divendres, 23 de desembre de 2011

plácido



Cuando llegan estos días  de Navidad, no puedo por menos que acordarme de una película  muy antigua, una de las mejores películas que creo haber visto, y por supuesto la recomiendo, sobretodo para aquellos que aun no creen  que actualmente  podríamos hacer otro Plácido, porque que a mi entender  ella plasma de la manera más real uno de los aspectos más típicos y tópicos de esta época del año,  la caridad  ahora rebautizada como solidaridad
Es un film  que, con infinita inteligencia, practicaba un humor negro (muy negro) en su visión de la sociedad  en la que vivíamos, manteniendo unas formas en las que no se apreciaba directamente la carga de veneno que aún hoy siguen atesorando. Esta película es “Plácido”
Es de "estética franquista", pero en las antípodas de aquel cine oficial de folclóricas, héroes militares y sacerdotes, que tan bien les iba a la gente del Régimen. 




Plácido surge a partir de una campaña ideada por el régimen franquista que, bajo el lema: "siente un pobre a su mesa", pretendía hacer crecer en el pueblo un sentimiento de caridad cristiana hacia los desheredados, pero que, en realidad, esconde una manera de limpiar las conciencias burguesas. Precisamente el título del guión era, al principio, "Siente un pobre a su mesa", mas el realizador se vio obligado, por problemas con los censores, claro, a hacer un cambio de última hora, dándole finalmente a esta obra maestra el nombre de su principal personaje masculino.
Lo primero que destaca dentro de la película es la conseguida reproducción del ajetreo que suele producirse en Nochebuena. A lo largo de ese día, asistimos a las andanzas de Plácido (Cassen) y Don Gabino (José Luis López Vázquez), el primero, dueño de un motocarro, preocupado porque tiene que pagar el primer plazo del mismo, y el segundo, el coordinador de la campaña, que necesita ese vehículo para ir de un lado a otro de la ciudad a beneficio propio en la mayoría de los casos, mostrándonos así los”ires y venires” de la clase bien o del periodismo conforme de la época, pasando por los chupatintas de bancos o notarías, llegando hasta los mismísimos suburbios. Las dificultades de Plácido para hacer efectivo el pago serán muy grandes, y aunque finalmente lo consigue, está claro que tendrá que volver a pasar penurias para abonar la siguiente mensualidad, como él mismo dice: «Y el mes que viene, otra vez el mismo fregao».

Sin embargo, la campaña tampoco estará libre de problemas, y en su contexto podemos ver la hipocresía y la preocupación por las apariencias de los ciudadanos de bien: Ya durante el "reparto de indigentes" entre las generosísimas familias, éstas se preguntan si será mejor llevarse un pobre de la calle, o bien un anciano... Posteriormente, durante la cena, uno de los humildes invitados se pone muy enfermo, y la familia decide llamar, ya que el médico está ocupado, al dentista que vive cerca, porque «algo sabrá». El dentista, que cena con su pobre, es informado por éste de que el pobre moribundo sufría angina de pecho... Y en ese momento, el dentista decide ir a echarle un vistazo (acompañado por su indigente, pues su mujer le aconseja llevárselo a casa de los vecinos «para que vean que tenemos pobre»), pero sólo porque ya sabe la enfermedad que tiene, y para aparentar ser todo un experto médico (una de las muchas sutilezas de guión). En cuanto la familia descubre que el pobre enfermo está viviendo en pecado con una mujer, deciden casarlos, en una de las secuencias más divertidas del filme, y aunque poco después de la (amañada) ceremonia el viejo se muere, ya no tiene tanta importancia, si bien se oyen lamentos del tipo: «Con lo bien que iba la campaña, ¡qué fatalidad!».



Hay muchos más detalles, como se ha comentado, igual de cuidados: El asco que los mayores y los indigentes provocan en las familias, mal disimulado, la triste visita a la vivienda de la reciente viuda, el erotismo subterráneo que se aprecia en el personaje de Martita, cuyas historias de niña caprichosa chocan con los trabajos del protagonista, la disputa final por la cesta de Navidad (el guión es simplemente perfecto), y los personajes secundarios (por ejemplo, ese pobre borracho que cena en casa del notario),
En el fondo de esta película, sólo es un tipo que tiene que pagar la letra de su  “triciclo” motocarro, sólo es una familia invitando a un indigente por Nochebuena, sólo es un grupo de personas recorriendo las calles de la ciudad... pero esa apariencia afable termina potenciando la fuerza con la que las vergüenzas y miserias de aquella sociedad ascienden, de las profundidades del relato, hasta presentársenos en toda su dimensión.

