sol que m’acaronen la cara entren com un bri de primavera en un hivern fred i gris. La ciutat encara dorm, un silenci lànguid i pacient espera els primers anars i venirs atrafegats de la classe treballadora de la ciutat, mentre la humitat en forma de boirines, encara entorpeix la vista.
L’espera d’un Regional a l’estació de Girona es fa eterna, com si al tren se li haguessin enganxat els llençols i les vies se li presentessin com tendres i tous matalassos d’aigua. L’andana es comença a omplir de gent i l’espera es comença a fer una mica més nerviosa. Algú s’encén un cigarret, amb el molest fum que genera el tabac a quarts de 8 del dematí. Mentre la ferum de nicotina impregna l’estació de Girona, a una llunyania prou propera s’hi sent una cançó de trap – de gust quasi desagradable – provinent d’un telèfon mòbil d’uns nois que van amb caputxes i ronyoneres quadrades. Les seves cames, penso, si les posem en relació amb l’abric de plomes que porten, semblen llumins negres amb bambes de taló…
Tot d’una, m’adono de com d’absort estava i em veig sorprès pel grinyolar de les vies del tren. El seu so agut i metàl·lic irromp dins dels meus timpans tot anunciant l’imminent i tardana arribada del tren a l’estació. La massa de gent, que ha anat augmentat amb l’espera, comença a caminar cap endavant intentant esbrinar quina porta li quedarà més a prop. Els mitjos cops i les mitges empentes augmenten a mesura que el tren es va aturant a l’andana i creixen encara més en el moment de l’obertura de les portes. Les poques persones que baixen es troben amb una multitud de gent assedegada de seients i amb una pressa educadament continguda; és llavors quan l’intercanvi de passatgers es produeix de manera escassament ordenada. Després d’alguns dubtes momentanis, m’assec cap al final del vagó, ben al costat de la finestra i no gaire lluny de la porta infernal que connecta els vagons del comboi.
M’acomodo, trec els auriculars i inicio l’àrdua feina de desenrotllar-los amb una paciència resignada. Acabat el procediment, em poso els auriculars i em disposo a escoltar una llarga sessió de música irlandesa del grup Lúnasa, el qual recomano a tothom a qui li agradi el gènere. La música és un mètode per fer més amenes les dues hores i escaig que dura el trajecte, tot i tenir la sort de poder gaudir de bons paisatges durant el tram des de Girona fins a Cardedeu. Més avall el panorama degenera en vistes d’àrees urbanes, periurbanes i industrials d’un color gris apagat i resclosit.
Pocs minuts després em comença a envair un altre cop una forta ferum violenta de nicotina. El primer reflex és mirar la porta infernal que peta cada dos per tres a causa dels desplaçaments consecutius dels passatgers. És allà on normalment les persones més addictes al tabac fumen quan no poden aguantar l’ànsia durant el llarg trajecte d’un tren regional. Abans d’aixecar-me per mirar si hi ha algú en aquest espai (per pura curiositat i xafarderia), me n’adono que el fum ve de just dels seients del meu davant que em donen l’esquena. M’atanso una mica i veig una dona que xucla compulsivament el seu cigarret tot deixant una columna de cendra que sembla ben bé la torre de Pisa. Em trec els auriculars per tenir tots els sentits disponibles per poder captar amb la màxima fidelitat el moment. Així mateix, sento com des del mòbil de la dona en qüestió hi sona una música tràgica i melancòlica dels anys 80 que ressona per tot el vagó i que, pel meu gust, trenca totalment amb el paisatge de prats verds i alzinars que ofereix el Gironès. Sense acabar de creure’m gaire la situació continuo analitzant el panorama: la dona, d’uns aproximadament 50 anys molt mal portats, plora contingudament amb els ulls injectats de sang i amb unes faccions que al segle XVIII s’haguessin considerat de fetillera. Es poden veure perfectament unes galtes xuclades segurament pel tabac i ves a saber què més, unes mans ossudes amb uns dits llargs i escardalencs i uns cabells de poca salut recollits amb una cua.
L’escena, és francament trista i desesperançadora. Si no fos per la música eixordadora i pel tabac, la meva compassió no tindria límits per aquella pobra dona feta pols per la vida i per ella mateixa. Però evidentment, no sóc l’únic habitant d’aquell vagó i la gent ràpidament comença a entrellucar l’escena. Abans que jo pugui reflexionar sobre el meu comportament davant la situació, sento que un home s’aixeca i es dirigeix cap a la dona que fuma.
