dilluns, 2 de maig de 2016

IV Centenario de la muerte de Cervantes




Fa uns mesos llegia un article de Javier Marías, on denunciava l'oblit i la ingratitud amb què Espanya tractava les seves millors figures, i particularment les que ja han mort.

Un amic meu estudiós de l'obra de Cervantes diu que voler comparar-nos amb els anglesos no té cap sentit, ni amb els francesos o alemanys. Tots ells ens porten molts anys d'avantatge, tots ells aposten per la cultura i l'educació. I nosaltres només tenim ministres tipus Wert. Però a part de la indecència dels nostres governants, resulta que vivim en una Espanya que es dedica més a destruir-se que a construir-se.

 Diu una enquesta del CIS de 2015 que tan sols dos de cada deu espanyols han llegit "el Quijote", afegint que Catalunya és on més es llegeix. Sí que hi ha Universitats que destaquen més, com ara la Ramon Llull; però en l'àmbit de tota Espanya fa més de cent anys que no es fa gairebé res per commemorar  el quart centenari de la mort de Cervantes, mentre que al Regne Unit Shakespeare està present a les escoles sempre.

Segons sembla, ara ens dóna per desenterrar els seus ossos, que són d'un cos mort, en comptes de fer atenció a la seva obra, que realment és el que està viu.

Jo diria que, com explica el mateix Alonso Quijano en un passatge del Quijote: "Digan lo que quisieren, que desnudo nací, desnudo me hallo. Ni pierdo ni gano, aunque por verme puesto en libros y andar por ese mundo de mano en mano, no se me da un higo que digan de mí". En fi, que malgrat els actes d'aquests dies tindrem molt Shakespeare i molt poc Cervantes. No es tracta de comparar Shakespeare amb Cervantes, és clar, es tracta de comparar l'amor i el respecte que a les seves terres d'origen els demostren.

M'agradaria sentir-me content per "El Centenario". No m'agradaria que semblés una denúncia a l'oblit i ingratitud d'aquesta Espanya que sempre oblida. És veritat que últimament s'han celebrat diverses commemoracions, però han passat sense pena ni glòria. En realitat, tampoc m'hauria d'estranyar tant, veient que, fora de Catalunya, poques persones coneixen qui va ser Ramon Llull o Salvador Espriu.

L’any 1983, García Márquez comentava al cap d'un mes de la mort de Mercè Rodoreda que la notícia li va causar una pena molt gran, primer per l'admiració que sentia pels seus llibres, i segon pel fet immerescut que la notícia no s'hagués publicat fora d'Espanya amb tots els honors que es mereixia. Sembla que fora de Catalunya poques persones sabien que hi havia una dona que escrivia en un català esplèndid unes obres esplèndides com "La plaça de Diamant",  traduïda a més de trenta idiomes. No hi ha cap excusa per oblidar una llengua. A tots els països hi va haver més crítiques, i millors i més entusiastes, que no pas al seu propi país. 

Vist tot això, penso que té raó qui va proposar no fa gaire que donéssim Cervantes al país de Shakespeare, que ells sí que sabrien fer-ho.


Llengües a què ha estat traduïda Rodoreda:





TRADUCCIÓN

Hace unos meses leía un artículo de Javier Marías, donde denunciaba el olvido y la ingratitud con qué España trataba sus mejores figuras, y particularmente las que ya han muerto.

Un amigo mío estudioso de la obra de Cervantes dice que querer compararnos con los ingleses no tiene ningún sentido, ni con los franceses o alemanes. Todos ellos nos llevan muchos años de ventaja, todos ellos apuestan por la cultura y la educación. Y nosotros sólo tenemos ministros tipos Wert. Pero aparte de la indecencia de nuestros gobernantes, resulta que vivimos en una España que se dedica más a destruirse que a construirse.

Dice una encuesta del CIS de 2015 que tan sólo dos de cada diez españoles han leído "el Quijote", añadiendo que Cataluña es donde más se lee. Sí que hay Universidades que destacan más, como por ejemplo Ramon Llull; pero en el ámbito de toda España hace más de cien años que no se hace casi nada para conmemorar el cuarto centenario de la muerte de Cervantes, mientras que en el Reino Unido Shakespeare está presente a las escuelas siempre.