La verdad es que me hubiese gustado  más poner este post el 15 de agosto, o cualquier otro día del año, pero  creedme… Plácido toca hoy.


 entera



escenas finales

dilluns, 19 de desembre de 2011

en pie de guerra. /percebeiros/

Un momento del rodaje del documental de once minutos ‘Percebeiros (Sea Bites)


"Percebeiros es la batalla contra el mar de unos 
guerreros que no se consideran héroes"



Percebeiros, “una frontera entre el valor y el miedo por un bocado del mar”, el Corto Documental realizado por David Beriain  sobre la historia de Serxio Ces, percebeiro de Cedeira, Galicia. (20 Minutos, REC, En Pie de Guerra...) y es uno de los preseleccionados para la próxima edición de los premios Goya.



A través de este corto documental podemos ver las dificultades que sufren a diario los percebeiros, sus miedos, sus esfuerzos, la incertidumbre por el futuro.
Vemos la dureza de su trabajo, incluso un día en el que las olas no son especialmente grandes y el mar parece tranquilo. Pero es sólo apariencia, de repente, una ola se cuela entre dos rocas y le pega un revolcón a uno de los compañeros de Serxio. “Estoy temblando”, dice, pero se ajusta los guantes con intención de volver a descolgarse entre las rocas y las olas.
“Hay que tener vista y oído. Y sentido común”, dice Serxio en un momento del documental. Y reconoce que el nacimiento de su primera hija le cambió radicalmente, que ahora se arriesga menos, pero que “sin el mar no puedo vivir”.
Todos los que crean que los percebes son caros, deberían ver este vídeo y replantearse su opinión




diumenge, 18 de desembre de 2011

la marató de tv3



2011: Regeneració i trasplantament d'òrgans i teixits



Hi va haver una època en què en certes cultures estava prohibit l’estudi de les entranyes del cos humà. Estudiant altres éssers vius (o ja no tan vius), els antics barbers aspirants a cirurgians, descobrien entre ossos, músculs i tendons, uns òrgans de funció desconeguda, que van alimentar les ganes d’aprendre i feren néixer noves ciències. Els fins aleshores privilegiats cervell i cor, on suposadament residien la intel•ligència i els sentiments, donaven pas a noves vísceres, i la seva comprensió obrí la porta de la ‘medicina moderna’, ara ja fa uns quants centenars d’anys.
Es diu que el cos humà és la màquina més perfecta; l’única que coneixem que és capaç d’emprar el coneixement per a retroalimentar les seves expectatives i la seva expansió com a raça planetària que som. Si canviem raça per plaga, en aquest ritme desenfrenat per millorar, oblidem que empitjorem en altres aspectes potser fonamentals.

Espanya és un regne del sol i de la platja, de picaresca i enriquiment indecent, així com també d’una tossuda voluntat de deslliurar-nos d’un passat que ens pesa enormement. No vam viure el nostre període d’Il•lustració però en canvi practiquem una bondat, no sé si moguda per la fe, pel racionalisme o vagi vostè a saber.
Els nostres barbers contemporanis ja no practiquen l’humil ofici de retallar barbes, sinó que practiquen en sofisticats quiròfans intervencions que segles enrere els hagués portat a la foguera per jugar a ser Déus. Ells són els ulls, les eines i el coneixement acumulat al llarg d’anys i posen les seves mans a disposició de l’acte més intrèpid que una persona pot fer en vida o mort; el d’entregar un o varis òrgans, i amb ells un tros de vida, perquè altre ésser humà en pugui millorar la seva.
M’enorgulleix pensar que, malgrat les difícils èpoques que sempre viurem i dels fotuts titulars que emeten en cadena la brutalitat del que estem fets, sobresurten éssers gairebé sempre anònims que no apareixeran mai en cap llibre d’herois. Ja sigui esmentant en vida la voluntat de donar un cop siguin morts o bé en plena vida arranjar-se una víscera i entregar-la, aquestes persones no volen pas ser herois, ni fa més covards als que no són capaços de tal acte. Són la fotuda realitat que la nostra humanitat té vísceres molt sanes. L’anomenarem compassió, generositat, entrega…, però no trobarem cap mot que expressi la plenitud de donar vida a altres vides. Tant de bo apliquem en la nostra vida diària l’intercanvi de vísceres, emocionals, professionals, familiars o amicals, i puguem anar al barber que faci estrictament la seva feina.

Xavier (Subirats)
Els fons recaptats a La Marató 2011 permetran avançar en la recerca sobre regeneració i trasplantament d'òrgans i teixits
Los fondos recaudados en La Marató 2011 permitirán avanzar en la investigación sobre la regeneración  y  trasplante de órganos y tejidos.




