CARTA A EULANA Ahora que ya han pasado unos días, y has podido ver a Dios cara a cara, yo te suplico que le preguntes en mi nombre si es cierto que tu padre y todos los que pensamos como él somos unos asesinos por liberarte de una existencia sin sentido. Él te escuchará, porque el sabe que tu ni veías, ni olías, ni gustabas, ni tocabas. Tampoco gozabas ni podías pensar. Él sabe que tú no vivías. También sabe como son y piensan sus portavoces aquí en la Tierra. Estos que creen que tú no tenías derecho a una muerte digna. Pregúntale si, como piensan los que creen ser sus portavoces, son ellos los que tienen el derecho a disponer sobre tu muerte. Te pido por favor amiga Eulana, que cuando Dios te conteste a tus preguntas –que si lo hará-, le pidas permiso para hacerme llegar sus respuestas. Él lo puede hacer, pues cosas mas difíciles ha conseguido. Si Dios te contesta que sus portavoces tienen razón, quiero saberlo enseguida porque en este caso yo tendría que renegar de mi Creador. Dentro...