dimarts, 29 de gener de 2013

casi una niña.




En la pasada madrugada,  en una emisora de radio,  escuché un debate  ya  emitido  varios días atrás y en horas diurnas. 
Gossip girl fue una serie de televisión estadounidense de drama adolescente, basada en las novelas homónimas de Cecily von Ziegesar. La serie fue creada por Josh SchwartzStephanie Savage, se estrenó en The CW el 19 de septiembre de 2007 y finalizó el 17 de diciembre de 2012. La trama principal de la serie, que narra el día a día de un grupo de jóvenes multimillonarios del Upper East Side en New York. . El caso es que el fenómeno Informer se está extendiendo  por todos los centros académicos de Catalunya. Hay que tener en cuenta que este blog ha pasado de las  10 visitas iniciales y al final de la serie a unas 3500/4000 diarias con, incluso un record de 10.000 visitas en un solo día. Y por supuesto mencionar los casi 2 millones de visitas totales.
Desde el anonimato, consiste en enviar un e-mail a la dirección que facilita el 'informer', que se encarga de publicarlo en Facebook sin el nombre del autor. Los mensajes tratan sobre cualquier aspecto, desde quejas sobre los servicios o el personal de la facultad, hasta declaraciones de amor, o, simplemente, el deseo de averiguar el nombre de la chica que todas las mañanas estudia en la biblioteca.
Este tipo de historias pueden haber ocurrido cualquier día. De hecho las hemos escuchado docenas de veces toda la vida.  Solo  es preocupante porque esta historia  estaba conducida por una niña que aprendió a ser mayor a través de Gossip girl , y según mi parecer las autoridades  tampoco colaboran demasiado en evitarlo


(...) Y me dijo que el día de la verbena de San Juan tenía turno y, por tanto, no podríamos salir y, cuando me  lo hubo dicho, fijó los ojos en el suelo de la habitación y inició en voz muy baja una melodía inventada como si quisiera levantar una pared entre él y yo,  y así, con este recurso tan torpe, pudiera privarme de contestar mostrándole mi disgusto.
(...) Y entonces, la noche de San Juan cené sola aunque los amigos me habían invitado a compartir la fiesta. Se fueron mis hijos con sus parejas y yo me quedé en la cocina, molesta por los  chasquidos constantes, por el olor de azufre, por el cielo ahumado, los ruidos que no cesaban.... Aquella noche el cielo azul oscuro de cada día ahogaba detrás de un velo rojo como las llamas de las hogueras encendidas sobre basura, en las plazas de pueblos y ciudades.
 Pero, de repente, me vestí en un santiamén y enseguida  salí a la calle. Pasaban coches llenos de gente contenta. Cantaban o tenían la música muy alta. No vi ni un taxi pero me era  igual. Sabía a dónde iba y no tenía pereza de hacer el camino a pie.
(...) Aquel local alumbrado exhibía el cartel de entrada libre. No pensé en mis años cuando, una vez dentro, empecé a abrirme paso entre la juventud. Chicos y chicas alegres reían, bebían, y bailaban. Algunos, con cara de extrañeza, miraban a la mujer de ojos tristes que quién sabe quién buscaba. Quizás un hijo descarriado? Quería un buen lugar desde donde poder divisar la pista y el conseguí. Me saqué las gafas del monedero y una vez puestas no me fue nada difícil ver la adolescente delgaducha que compulsiva, movía el cuerpo con las piernas fijadas sobre el suelo brillante. Miraba a alguien y reía. Sus miembros escuálidos ensayaban juegos de expresión diferentes, indefinidos, gimnasia empujada por el sexo que, valiente, se imponía. Ella estaba todavía en fase de crecimiento. Era casi una niña.  Un año más y, tal vez, sería una belleza. O una fealdad sin remedio, vete a saber.
Él, mi marido, se sentaba feliz en la mesita que,  tocando a la pista, le permitía observar cómo la niña vibraba a toque de percusión africana bajo la luz intermitente. Aunque parece ser que ella no pertenecía al espectáculo del local. Ahora te veo y ahora no. Ahora estoy y ahora no estoy. Se debía cansar de aquel ballet para que, en medio de uno de los relámpagos artificiales, la viera sentada en el regazo de mi hombre. Se besaban dando la espalda al mundo. Con luz o sin luz yo los veía. Ahora estaban y ahora también estaban. Ellos, el uno con el otro, ausentes en el delirio, Yo, presente en aquel nuevo dolor que ya aprendería a conocer.
Salí sin poder llorar. Estupefacta. Que joven era la noche! Tenía todavía horas y horas para sufrir hasta que me rindiera el sueño. Por desgracia había confirmado la duda que hacía meses me asolaba. La  adolescente era una alumna de mi hija. A  menudo -demasiado a menudo- había venido a casa y un día, incluso, se quedó a cenar con nosotros.
Me quedé el resto de la noche en la cocina a oscuras, desnuda, hermosa todavía por mí. A través de la ventana, la ciudad me enseñaba su vida encendida.
Aquella noche el aria sublime de Giacomelli parecía escrita pensando en mí.



 No hay nada escrito que no se dijera.

De un programa de radio.

3 comentaris:

FG ha dit...

Si te soy sincera, he oído hablar de esa serie Gossipgirl pero no tenía ni tengo mucha idea de lo que va. Sí que por lo visto la gente y creo que ya no culpemos solo a los adolescentes porque los hay mayorcitos realmente enganchados al móvil que con perdón.... Es penoso!!!! solo tenemos que fijarnos un poco en un grupo cualquiera, de cualquier edad que veamos en una plaza, en un bar, incluso en una cena, y prácticamente cada uno está más pendiente de su móvil que de la conversación o de los que están a su alrededor.... Y yo me pregunto entonces ¿para qué van? ¿que pintan ahí? Para eso mejor se queden en su casa encerrados sentaditos en el water porque al fin y al cabo no hacen mucho más en una reunión que nada les interesa...

NO sé, creo que algo que debiera ser útil para un caso de urgencia, ha pasado a ser ... HUmmm.... Hummmm.... ¿Tú puedes calificarlo de alguna forma?

Y el argumento que nos comentas, pues no deja de ser una forma más de tener a miles de personas a mi entender "cabecitas huecas" que parecen no tener nada mejor que les llene la vida de la ilusión precisamente de vivir.

Uffff... millor callo ja!

Petons!

Miquel ha dit...

La argumentación de FG , y su final, creo que es buena. Poco más que añadir...Salut

Josep ha dit...

Totalmente de acuerdo con vosotros. Hasta me da vergüenza no conocer una serie que duró tantos años, pero por lo visto ha calado hondo a todos sus seguidores. En cuanto al móvil pues que decir...que es penoso verlos manipular continuamente este instrumento que se inventó para hablar, como antes hablábamos cuando se necesitaba y ahora se utiliza para todo, incluso no se separan de él como si estubieran esperando la llamada en aquel momento.
pero si esto NO es normal, menos lo es el "nuevo invento" relacionado con él.
Ya no se trata de llamar, no llamar, "pasar" de los amigos, etc. Se trata de dos cosas más importantes. Conseguir menos intimidad entre ellos y conseguir que cada vez (en este caso las niñas) dejen de serlo.
Una abraçada