La Marató de TV3 fomenta la recerca biomèdicaLa Marató de TV3 fomenta la investigación biomédica

Hubo una época en que en ciertas culturas estaba prohibido el estudio de las entrañas del cuerpo humano. Estudiando otros seres vivos (o ya no tan vivos), los antiguos barberos aspirantes a cirujanos, descubrían entre huesos, músculos y tendones, unos órganos de función desconocida, que alimentaron las ganas de aprender e hicieron nacer nuevas ciencias. Los hasta entonces privilegiados cerebro y corazón, donde supuestamente residían la inteligencia y los sentimientos, daban paso a nuevas vísceras, y su comprensión abrió la puerta de la 'medicina moderna', hace ya unos cuantos cientos de años.
Se dice que el cuerpo humano es la máquina más perfecta, la única que conocemos que es capaz de utilizar el conocimiento para retroalimentar sus expectativas y su expansión como raza planetaria que somos. Si cambiamos raza por plaga, en este ritmo desenfrenado para mejorar, olvidamos que empeoramos en otros aspectos quizás fundamentales.

España es un reino del sol y de la playa, de picaresca y enriquecimiento indecente, así como también de una tozuda voluntad de librarnos de un pasado que nos pesa enormemente. No vivimos nuestro período de ilustración pero en cambio practicamos una bondad, no sé si movida por la fe, por el racionalismo o vaya usted a saber.
Nuestros barberos contemporáneos ya no practican el humilde oficio de recortar barbas, sino que practican en sofisticados quirófanos intervenciones que siglos atrás les hubiera llevado a la hoguera para jugar a ser Dioses. Ellos son los ojos, las herramientas y el conocimiento acumulado a lo largo de años y ponen sus manos a disposición del acto más intrépido que una persona puede hacer en vida o muerte, el de entregar uno o varios órganos, y con ellos un trozo de vida, porque otro ser humano pueda mejorar la suya.
Me enorgullece pensar que, a pesar de las difíciles épocas que siempre viviremos y los jodidos titulares que emiten en cadena la brutalidad de lo que estamos hechos, sobresalen seres casi siempre anónimos que no aparecerán nunca en ningún libro de héroes. Ya sea mencionando en vida la voluntad de dar una vez sean muertos o bien en plena vida arreglar a una víscera y entregarla, estas personas no quieren ser héroes, ni hace más cobardes los que no son capaces de tal acto. Son la jodida realidad que nuestra humanidad tiene vísceras muy sanas. Lo llamaremos compasión, generosidad, entrega ..., pero no encontraremos ninguna palabra que exprese la plenitud de dar vida a otras vidas. Ojalá aplicamos en nuestra vida diaria el intercambio de vísceras, emocionales, profesionales, familiares o amistosas, y podamos ir al barbero que haga estrictamente su trabajo.

Xavier (Subirats)

divendres, 16 de desembre de 2011

una de las musas del franquismo




Pues si señor, una de las musas del franquismo ha participado en el CD de La Marató  de TV3 de este año. 
La Historia reciente de este país es como un alga pegajosa, que llevamos pegado a la espalda. En cada momento, aparecen muestras de su resistencia a abandonarnos. Este es el precio de no levantar las alfombras, de dejar que la suciedad se vaya pudriendo, poco a poco. Uno de los muchos interrogantes que se ciernen sobre la cabeza de un hijo de la Transición está relacionado con la incredulidad que genera la presencia constante de determinadas musas del franquismo en la televisión. Hemos visto Raphael cantante el tamborilero en las pantallas franquistas de Cuéntame. Hemos conocido toda su familia, en las revistas del corazón, en fotos satinadas y titulares aduladores, que los abrazan con ternura. Y luego nos la hemos tragado infinitas veces, en galas de todo tipo, con su eterna sonrisa y su posturitas histriónica. Personalmente, dentro de mi completa ignorancia, no creo que su talla artística merezca la cantidad de adjetivos grandilocuentes que le dedican. Maravilloso, magnífico, estupendo... ¡Qué grande eres Raphael! O sea, siento que algo está fallando. Alguna puerta está mal cerrada y chirría de forma estridente. No tengo nada en contra de este señor. No siento odio ni rencor de ningún tipo. Nos han enseñado que no hay que remover la mierda. El pasado es pasado. En aquella época, todo el mundo hacía lo que buenamente podía, o al revés, criticar constantemente a Raimon para poder cantarle a Franco.  No debemos juzgar a  un cantante  en tiempos de una dictadura  porque no sabemos cómo hubiésemos  reaccionado, en circunstancias similares. No me lo trago pero puedo llegar a estar de acuerdo. Lo que no entenderé nunca, de ninguna manera, es que una sociedad que se hace llamar democrática no se esté de venerar las viejas glorias, en cada momento. Me alegré sinceramente  leer el artículo de Vicent Partal, en El Punt / Avui. Lo agradezco de todo corazón. Es una terapia magnífica para combatir la amnesia corrosiva que nos han impuesto. Necesitamos más voces como la suya. Personas que nos recuerden que aquellos que reprimieron  nuestra cultura -la catalana-, junto al Caudillo, ahora se cambian tranquilamente de chaqueta, para participar en un proyecto solidario de la televisión pública catalana. Lo mismo que contribuyeron a que tantos ciudadanos tuvieran que renunciar a su lengua, el año 2011, se convierte en una estrella de TV3. Que alguien me ilumine, porque no entiendo nada. Aquel medio que pone el grito en el cielo por los recortes, invita a un artista del franquismo, como reclamo para recaudar unos buenos dineritos .Vicent Partal pedía que alguien explicara tantas contradicciones. Ahora que está tan reivindicativa, quizá Mònica Terribas nos podría dar alguna respuesta. La estoy esperando.