Según parece, ahora nos da para desenterrar sus huesos, que son de un cuerpo muerto, en vez de atender su obra, que realmente es la que sí está viva.

Yo diría que, como explica el mismo Alonso Quijano en un pasaje del Quijote: 
"Digan lo que quisieren, que desnudo nací, desnudo me hallo. Ni pierdo ni gano, aunque por verme puesto en libros y andar por ese mundo de mano en mano, no se me da un higo que digan de mí". 
En fin, que a pesar de los actos de estos días tendremos mucho Shakespeare y muy poco Cervantes.

No se trata de comparar Shakespeare con Cervantes, está claro, se trata de comparar el amor y el respeto que en sus tierras de origen les demuestran.

Me gustaría sentirme contento por "El Centenario". No me gustaría que pareciera una denuncia al olvido y la ingratitud de esta España que siempre olvida. Es verdad que últimamente se han celebrado varias conmemoraciones, pero han pasado sin pena ni gloria. En realidad, tampoco me tendría que extrañar tanto, viendo que, fuera de Cataluña, pocas personas conocen quién fue Ramon Llull o Salvador Espriu.

El año 1983, García Márquez comentaba al cabo de un mes de la muerte de Mercè Rodoreda que la noticia le causó una pena muy grande, primero por la admiración que sentía por sus libros, y segundo por el hecho inmerecido que la noticia no se hubiera publicado fuera de España con todos los honores que se merecía. Parece que fuera de Cataluña pocas personas sabían que había una mujer que escribía en un catalán espléndido unas obras espléndidas como 
"La plaça de Diamant”,"La plaza de Diamante", traducida a más de treinta idiomas. No hay ninguna excusa para olvidar una lengua. En todos los países hubo más críticas, y mejores y más entusiastas, que no en su propio país. http://www.europapress.es/cultura/libros-00132/noticia-congreso-rinde-homenaje-cervantes-criticas-falta-acuerdo-gobierno-tratamiento-cultura-20160421143713.html 
Visto todo esto, pienso que tiene razón quién propuso no hace mucho que diéramos Cervantes al país de Shakespeare, que ellos sí que sabrían hacerlo.

Lenguas a que ha sido traducida Rodoreda:



Imagenes de Internet.
Siempre procuro dar la referencia editorial, y espero que se entenderá que lo hago desde la admiración y con ánimo de recomendarles -no con ningún ánimo de lucro, obviamente, ni con intención de perjudicar los derechos de nadie, todo lo contrario-.
Si en algún caso se detecta en este post conflicto de copyright o de cualquier otro tipo, agradeceré que me lo hagan saber y  lo suprimiría inmediatamente. 

Don Quijote en Barcelona (I)


entrada de Don Quijote en Barcelona

El excelente estudio de Michael Eaude sobre Barcelona: La ciudad que se reinventa comienza con una cita de Cervantes:

"Barcelona", exclamó Don Quijote, es “archivo de la cortesía, albergue de los estranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza, única.”
LA DE CERVANTES, LA MEJOR LOA JAMÁS DEDICADA A NUESTRA CIUDAD

Los "barcelonins", la gente de Barcelona, ronronean de placer cuando Cervantes, el más grande novelista de España, canta sus virtudes. Hay un problema, sin embargo. Don Quijote está loco. El noble caballero no distingue fácilmente la realidad de la fantasía. La verdadera opinión de Cervantes es tan probable que se exprese en las experiencias del Quijote como en esta alabanza exagerada.

Mientras tanto, Sancho Panza se pasea en una noche de insomnio y topa con unos pies que cuelgan de los árboles. Don Quijote tranquiliza a su escudero, que está aterrado ante esta fruta extraña:

" No tienes de qué tener miedo, porque estos pies y piernas que tientas y no vees, sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados; que por aquí los suele ahorcar la justicia cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta; por donde me doy a entender que debo de estar cerca de Barcelona.”

Después, Don Quijote llegó a la playa y vio el mar por primera vez:
Dio lugar la aurora al sol, que, un rostro mayor que el de una rodela, por el más bajo horizonte poco a poco se iba levantando. Tendieron don Quijote y Sancho la vista por todas partes: vieron el mar, hasta entonces dellos no visto; parecióles espaciosísimo y largo, harto más que las lagunas de Ruidera, que en la Mancha habían visto; vieron las galeras que estaban en la playa, las cuales, abatiendo las tiendas, se descubrieron llenas de flámulas y gallardetes, que tremolaban al viento y besaban y barrían el agua...”




