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Biblioteca Pere Casaldàliga(Balsareny, Barcelona) |
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Biblioteca Pere CasaldàligaPienso que para comprender la biografía de esta mujer supone captar las interioridades y las vicisitudes complejas que se viven en un periodo de guerra. Es una gran exposición la que se clausura hoy. Que lástima no tenerla para siempre, pero ha valido la pena ver la cantidad de jóvenes que han pasado para visitarla y aprender de Ella., Muchas gracias Susi |
El 26 de Enero de 1939, Barcelona cayó en manos de los franquistas. La guerra estaba perdida. Empezaba el exilio. Era la huída de todo un país, más los millares de refugiados de todos los rincones del Estado español que se habían refugiado en Cataluña durante la guerra huyendo del ejército franquista.
La inmensa mayoría de los exiliados fueron internados por el Estado francés en los oficialmente denominados “campos de acogida”, verdaderos campos de concentración sin ninguna condición sanitaria, vigilados por tropas senegalesas. El frío, la mala alimentación y la dejadez de los oficiales responsables añadieron a la pena del exilio penalidades inhumanas.
A pesar de todo, la vida continuaba y numerosas mujeres ingresadas en el campo se vieron obligadas a dar a luz en pésimas condiciones en unas caballerizas de Perpiñán. La mortalidad en tales casos era elevadísima: si no moría el recién nacido, moría la madre y, si no, ambos.
Ante tal situación, Elisabeth Eidenbenz, una joven maestra suiza que había seguido la guerra civil atendiendo a los niños refugiados en el lado republicano, organizó en una residencia campestre abandonada de la villa rosellonesa de Elna una maternidad en la que atender a las parteras procedentes de los campos y a sus hijos.
Aunque la mayor parte de los 597 niños nacidos en la Maternidad Suiza de Elna eran hijos de republicanas llegadas al exilio desde Cataluña, entre 1939 y 1944, también nacieron en ella niños judíos y de otras procedencias.
La de Elisabeth Eidenbenz y la Maternidad de Elna es una historia llena de vida y luz en uno de los momentos más negros de la humanidad. Como dice Serge Barba, uno de aquellos recién nacidos: «Mi madre me dio la vida en la Maternidad de Elna y Elisabeth Eidenbenz, la confianza en el género humano».
Elisabeth Eidenbenz




Comentaris
Saludos
Un abrazo.
Tienes razón, seguramente todos o casi todos necesitamos creer y confiar en el género humano.
Una abraçada.