Este escrito ya lo puse hace mucho tiempo. Ahora lo hago de nuevo para dedicarlo Esta era mi escuela. Era un único edificio, pero separado en dos. Era como un muro que no existia. Era una alambrada que nos pusieron en nuestro cerebro. En la parte izquierda estaban las niñas y en la derecha los niños. Había una única escalera, evidentemente bien controlada para que en ningún momento se cruzaran una niña con un niño. Las horas de recreo eran como las horas de cárcel. Primero ellas luego nosotros. Los castigos eran un "paseo"por las clases de los niños, con el bien entendido que tenias que reir, porque sino el castigo te lo ponian a ti. Los rezos y el "Cara al sol", era el pan nuestro de cada día -valga la redundancia- Y como veis, este era mi pupitre. ¡Mi pupitre¡. Ahora bien, no me pregunteis que hacía sentado allí este niño. No tengo ni idea. En esto de los niños, a veces ocurren cosas extrañas, siempre aparecen por los lugares más insospechados. Sin ir mas lejos, e...