·  Sabes que aquí no se puede fumar? – Li etziba l’home, amb un accent gironí d’aquells que es diferencien d’una hora lluny
·  Déjame en paz! – Crida la dona, amb un menyspreu absolut
·  Es que hay gente que le molesta el humo y aquí no se puede fumar señora – Continua l’home
·  Que me dejes en paz coño! – La dona comença a estar prou molesta com per mirar a la cara al seu interlocutor
·  Señora que no ve que está molestando a la gente? – Insisteix l’home
·  El que me está molestando eres tu, gilipollas!
A partir d’aquí veig com la dona decideix aixecar-se i treure pit per posar-se en situació. Gràcies a aquest moviment, la panoràmica de visió és total: porta unes botes altes d’aquelles que semblen de cow boy fins quasi els genolls, unes mitges arrapades a les cames seques i primes com dos escuradents, una faldilla negra curta amb restes de cendra de tabac, una jaqueta de cuir granat amb lluentons platejats en forma de quadrats i una bossa de mà que sembla haver vist molt de món. L’home, que vesteix uns pantalons i una americana molt senzills, es caracteritza pels seus colors grisos i negres apagats, com si volgués imitar qualsevol dia d’hivern de l’interior de Girona. Porta una petita maleta de pell de color negre amb uns papers que li surten dels laterals. L’home, en sentir l’escridassada de la dona, agafa amb més força la seva maleta de manera inconscient i automàtica. En aquest moment, després d’un o dos segons palplantat, decideix contestar-li amb menys educació que abans i intentant dissimular els nervis. La dona, com és de suposar, no cedeix terreny i segueix amb un reguitzell d’insults i amenaces:
·  Eres una maleducada! Estás molestando a todo el mundo! – Critica el senyor
·  Oye, por qué no te vas a la mierda un rato? – Segueix ella, sense deixar ni un moment de fumar
·  Por qué no te vas tu con tu cigarro, maleducada?! – Respon ell, agafant cada cop més fort la maleta
·  Mira... o te vas o meto, me oyes? Es que te meto!
Aquí la situació ja és diferent. L’amenaça d’ella sembla ser decididament seriosa i després d’alguns crits i insults per part de la dona el senyor decideix que la millor opció és fer cas a la senyora i agafar la seva estimada maleta i marxar del vagó.
Un cop de porta molt fort (com són sempre els cops de porta dels vagons dels trens regionals) tanca la discussió i la nostra bona dona torna a seure al seu seient ple de cendra i d’objectes personals dispersos. La música, que no havia deixat de sonar en cap moment, fent així més tragicòmica l’escena, segueix sonant a tot drap delectant l’audició de la nostra amiga. Tot seguit, sento que remuga, amb un català d’accent gironí:
·  “Quin fill de puta… molestar diu… que se’n vagi a la merda el subnormal aquest…”
Entre altres insults i escarnis, la dona es dedica a remugar entre dents sobre l’home i a auto-justificar en veu alta les seves accions. Veient el panorama, decideixo aixecar-me i canviar de vagó per no seguir patint les bafarades de tabac industrial i per no patir el mateix destí que l’home que tenia darrere.
Tot caminant pel vagó començo a reflexionar sobre la situació… hi ha una cosa que m’inquieta molt. Si ella xerra català amb ella mateixa, vol dir que és catalanoparlant i que per tant pensa en català. Ell és més que evident que és catalanoparlant pel seu accent clarament identificable – quasi li costava articular les paraules quan xerrava castellà. Llavors… per què s’han parlat en castellà entre ells?
El primer pensament que em ve al cap és que és culpa de l’home, que ha començat en castellà. Que classista, el tio! Penso. Clar, com que ha pensat que una persona així només podia parlar en castellà doncs ell s’hi ha dirigit així… però aquí el problema ha sigut que cap dels dos ha canviat de llengua. És a dir, les dues persones eren catalanoparlants però han acabat tenint una “conversa” en castellà… aquí hi ha alguna cosa que falla, no creieu?
La realitat
A Catalunya estem vivint un procés de substitució lingüística molt greu del qual molt poca gent sembla ser-ne conscient. Us convido a anar pel centre de Barcelona i escoltar la llengua en què parla la gent. Sentireu de tot: anglès, francès, japonès, àrab, urdú, etc. però sobretot castellà. El català el podreu sentir també, tot i que en un percentatge més baix. La substitució lingüística de la que parlo no es basa en el turisme massiu de Barcelona, del qual ja se n’han fet mil i un articles, sinó de la castellana.
Al nostre país estem veient com la nostra pròpia llengua, la catalana, viu un retrocés vertiginós que en fa perillar la continuïtat. El 2003, segons l’Institut d’Estadística de Catalunya, hi havia un 46% de parlants habituals de català a casa nostra. Una dada que ja de per si és preocupant – ja que simbolitza menys de la meitat de la població que viu al Principat – i ens mostra com de gran és el problema. Però si mirem les últimes dades, veiem que el 2018 estem en un 36% de parlants habituals. Aquesta dada, perillosament encara més alarmant, ens dóna un bon mastegot a la cara i ens posa a lloc.