La pasión barcelonesa por el Quijote se inicia en 1607, con la primera edición conjunta de las dos partes de la novela, y continúa. El filólogo Martín de Riquer ha creado escuela con su visión renovadora de la obra y en la Biblioteca de Cataluña se halla la mejor colección cervantista del mundo.
Y se la empezó a dar muy pronto, aunque los pasos iniciales fueran un poco lentos. En 1617, tres avispados libreros barceloneses, Miguel Gracián, Juan Simón y Rafael Vives, encargaron a los impresores Sebastián Matevad y Bautista Sorita la primera edición conjunta de las dos partes de la novela, para que los lectores pudieran disfrutar, de principio a fin, de las aventuras de Don Quijote y Sancho.

Veinte años después, todas las nuevas ediciones imitarían esa iniciativa. En 1704, otro librero de Barcelona, Raimundo Bons, encargó al impresor Martín Gelabert una pulcra edición de la obra. La cosa, en sí, no resultaría especialmente llamativa de no ser porque para realizarla se acudió al selecto entorno de la Acadèmia dels Desconfiats (germen de la actual Real Academia de Buenas Letras de Barcelona) para hacerse con un ejemplar de la primera impresión. Era, también en esta ocasión, la primera vez desde 1605 que alguien acudía a esa primera edición para reimprimir la novela, de lo que se deduce que, también como novedad, el Quijote se empezaba a considerar un libro clásico.
Más adelante vendrían las magníficas ediciones de Londres (1738, 1744, 1755, 1781...) y de Madrid (1780, 1781, 1787...), realizadas con mayores medios y por los grandes especialistas del momento, que reafirmaron esa apreciación, pero a todas ellas se adelantó la habitualmente olvidada impresión barcelonesa de 1704.

Sin embargo, a la vez que un libro clásico, el Quijote era asimismo un libro popular, y en ese sentido Barcelona también desempeñó un papel muy importante en su constitución como tal, pues fue en esta ciudad donde, por primera vez en España, se empezó a editar con esa perspectiva. En efecto, una vez más, la novedad la aportaron los impresores de los Países Bajos, quienes tuvieron la idea de reducir el formato de los volúmenes y dividir la obra en cuatro tomitos, de manera que su manejo fuera muy cómodo. Además, para hacer más agradable la lectura, la acompañaron de unos sencillos grabaditos al boj. Ésa fue la inspiración que recogió el impresor Juan Jolís en 1755, cuando publicó el primer Quijote español en formato de bolsillo. Y, una vez más, la iniciativa fue imitada casi de inmediato por muchos otros impresores.
En la estrecha calle de Perot lo Lladre que, entre rejas, une la calle Portaferrissa con la del Pi. Esta calle trae a la memoria al bandolero Perot Rocaguinarda  (Roque Guinard en el libro) quien será el guía que acompaña al hidalgo caballero hasta la playa de Barcelona. “Por caminos desusados, por atajos y sendas encubiertas, partieron Roque, don Quijote y Sancho con otros seis escuderos a Barcelona”.
Si hay una ciudad que verdaderamente ha hecho suya la gran novela de Cervantes, ésa es Barcelona. El destino, desde luego, es caprichoso, y si la segunda parte del Quijote se iniciaba con el despiste de confundir esta localidad con Bruselas a la hora de mencionar los lugares donde el libro se había ido reimprimiendo sin cesar ("si no, dígalo Portugal, Barcelona y Valencia", aseguraba el bachiller Sansón Carrasco a Don Quijote), pues por entonces todavía no había aparecido ninguna edición barcelonesa, lo cierto es que el tiempo ha venido a darle la razón.