divendres, 9 de desembre de 2011

pensando en Mafalda



1964. Aparece Mafalda por primera vez en "Gregorio"
Todo personaje famoso suelta alguna vez en su vida para bien o para mal una frase que pasara a la posteridad. Mafalda y sus amigos no iban a ser menos así que cogieron y se inventaron todas estas frases aquí expuestas



“Lo peor es que el empeoramiento empieza a empeorar.”


Esta es una de las tantas frases célebresde Mafalda. Hoy al ver una tira cómica sobre Rajoy en la Vanguardia he pensado en ella. Dice un buen amigo mío que las tiras o los chistes de los periódicos, son las auténticas y mejores  noticias del día. Estoy seguro que no le falta la razón.  La prueba es  haber asociado a Mariano Rajoy  con esa nena curiosa, inquieta y terriblemente irónica, que despuntaba la rebeldía juvenil marcada por el progresismo. Contestataria, con una cabeza abierta y propensa a filosofar (allá es el arte de vivir del día a día) partiendo de cualquier hecho cotidiano. Era tan sumamente inteligente que a su tortuga la llamaba Burocracia…


Mafalda representaba (todavía con plena vigencia) la aspiración idealista y utópica a hacer de éste un mundo mejor, aunque la envuelve el pesimismo (nos) y la preocupación en casi todo el tiempo debido a las circunstancias que lo aquejan inevitablemente (vaya si tiene vigencia…). Decía que le gustaría estudiar idiomas y trabajar de intérprete en las Naciones Unidas para contribuir a la paz mundial (Nicole Kidman lo consiguió, pero le dio otra vuelta a la tuerca…). Se adelantó a su época convencida del progreso social de la Mujer, cosa que preconizaba a ultranza. ¿Qué diría ahora?

clic quino
Mafalda nació realmente el 15 de marzo de 1962. Cuando apareció para contarnos sus historias tenía 6 años y 8 cuando se cansó de hacerlo, allá por el año 1973…”Paren al mundo, que me quiero bajar”

Hace bastante tiempo leí la opinión de algunos escritores  sobre cómo creían que sería hoy Mafalda y (vaya bloguero que soy) no encuentro los apuntes (cuando estudiaba y trabajaba también me pasaba). Le he preguntado a Google y esos no he sabido verlos, pero sí otros que dicen:
…"-Bueno ahora guarden todos sus útiles menos lápiz, goma de borrar y una hoja en blanco en la que anotaran una  prueba escrita. (Profesora)
-Perdón ¿y si apeláramos a la sensatez y dejáramos la cosa para otro día. Digo...para evitar un inútil derramamiento de ceros. (Mafalda)
"Dicen que el hombre es un animal de costumbres, mas bien de costumbre el hombre es un animal."
"Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo Importante

Mafalda y la sopa
Son frases geniales, pero creo que me quedo con lo que Julio Cortázar llegó a decir:
“No tiene importancia lo que yo pienso de Mafalda. Lo importante es lo que Mafalda piensa de mí”.
La URSS ha desaparecido, la guerra de Vietnam, sus amados Beatles… muchas cosas han cambiado pero, si le prestamos atención, su mensaje seguiría manteniendo la misma dosis de genialidad y, sobre todo (tristemente), de actualidad.
“¿No será acaso que esta vida moderna está teniendo más de moderna que de vida?”








dijous, 8 de desembre de 2011

il·lusions òptiques / ilusiones ópticas



 He trobat per Internet aquestes il·lusions òptiques.  A mi em sembla que són el millor (a prova d'aprovació) per el moviment i en colors que hagi vist fins ara.
A continuació exemples de mostrar les línies incrustades de colors aparentment diferents. La raó per la qual un aspecte diferent és perquè el nostre cervell jutja el color d'un objecte comparant-lo amb els colors de l'entorn. Així que, sense nosaltres saber-ho, en el primer exemple, el cervell compara les ratlles que flueix vermell a les ratlles grogues, que ens obliga a pensar que són de color taronja. Les franges blaves que els vermells semblen molt més foscos, gairebé porpra, encara que són exactament del mateix color! Aquest és només un dels exemples de per què no es pot confiar en el que es veu, fins i tot amb els nostres propis ulls.