No cal amagar-ho, no cal maquillar-ho amb “buenu, és que, però…” ni amb excuses, no fa falta buscar-li tres peus al gat per dissimular-ho: estem molt malament lingüísticament i això no pot ser. És una qüestió de primer ordre que a qualsevol català amb una mica de seny li hauria de preocupar. Però irònicament som nosaltres mateixos els culpables – en part – d’aquesta nefasta situació. Tenim el mal costum de parlar en castellà als estrangers que viuen a Catalunya i de vegades a algú que no coneixem. O fins i tot es donen casos en què dues persones catalanoparlants es coneixen en castellà i per tant es comuniquen sempre en aquesta llengua. Tots aquests casos són la clara explicació de perquè estem matant l’única llengua originària de Catalunya. Tot i que dir “matar-la” pot sonar dràstic ens hem d’adonar de que realment és així: cada cop que algú que resideix a Catalunya ens parla en castellà i nosaltres li contestem en aquesta llengua, ja estem reduint un àmbit i una possibilitat d’ús del català. Cada cop que podríem xerrar en català i no ho fem estem participant directament en un procés d’extinció d’una llengua mil·lenària. Cada cop que fem servir el castellà quan podríem utilitzar el nostre antigament denominat “llemosí” donem la raó a aquella gent que pensa que la nostra cultura i llengua han de desaparèixer. Cada cop que fem servir la llengua de Castella a casa nostra quan podríem fer servir la d’aquí li estem fent entendre a l’altra persona que el català és menys important i per tant, menys necessari.
En definitiva, podríem dir que la situació no és per tirar floretes i encara menys sabent que a partir del 30% de parlants habituals una llengua pateix un procés d’extinció quasi irreversible. I no ho dic per dir, sinó de la veu de Carme Junyent, especialista en l’estudi de les llengües amenaçades[1]. Està clar que a Catalunya tenim una situació d’alt risc lingüístic que es fa palesa no només al carrer sinó a les escoles, on només prop del 15% de les converses que es duen a terme als patis de l’ESO en zones urbanes de Catalunya són en català.
Dient-ho ras i curt, clar i català, la nostra llengua és molt a prop d’entrar en perill d’extinció i som nosaltres els únics que podem fer-hi alguna cosa, ja que el panorama polític i parlamentari actual sembla preocupar-li ben poc el problema. Si no hi fem res tenim bastantes probabilitats d’acabar com els nostres germans del Nord
L’arribada
Després d’aquesta profunda i intensa reflexió em trobo assegut a un altre vagó ben allunyat de les males energies del conflicte d’abans. Ens trobem parats a l’estació de Maçanet-Massanes i per les portes obertes entren, a més d’una corrent d’aire gèlida, un grup de noies de 15 anys que semblen fugir amb totes les seves ganes del revisor del tren. Dos llatinoamericans asseguts se les miren amb cara de divertiment com qui contempla entretingudament unes gallines que fugen amb molta traça del seu pagès. Per fi es tanquen les portes i la calidesa torna tot lliurant-me la sensació d’escalf i comoditat. Després d’alguns cops de cap contra el vidre i dels consegüents espants, em deixo emportar per un profund i plaent son acompanyat de flautes i gaites irlandeses…
Sobresaltat, em desperto a la parada de Clot-Aragó en el moment en què el soroll estrident del tren indica el tancament de portes del vagó. Just davant meu hi tinc dues dones d’uns 60 anys amb els seus abrics color caqui i uns guants marrons de cuir, conversant molt apassionadament:
·  Doncs a mi em va dir que no venia perquè el seu marit es trobava malament i que no podia sortir de casa…
·  I ara! Si jo la vaig veure que passejava tant fresca amb la Pilar pel carrer Diputació buscant un puestu per fer un cafè!
·  Què dius!? M’ho estàs dient en serio?
·  I tant! Aquesta deixa-la anar…
La conversa em té tant absort que no puc impedir que la meva motxilla surti disparada cap endavant a causa de la brusca frenada del tren. Això m’alarma molt ja que dins hi ha el meu ordinador portàtil i decideixo llençar-m’hi per atrapar-la, quasi obrint-me el cap amb el seient del davant.
·  Ay niño, ¿estás bien? – Em pregunta una d’elles, visiblement preocupada per la meva sobtada i arriscada reacció
·  Sísí, tot bé! Perdonin… gràcies!
Per sort, la parada de Passeig de Gràcia és just on jo baixo i la vergonya passada es difumina en l’espai-temps.

Compàs d’espera

  Com saben els lectors que em fan l’honor de seguir-me, un dels modestos granets de sorra que aporto a la nostra lluita és escampar detalls...