Escribe Elisabet Tomás Sazatornil, de Barcelona una carta en el periódico La Vanguardia. Tengo 30 años y en octubre del año pasado me diagnosticaron linfoma de Hodgkin, que es un cáncer en el sistema linfático. Llevo siete meses de tratamiento con quimioterapia y afortunadamente mi enfermedad me ha permitido llevar una vida normal: continúo trabajando, haciendo deporte y siendo totalmente independiente, hasta el punto de que muchas veces me olvido de que estoy enferma. Sin embargo, el pasado mes de mayo me sentí discriminada, llena de rabia e impotencia. Al ir a renovar el carnet de conducir, se me denegó porque estoy en tratamiento de quimioterapia y según la ley no puedo conducir hasta pasados tres meses de mi última sesión de tratamiento. ¡Qué incongruencia tan grande! Tengo el alta médica para trabajar como ingeniera pero no puedo trasladarme a mi puesto de trabajo debido a que no tengo carnet de conducir. El Doctor Andrés López Servicio de hematología del hospital universitar...