He encontrado por Internet estas ilusiones ópticas A mí me parece que son lo mejor (a prueba de aprobación) por el movimiento y en colores que haya visto hasta ahora.
A continuación ejemplos de mostrar las líneas incrustadas de colores aparentemente diferentes. La razón por la cual un aspecto diferente es porque nuestro cerebro juzga el color de un objeto comparándolo con los colores del entorno. Así que, sin nosotros saberlo, en el primer ejemplo, el cerebro compara las rayas que fluye rojo a las rayas amarillas, que nos obliga a pensar que son de color naranja. Las franjas azules que los rojos parecen mucho más oscuros, casi púrpura, aunque son exactamente del mismo color! Este es sólo uno de los ejemplos de por qué no se puede confiar en lo que se ve, incluso con nuestros propios ojos.

dissabte, 3 de desembre de 2011

La leyenda, cierta, de la casa Cervantes (III)



La casa que aparece en el centro es la única que nos ofrece información suficiente para situar este fragmento del paisaje de Barcelona. La dificultad estriba, con todo, en que esta misma casa tiene hoy una apariencia bien distinta, que la hace poco menos que irreconocible.

Se trata del edificio que se alza en el paseo de Colom, 2; popularmente es conocido como casa Cervantes.

Es un edificio estrecho, de planta baja, cinco pisos y terrado, construido a mediados del siglo XVI. La decoración es muy austera, excepto en los dinteles de dos pisos, el del tercero exhibe un medallón y justo encima, la testa de un hombre esculpida en piedra, el del cuarto muestra una leve traza de línea gótica . Excepto la planta, el resto de la fachada fue levantada con sillares pequeños. Curiosamente, todas las ventanas son distintas.


lápida


La testa antes mencionada es, según la tradición que ha mantenido viva la memoria popular, la de Cervantes. Esta casa fue incluida en el “Catàleg del Patrimoni” y dictamina que esa tradición que la vincula al insigne autor carece de todo fundamento.
En 1945 el arquitecto municipal Adolf Florensa dirigió su restauración y su aspecto externo varió sensiblemente.

Martin de Riquer, que ha enriquecido de forma destacada la bibliografía cervantina, publicó hace unos pocos años un ensayo apasionante (“Cervantes en Barcelona”, editado por Sirmio), en el que se propuso investigar la relación entre Cervantes y Barcelona y, en consecuencia, con esta casa del paseo de Colom. Si hemos de atenernos a la cabeza esculpida, lo cierto es que nada tiene que ver con el maestro novelista.




Pero si nos centramos en la posibilidad de que el escritor viviera allí, gracias a Riquer sabemos ahora con detalle las circunstancias que configuraron tal estancia.

En efecto, Cervantes permaneció en la Ciudad Condal por los menos entre los días 5 y 10 de junio de 1610. El propósito de la estancia tenía que ver con el deseo de ser recibido por el conde de Lemos y rogarle que lo enrolara en el nuevo destino recién obtenido y que lo llevaba al virreinato de Nápoles.

Sabemos que aquella persona muy principal no le recibió en audiencia.




Se perfila entonces la probabilidad de que alargara su presencia en Barcelona hasta el 29 de junio, lo que le permitió presenciar un tumulto que estalló entre ciudadanos y marineros. Y ningún observatorio mejor que el brindado por el de la casa antes descrita en el actual número 2 del paseo de Colom.

El espectáculo que contempló desde allí le sirvió de inspiración para recrear el episodio que tan brillantemente aparece descrito en la novela “Las dos doncellas”.

Pero también es cierto que los escenarios de otros lances, de otras idas y venidas, también podían ser observados desde aquel piso tercero, el espectáculo del sol naciente, los bajeles fondeados, las galeras que visitaron Quijote y Sancho, los ceremoniosos cortejos que desfilaban por la muralla de Mar con ocasión de los festejos, las señales de la atalaya de Montjuïc, el portal de Mar y la playa, el bullicio, en fin, de tan neurálgico núcleo en una ciudad portuaria de semejante dimensión.

Es una investigación rigurosa que debería modificar el comentario del “Catàleg”, en el sentido de que la citada tradición si tiene fundamento.

Autor: Lluís Permanyer (Artículo de La Vanguardia - Desconozco la fecha de edición.)http://cervantes.uah.es/

dijous, 1 de desembre de 2011

la Barcelona que vio Cervantes (II)






“—Yo —dijo don Quijote— no sé si soy bueno, pero sé decir que no soy malo. Para prueba de lo cual quiero que sepa vuesa merced, mi señor don Álvaro Tarfe, que en todo los días de mi vida no he estado en Zaragoza, antes por haberme dicho que ese don Quijote fantástico se había hallado en las justas de esa ciudad no quise yo entrar en ella, por sacar  las barbas del mundo su mentira, y, así, me pasé de claro a Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos, y correspondencia grata de firme amistades, y en sitio y en belleza, únicas; y aunque los sucesos que en ella me han sucedido no son de mucho gusto, sino de mucha pesadumbre, los llevo sin ella, sólo por haberla visto. “
El Quijote, II,  Cap. LXXI