http://quixoret.com/seccion-03/ficha-59.htm

Conformadas, así, las dos grandes tradiciones en la publicación de la obra, la del libro popular y la del libro clásico, Barcelona se apresuró a hacerlas suyas poco a poco. El verdadero inicio de esa actividad se produjo a mediados del siglo XIX y, desde entonces, no ha cesado. Por una parte, desbancó a las grandes empresas editoriales de París (Garnier, Baudry), Leipzig (Brockhaus) o Nueva York (Appleton) en la elaboración de ediciones de surtido para el mundo hispánico. Estas reimpresiones baratas, que se iban reponiendo constantemente en las librerías para satisfacer la demanda cada vez más amplia de los lectores, se elaboraron fundamentalmente en los establecimientos barceloneses de Plus Ultra (desde 1857), Espasa (desde 1869), Obradors y Sulé (desde 1876), la Administración Nueva de San Francisco (desde 1883), Tasso (desde 1891), Maucci (desde 1895), Sopena (desde 1905), Araluce (desde 1913), Juventud (desde 1926), Molino (desde 1945)


... Por supuesto, aparecieron ediciones populares del Quijote en muchas otras ciudades (pienso ahora, por ejemplo, en las de Hernando o Calleja, frecuentemente reimpresas), pero ninguna de ellas pudo competir con el volumen de producción de Barcelona.

Paralelamente, con los medios que requería un libro clásico (gran formato, buena estampación, excelente papel, la colaboración de ilustradores de renombre), la industria editorial barcelonesa empezó a producir un buen número de impresiones que abastecieron las más selectas bibliotecas de todo el mundo hispano. Así es como aparecieron las ediciones de Juan Aleu y Fugarull (1879, con ilustraciones de Apel·les Mestres), de Montaner y Simón (1880, con láminas de Ricardo Balaca y José Luis Pellicer), de Miguel Seguí (1897, con ilustraciones de Jaume Pahissa y Artur Seriñá), de Francisco Seix (1898, con láminas de José Moreno Carbonero) o de Salvat (1916, con ilustraciones de José Urrabieta Vierge). El éxito de estas obras de lujo fue tal que se fueron reimprimiendo sin parar hasta bien entrado el siglo XX.

También a lo largo del siglo XIX, Barcelona se puso a la cabeza de la investigación filológica sobre el Quijote. La modesta impresión de Antonio Bergnes de las Casas, publicada en 1839, fue la primera en restaurar las palabras de Cervantes censuradas por la Inquisición. En 1859 (tras un primer intento, fracasado, en 1832), Tomás Gorchs realizó la primera edición verdaderamente crítica del texto, para la que cotejó sistemáticamente un buen número de impresos antiguos. Entre 1871 y 1879, Francisco López Fabra, inventor de la "foto-tipografía", publicó el primer facsímil de las dos partes del Quijote, que contó con el respaldo intelectual del Ateneo y de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona.

Los facsímiles de 1605 y 1615, además, se completaron con una pionera Iconografía del Quijote y, sobre todo, con Las 1633 notas, de Juan Eugenio Hartzenbusch, es decir: lo que quedaba del gran proyecto, frustrado años atrás, de una gran edición crítica promovida por la Real Academia Española. Antes de acabar el siglo, en 1895, el barcelonés Leopoldo de Rius inició la publicación de la primera Bibliografía crítica de las obras de Miguel de Cervantes Saavedra, que culminaría con la aparición de su tercer volumen en 1905.
Con el nuevo siglo, el interés filológico por el Quijote se desbordó. Contribuyó a ello, sin duda, que en 1915 el bibliófilo IsidroBonsoms cediera su extraordinaria biblioteca al Institut d'Estudis Catalans, germen de la actual Biblioteca Nacional de Catalunya, donde se custodia la mejor biblioteca cervantina del mundo. Al fin y al cabo, fue con los libros de Bonsoms con los que Clemente Cortejón y sus discípulos del Instituto de Barcelona (Juan Givanel o Juan Suñé, por ejemplo) pudieron efectuar su monumental editio variorum, publicada entre 1905 y 1913, primera de estas características.


Pero el cervantismo barcelonés del siglo XX tiene nombre propio: Martínde Riquer. En una época en que el Quijote se veía zarandeado por interpretaciones sociales, políticas, metafísicas y estilísticas de todo tipo, maravillan su serenidad y buen hacer a la hora de estudiarlo. Sus ediciones anotadas, siempre renovadas de 1944 a 1990, se convirtieron en una guía imprescindible para generaciones de estudiantes. Y sus ensayos, desde la brevísima y magistral Aproximación al 'Quijote', de 1957, hasta Para leer a Cervantes, de 2003, rebosan de datos interpretativos, fruto de una lectura desapasionada y, sobre todo, rigurosa de la obra. No se puede pedir más.

