Dicen que una semana en política es mucho tiempo, y uno más casi una eternidad. Dicen que el hoy ya tiene poco que ver con el mañana porque los acontecimientos, y las noticias, suceden a una velocidad de vértigo que las hace viejas apenas recién nacido.
Desde el punto de vista electoral, los resultados del 22 de mayo de este año representaron un duro golpe para los socialistas catalanes y españoles. Cierto, y ese hematoma emocional hizo verter ríos de tinta de muchos "plumillas" y sabelotodo que se apresuraron a vaticinar el fin de la historia, el fallecimiento, del socialismo español y catalán. También de las izquierdas en su conjunto. Pero los días pasan y entran en escena nuevos elementos, a menudo imprevisibles, que llaman la atención, que despiertan expectativas y que, incluso, sirven de tónico estimulante a doloridos.
Alfredo Pérez Rubalcaba ha entrado en juego y ha empezado a verbalizar lo que muchos progresistas, socialistas y acampados queríamos escuchar. Por ejemplo: que las cajas y la banca destinen parte de sus beneficios para crear empleo, que los mercados no deben tener más fuerza que los votos de los ciudadanos, que hay que establecer una tasa para las transacciones financieras, que hay que acabar con los paraísos fiscales, que tenemos que recuperar un impuesto que grave los grandes patrimonios...
Rubalcaba ya no es ministro, ahora es candidato. Mariano es candidato, y ya teme a un ex ministro que puede enturbiar el que cuatro escribas interesados anunciaban como un camino de rosas hasta la Moncloa. Decía Rubalcaba "nada está escrito ni decidido de antemano". Y es cierto, se habla mucho de la sociedad líquida, pendular y del voto volátil. El millón de personas de hace un año pueden convertirse en un puñado de miles doce meses después, un gran grupo parlamentario puede acabar siendo un pequeño grupo, mientras que una derrota anunciada puede convertirse en una victoria ajustada. ¿De quién? El tiempo lo dirá y la historia lo contará.
Desde el punto de vista electoral, los resultados del 22 de mayo de este año representaron un duro golpe para los socialistas catalanes y españoles. Cierto, y ese hematoma emocional hizo verter ríos de tinta de muchos "plumillas" y sabelotodo que se apresuraron a vaticinar el fin de la historia, el fallecimiento, del socialismo español y catalán. También de las izquierdas en su conjunto. Pero los días pasan y entran en escena nuevos elementos, a menudo imprevisibles, que llaman la atención, que despiertan expectativas y que, incluso, sirven de tónico estimulante a doloridos.
Alfredo Pérez Rubalcaba ha entrado en juego y ha empezado a verbalizar lo que muchos progresistas, socialistas y acampados queríamos escuchar. Por ejemplo: que las cajas y la banca destinen parte de sus beneficios para crear empleo, que los mercados no deben tener más fuerza que los votos de los ciudadanos, que hay que establecer una tasa para las transacciones financieras, que hay que acabar con los paraísos fiscales, que tenemos que recuperar un impuesto que grave los grandes patrimonios...
Rubalcaba ya no es ministro, ahora es candidato. Mariano es candidato, y ya teme a un ex ministro que puede enturbiar el que cuatro escribas interesados anunciaban como un camino de rosas hasta la Moncloa. Decía Rubalcaba "nada está escrito ni decidido de antemano". Y es cierto, se habla mucho de la sociedad líquida, pendular y del voto volátil. El millón de personas de hace un año pueden convertirse en un puñado de miles doce meses después, un gran grupo parlamentario puede acabar siendo un pequeño grupo, mientras que una derrota anunciada puede convertirse en una victoria ajustada. ¿De quién? El tiempo lo dirá y la historia lo contará.

Comentaris
Una abraçada.
Yo creo que: Ahora lo ponen a él. Habrán elecciones y las perderán (pero la diferencia no será tan brutal) Luego el PSOE buscarán un nuevo lider. Quiero equivocarme, pero pienso de dos legislaturas del PP no nos las quita nadie.
Un beso.
Ahora la situación es: Convocan elecciones y ponen a este otro (Rubalcaba) Habrán elecciones y las perderán (pero la diferencia no será tan brutal) como si estubiera el actual presidente (Zapatero) Luego buscarán un nuevo lider y ha empezar otra vez, pero en la oposición. Quiero equivocarme, pero pienso de dos legislaturas del PP no nos las quita nadie. Tendremos fachas por muchos años.
Un beso
El simple hecho de cambiar de candidato supone un varapalo a una campaña de marketing del PP basada en el mensaje único de la derecha: "¡Váyase señor Zapatero!"
El señor Zapatero se va, llevándose con él buena parte del desgaste político sufrido por el PSOE a causa de la crisis y de la inversión mediática pepera. Rubalcaba ha sido lo suficientemente inteligente como para beber de esa nueva fuente de ideas que ha supuesto el 15M, tamizadas por los correspondientes estudios de demoscopia.
El PP por su parte, debe reestructurar su campaña de acoso y derribo sin alternativas. La única alternativa de la que disponen, "neoliberalismo hasta el infinito y mucho mas allá" se tropieza con una saturación en la "socialización de las pérdidas" y una política de derechas que ya ha realizado el propio PSOE. Mas a la derecha sería fascismo puro y duro.
Pero de aquí a las elecciones pueden pasar y de hecho pasarán muchas mas cosas.
Estamos a las puestas de una nueva y definitiva catástrofe financiera global y el mito neoliberal puede hundirse en la misma fuente: EEUU se encuentra al borde de una suspensión de pagos y probablemente el euro acabe en un callejón sin salida antes de lo que quisiéramos creer.
Un saludo