Si es cierto que Cervantes hizo una estancia en Barcelona, habría visto una ciudad cerrada por murallas y con un aspecto todavía medieval. El primer recinto amurallado había sido construido por los romanos, pero durante la Alta Edad Media, la ciudad había crecido más allá de sus límites y los reyes de la Corona de Aragón tuvieron que construir un primer recinto amurallado (Jaume I, 1249) , que englobaba la Vilanova del Mar, y aunque un segundo recinto(Pedro III, 1340) incluyendo el Raval, poco densamente poblado hasta el siglo XVIII. Más allá de las murallas, se extendía el Plan de Barcelona, un extenso territorio explotado agrícolamente, donde en el siglo XIX se edificaría el Eixample, ampliación de la ciudad. No existían aún ni la Ciudadela militar ni el barrio de la  Barceloneta, construidos en el siglo XVIII. Barcelona, ​​que había sido un puerto activo hasta el siglo

XV, había perdido parte de su intensa actividad económica, porque ya no era suyo de ninguna corte y, además, estaba apartada del comercio con América, pero aún mantenía un cierto papel comercial en el Mediterráneo por la oferta de sus productos artesanales. Se dice por tradición que Cervantes durante su estancia en Barcelona habría alojado en una casa cercana al Portal de Mar (puerta de la muralla de mar),desde donde sería un testigo privilegiado de la actividad mercantil y los peligros que venían desde el mar.





















Barcelona mediaval

Afegeix la llegenda

barcino





picaporte mediaval

El bandolerismo
 Levantose Sancho y desviose de aquel lugar lugar un buen espacio; yendo a arrimarse a otro árbol, sintió que le tocaban en la cabeza y, alzando las manos,  topó con dos pies de persona, con zapatos y calzas. Tembló de miedo, acudió a otro árbol, y sucediole lo mismo. Dio voces llamando a don Quijote que le favoreciese, Hízolo así don Quijote, y preguntándole qué le había sucedido y de qué tenía miedo, le respondió Sancho que todos aquello9s árboles estaban llenos de pies y de piernas humanas. Tentolos don Quijote y cayó luego en la cuenta de lo que podía ser, y díjole a Sancho:
―No tienes de qué tener miedo, porque estos pies y piernas que tientas y no ves sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados, que por aquí los suele ahorcar la justicia , cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta; por donde me doy a entender que debo de estar cerca de Barcelona
y así era la verdad, como él lo había imaginado.
Al partir alzaron los ojos y vieron los racimos de aquellos árboles, que eran cuerpos de bandoleros. Ya en esto amanecía, y si los muertos los habían espantado, no menos lo atribularon más de cuarenta bandoleros vivos que de improviso les rodearon, diciéndoles en lengua catalana que estuviesen quedos y se detuviesen hasta que llegase su capitán.
[…]
—No estéis tan tristes, buen hombre, porque no habéis caído en las manos de algún cruel Osiris, sino las de Roque Guinart, que tiene más de compasivas que de rigurosas.
[…]


la única celosia que se conserva en barcelona

escrito en  hebreo

lo has conseguido!










El Quijote interactivo./libro no dejeis de verlo, es una maravilla.


Sonidos del barrio gótico


    Cervantes murió un 23 de abril de 1616, la misma fecha que Shakespeare

Fotografias cedidas del archivo  Barcelona antigua. de Mª Trinidad Vilchez 

Alguna fotos son de internet, y no corresponden con la época.





dimecres, 30 de novembre de 2011

Don Quijote en Barcelona (I)



entrada de Don Quijote en Barcelona

El excelente estudio de Michael Eaude sobre Barcelona: La ciudad que se reinventa (más sobre esto en breve) comienza con una cita de Cervantes:

"Barcelona", exclamó Don Quijote, es “archivo de la cortesía, albergue de los estranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza, única.”

Los barcelonins, la gente de Barcelona, ronronean de placer cuando Cervantes, el más grande novelista de España, canta sus virtudes. Hay un problema, sin embargo. Don Quijote está loco. El noble caballero no distingue fácilmente la realidad de la fantasía. La verdadera opinión de Cervantes es tan probable que se exprese en las experiencias del Quijote como en esta alabanza exagerada.

Mientras tanto, Sancho Panza se pasea en una noche de insomnio y topa con unos pies que cuelgan de los árboles. Don Quijote tranquiliza a su escudero, que está aterrado ante esta fruta extraña:

" No tienes de qué tener miedo, porque estos pies y piernas que tientas y no vees, sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados; que por aquí los suele ahorcar la justicia cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta; por donde me doy a entender que debo de estar cerca de Barcelona.”