Recordando al maestro Riquer como contaba que sentía envidia por aquellos que aún no habían leído el Quijote ya que es extraordinariamente gratificante el goce de la primera lectura
El relevo de Riquer lo han tomado ahora dos de sus discípulos. Alberto Blecua acaba de publicar una magnífica edición, orientada al mundo universitario, a la que se puede augurar una acogida sobresaliente durante los próximos años.
Francisco Rico, por su parte, ha centrado su investigación en el esclarecimiento de cuál fue el verdadero texto escrito por Cervantes, corrompido por amanuenses, tipógrafos... y por el mismo autor, que no siempre revisó su obra con la necesaria atención. Los resultados de ese trabajo, aparecidos primero en 1998 y posteriormente, en una versión muy corregida y ampliada, en 2004, han permitido leer muchos de los pasajes de la novela por primera vez tal y como fueron escritos hace 400 años.

Y esa labor filológica se ha visto acompañada por la publicación en 2005 de dos libros complementarios: Quijotismos, centrado en el análisis de lo que ha sido la caótica investigación tradicional sobre esta obra, y El texto del 'Quijote', por desgracia mucho más citado y elogiado que bien entendido, y cuyo subtítulo no puede ocultar el amplio y esperanzado horizonte de expectativas con que se ha realizado: Preliminares a una ecdótica del Siglo de Oro. Así, con la mirada puesta en el futuro, es como la escuela de cervantistas de Barcelona ha empezado a andar en los primeros años del siglo XXI.

Fotografias cedidas del archivo  Barcelona antigua. de Mª Trinidad Vilchez  Estas y muchas más, las encontrareis  su  blog  



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La Barcelona que vio Cervantes (II)



“—Yo —dijo don Quijote— no sé si soy bueno, pero sé decir que no soy malo. Para prueba de lo cual quiero que sepa vuesa merced, mi señor don Álvaro Tarfe, que en todo los días de mi vida no he estado en Zaragoza, antes por haberme dicho que ese don Quijote fantástico se había hallado en las justas de esa ciudad no quise yo entrar en ella, por sacar  las barbas del mundo su mentira, y, así, me pasé de claro a Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos, y correspondencia grata de firme amistades, y en sitio y en belleza, únicas; y aunque los sucesos que en ella me han sucedido no son de mucho gusto, sino de mucha pesadumbre, los llevo sin ella, sólo por haberla visto. “
El Quijote, II,  Cap. LXXI


Si es cierto que Cervantes hizo una estancia en Barcelona, habría visto una ciudad cerrada por murallas y con un aspecto todavía medieval. El primer recinto amurallado había sido construido por los romanos, pero durante la Alta Edad Media, la ciudad había crecido más allá de sus límites y los reyes de la Corona de Aragón tuvieron que construir un primer recinto amurallado (Jaume I, 1249), que englobaba la Vilanova del Mar, y aunque un segundo recinto (Pedro III, 1340) incluyendo el Raval, poco densamente poblado hasta el siglo XVIII. Más allá de las murallas, se extendía el Plan de Barcelona, un extenso territorio explotado agrícolamente, donde en el siglo XIX se edificaría el Eixample, ampliación de la ciudad. No existían aún ni la Ciudadela militar ni el barrio de la  Barceloneta, construidos en el siglo XVIII. Barcelona, ​​que había sido un puerto activo hasta el siglo
XV, había perdido parte de su intensa actividad económica, porque ya no era suyo de ninguna corte y, además, estaba apartada del comercio con América, pero aún mantenía un cierto papel comercial en el Mediterráneo por la oferta de sus productos artesanales. Se dice por tradición que Cervantes durante su estancia en Barcelona habría alojado en una casa cercana al Portal de Mar (puerta de la muralla de mar), desde donde sería un testigo privilegiado de la actividad mercantil y los peligros que venían desde el mar.