Después, Don Quijote llegó a la playa y vio el mar por primera vez:
Dio lugar la aurora al sol, que, un rostro mayor que el de una rodela, por el más bajo horizonte poco a poco se iba levantando. Tendieron don Quijote y Sancho la vista por todas partes: vieron el mar, hasta entonces dellos no visto; parecióles espaciosísimo y largo, harto más que las lagunas de Ruidera, que en la Mancha habían visto; vieron las galeras que estaban en la playa, las cuales, abatiendo las tiendas, se descubrieron llenas de flámulas y gallardetes, que tremolaban al viento y besaban y barrían el agua...”







 La pasión barcelonesa por el Quijote se inicia en 1607, con la primera edición conjunta de las dos partes de la novela, y continúa. El filólogo Martín de Riquer ha creado escuela con su visión renovadora de la obra y en la Biblioteca de Cataluña se halla la mejor colección cervantista del mundo.
Si hay una ciudad que verdaderamente ha hecho suya la gran novela de Cervantes, ésa es Barcelona. El destino, desde luego, es caprichoso, y si la segunda parte del Quijote se iniciaba con el despiste de confundir esta localidad con Bruselas a la hora de mencionar los lugares donde el libro se había ido reimprimiendo sin cesar ("si no, dígalo Portugal, Barcelona y Valencia", aseguraba el bachiller Sansón Carrasco a Don Quijote), pues por entonces todavía no había aparecido ninguna edición barcelonesa, lo cierto es que el tiempo ha venido a darle la razón.


Y se la empezó a dar muy pronto, aunque los pasos iniciales fueran un poco lentos. En 1617, tres avispados libreros barceloneses, Miguel Gracián, Juan Simón y Rafael Vives, encargaron a los impresores Sebastián Matevad y Bautista Sorita la primera edición conjunta de las dos partes de la novela, para que los lectores pudieran disfrutar, de principio a fin, de las aventuras de Don Quijote y Sancho.
Veinte años después, todas las nuevas ediciones imitarían esa iniciativa. En 1704, otro librero de Barcelona, Raimundo Bons, encargó al impresor Martín Gelabert una pulcra edición de la obra. La cosa, en sí, no resultaría especialmente llamativa de no ser porque para realizarla se acudió al selecto entorno de la Acadèmia dels Desconfiats (germen de la actual Real Academia de Buenas Letras de Barcelona) para hacerse con un ejemplar de la primera impresión. Era, también en esta ocasión, la primera vez desde 1605 que alguien acudía a esa primera edición para reimprimir la novela, de lo que se deduce que, también como novedad, el Quijote se empezaba a considerar un libro clásico.
Más adelante vendrían las magníficas ediciones de Londres (1738, 1744, 1755, 1781...) y de Madrid (1780, 1781, 1787...), realizadas con mayores medios y por los grandes especialistas del momento, que reafirmaron esa apreciación, pero a todas ellas se adelantó la habitualmente olvidada impresión barcelonesa de 1704.
Sin embargo, a la vez que un libro clásico, el Quijote era asimismo un libro popular, y en ese sentido Barcelona también desempeñó un papel muy importante en su constitución como tal, pues fue en esta ciudad donde, por primera vez en España, se empezó a editar con esa perspectiva. En efecto, una vez más, la novedad la aportaron los impresores de los Países Bajos, quienes tuvieron la idea de reducir el formato de los volúmenes y dividir la obra en cuatro tomitos, de manera que su manejo fuera muy cómodo. Además, para hacer más agradable la lectura, la acompañaron de unos sencillos grabaditos al boj. Ésa fue la inspiración que recogió el impresor Juan Jolís en 1755, cuando publicó el primer Quijote español en formato de bolsillo. Y, una vez más, la iniciativa fue imitada casi de inmediato por muchos otros impresores.

Conformadas, así, las dos grandes tradiciones en la publicación de la obra, la del libro popular y la del libro clásico, Barcelona se apresuró a hacerlas suyas poco a poco. El verdadero inicio de esa actividad se produjo a mediados del siglo XIX y, desde entonces, no ha cesado. Por una parte, desbancó a las grandes empresas editoriales de París (Garnier, Baudry), Leipzig (Brockhaus) o Nueva York (Appleton) en la elaboración de ediciones de surtido para el mundo hispánico. Estas reimpresiones baratas, que se iban reponiendo constantemente en las librerías para satisfacer la demanda cada vez más amplia de los lectores, se elaboraron fundamentalmente en los establecimientos barceloneses de Plus Ultra (desde 1857), Espasa (desde 1869), Obradors y Sulé (desde 1876), la Administración Nueva de San Francisco (desde 1883), Tasso (desde 1891), Maucci (desde 1895), Sopena (desde 1905), Araluce (desde 1913), Juventud (desde 1926), Molino (desde 1945)
... Por supuesto, aparecieron ediciones populares del Quijote en muchas otras ciudades (pienso ahora, por ejemplo, en las de Hernando o Calleja, frecuentemente reimpresas), pero ninguna de ellas pudo competir con el volumen de producción de Barcelona.

Paralelamente, con los medios que requería un libro clásico (gran formato, buena estampación, excelente papel, la colaboración de ilustradores de renombre), la industria editorial barcelonesa empezó a producir un buen número de impresiones que abastecieron las más selectas bibliotecas de todo el mundo hispano. Así es como aparecieron las ediciones de Juan Aleu y Fugarull (1879, con ilustraciones de Apel·les Mestres), de Montaner y Simón (1880, con láminas de Ricardo Balaca y José Luis Pellicer), de Miguel Seguí (1897, con ilustraciones de Jaume Pahissa y Artur Seriñá), de Francisco Seix (1898, con láminas de José Moreno Carbonero) o de Salvat (1916, con ilustraciones de José Urrabieta Vierge). El éxito de estas obras de lujo fue tal que se fueron reimprimiendo sin parar hasta bien entrado el siglo XX.
También a lo largo del siglo XIX, Barcelona se puso a la cabeza de la investigación filológica sobre el Quijote. La modesta impresión de Antonio Bergnes de las Casas, publicada en 1839, fue la primera en restaurar las palabras de Cervantes censuradas por la Inquisición. En 1859 (tras un primer intento, fracasado, en 1832), Tomás Gorchs realizó la primera edición verdaderamente crítica del texto, para la que cotejó sistemáticamente un buen número de impresos antiguos. Entre 1871 y 1879, Francisco López Fabra, inventor de la "foto-tipografía", publicó el primer facsímil de las dos partes del Quijote, que contó con el respaldo intelectual del Ateneo y de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona.

Los facsímiles de 1605 y 1615, además, se completaron con una pionera Iconografía del Quijote y, sobre todo, con Las 1633 notas, de Juan Eugenio Hartzenbusch, es decir: lo que quedaba del gran proyecto, frustrado años atrás, de una gran edición crítica promovida por la Real Academia Española. Antes de acabar el siglo, en 1895, el barcelonés Leopoldo de Rius inició la publicación de la primera Bibliografía crítica de las obras de Miguel de Cervantes Saavedra, que culminaría con la aparición de su tercer volumen en 1905.
Con el nuevo siglo, el interés filológico por el Quijote se desbordó. Contribuyó a ello, sin duda, que en 1915 el bibliófilo Isidro Bonsoms cediera su extraordinaria biblioteca al Institut d'Estudis Catalans, germen de la actual Biblioteca Nacional de Catalunya, donde se custodia la mejor biblioteca cervantina del mundo. Al fin y al cabo, fue con los libros de Bonsoms con los que Clemente Cortejón y sus discípulos del Instituto de Barcelona (Juan Givanel o Juan Suñé, por ejemplo) pudieron efectuar su monumental editio variorum, publicada entre 1905 y 1913, primera de estas características.

Pero el cervantismo barcelonés del siglo XX tiene nombre propio: Martín de Riquer. En una época en que el Quijote se veía zarandeado por interpretaciones sociales, políticas, metafísicas y estilísticas de todo tipo, maravillan su serenidad y buen hacer a la hora de estudiarlo. Sus ediciones anotadas, siempre renovadas de 1944 a 1990, se convirtieron en una guía imprescindible para generaciones de estudiantes. Y sus ensayos, desde la brevísima y magistral Aproximación al 'Quijote', de 1957, hasta Para leer a Cervantes, de 2003, rebosan de datos interpretativos, fruto de una lectura desapasionada y, sobre todo, rigurosa de la obra. No se puede pedir más.

El relevo de Riquer lo han tomado ahora dos de sus discípulos. Alberto Blecua acaba de publicar una magnífica edición, orientada al mundo universitario, a la que se puede augurar una acogida sobresaliente durante los próximos años.
Francisco Rico, por su parte, ha centrado su investigación en el esclarecimiento de cuál fue el verdadero texto escrito por Cervantes, corrompido por amanuenses, tipógrafos... y por el mismo autor, que no siempre revisó su obra con la necesaria atención. Los resultados de ese trabajo, aparecidos primero en 1998 y posteriormente, en una versión muy corregida y ampliada, en 2004, han permitido leer muchos de los pasajes de la novela por primera vez tal y como fueron escritos hace 400 años.
Y esa labor filológica se ha visto acompañada por la publicación en 2005 de dos libros complementarios: Quijotismos, centrado en el análisis de lo que ha sido la caótica investigación tradicional sobre esta obra, y El texto del 'Quijote', por desgracia mucho más citado y elogiado que bien entendido, y cuyo subtítulo no puede ocultar el amplio y esperanzado horizonte de expectativas con que se ha realizado: Preliminares a una ecdótica del Siglo de Oro. Así, con la mirada puesta en el futuro, es como la escuela de cervantistas de Barcelona ha empezado a andar en los primeros años del siglo XXI.





Fotografias cedidas del archivo  Barcelona antigua. de Mª Trinidad Vilchez  Estas y muchas más, las encontrareis  su  blog   Muchas gracias.