la única celosia que se conserva en Barcelona

picaporte mediaval

El bandolerismo

 Levantose Sancho y desviose de aquel lugar lugar un buen espacio; yendo a arrimarse a otro árbol, sintió que le tocaban en la cabeza y, alzando las manos,  topó con dos pies de persona, con zapatos y calzas. Tembló de miedo, acudió a otro árbol, y sucediole lo mismo. Dio voces llamando a don Quijote que le favoreciese, Hízolo así don Quijote, y preguntándole qué le había sucedido y de qué tenía miedo, le respondió Sancho que todos aquello9s árboles estaban llenos de pies y de piernas humanas. Tentolos don Quijote y cayó luego en la cuenta de lo que podía ser, y díjole a Sancho:
No tienes de qué tener miedo, porque estos pies y piernas que tientas y no ves sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados, que por aquí los suele ahorcar la justicia , cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta; por donde me doy a entender que debo de estar cerca de Barcelona
y así era la verdad, como él lo había imaginado.
Al partir alzaron los ojos y vieron los racimos de aquellos árboles, que eran cuerpos de bandoleros. Ya en esto amanecía, y si los muertos los habían espantado, no menos lo atribularon más de cuarenta bandoleros vivos que de improviso les rodearon, diciéndoles en lengua catalana que estuviesen quedos y se detuviesen hasta que llegase su capitán.
[…]
No estéis tan tristes, buen hombre, porque no habéis caído en las manos de algún cruel Osiris, sino las de Roque Guinart, que tiene más de compasivas que de rigurosas.
[…]





El Quijote interactivo./libro no dejeis de verlo, es una maravilla.

Sonidos del barrio gótico

    Cervantes murió un 23 de abril de 1616, la misma fecha que Shakespeare

Fotografias cedidas del archivo  Barcelona antigua. de Mª Trinidad Vilchez 

Alguna fotos son de internet, y no corresponden con la época.


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dimecres, 30 de març de 2016

un minut de silenci / un minuto de silencio






Els conflictes bèl·lics obliguen a la població civil a fugir del seu país per salvar la vida, però a fora només els esperen camps de refugiats sense els recursos necessaris per sobreviure. Després intenten arribar a Europa, que no està preparada per rebre’ls, i molts moren pel camí



La noticia és que una nena es va negar a fer un minut de silenci pels últims atemptats a Brussel·les, la professora la va fer fora de classe i els companys es van quedar molt estranyats sense saber el perquè de tot allò. Entenc que aquesta conducta els va haver de causar algun tipus d'efecte.

Per a mi el que aquesta nena va fer és un acte totalment solidari encara que no ho sembli. El motiu d'aquesta conducta és que el col·legi encara no ha fet cap minut de silenci pels milers de morts que cada dia moren en la guerra dels "refugiats" i en totes les guerres del món.

Jo haguera fet el mateix que aquesta nena, negar-me. Per tant les coses es veuen i es jutgen segons si és a prop o lluny, o segons quin país toqui, també existeixen persones més evolucionades, menys manipulables com és el cas d'aquesta nena, tot un exemple, beneït exemple per a l'època tan covarda que ara mateix la societat demostra ser.







Una niña se negó a hacer un minuto de silencio por los últimos atentados en Bruselas, la profesora la envío fuera de clase y los compañeros se quedaron perplejos. Entiendo que esa conducta les tuvo que causar algún tipo de efecto.
Para mí lo que esa niña hizo es un acto totalmente solidario aunque no lo parezca. El motivo de esa conducta es que el colegio todavía no ha hecho ningún minuto de silencio por los miles de muertos que cada día mueren en la guerra de los " refugiados " y en todas las guerras del mundo.

Yo hubiera hecho lo mismo que esa niña, negarme. Por lo tanto las cosas se ven y se juzgan según lo cerca o lejos que nos toque, también existen personas más evolucionadas, menos manipulables como es el caso de esta niña, todo un ejemplo, bendito ejemplo para la época tan cobarde que ahora mismo la sociedad demuestra ser.





Aznar convencido que España ha salido ganando con la guerra de Iraq (Periodico ARA)
Esta es la única vez que de verdad la gente salió a la calle. 
No a la guerra!!! El resto,  una vela, una flor, una banderita y un “Estamos contigo”.

Ultimamente en casi todos las entradas quedan las letras desconfiguradas. No es que sea yo quien lo haga. La verdad es que no quedan bien, pero no se ni porque pasa, ni que puedo hacer para que todo quede igual.

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Fotos de internet.