diumenge, 8 de maig de 2016

España escondida entre el sol y las propinas


Vi esta película cuando era joven, y me gustó tanto que la volví a ver otra vez, y al  cabo de un tiempo, otra vez  en un cine de barrio. Me he acordado toda la vida de ella y la he comparado con infinidad de situaciones siempre.
La película empieza y termina enseñándonos piel, pieles “quemadas”, pero las quemaduras son, de diferente origen, las primeras son las que produce el primer mundo, las del turismo, el dinero sobrante, el tiempo de ocio al sol en la playa, cuerpos de mujeres en bikini en la España del desarrollo, las segundas son las pieles quemadas de los que han construido las residencias de veraneo, los que se han quemado y partido la espalda por sueldos miserables, abandonando tierra y familia huyendo de la necesidad más acuciante.

Es una historia sobre el problema de la masiva migración desde las regiones más deprimidas de España hasta las más prósperas y desarrolladas. En un pueblo de Catalunya, en la Costa Brava, (Lloret de Mar) un albañil empieza su jornada de trabajo. Al mismo tiempo, en un pueblo andaluz, su mujer y sus dos hijos inician el viaje para reunirse con él. Durante el tiempo que ha estado solo, el hombre ha tenido una aventura con una turista sueca, que le ha descubierto un mundo insospechado.

Dos mundos absolutamente imposibles de mezclar asoman a esta película, el de la vida fácil y el de la vida inalcanzable.
Recordar “La piel quemada” 50 años después de su realización aun me  produce el efecto de una puñalada. Esa España de 1960 es equiparable a la España del pelotazo urbanístico de 1995 en adelante, cuando se desregularizaron los mercados y la costa fue urbanizada y urbanizable a gusto del constructor, del político y del alcalde de turno. Cambiemos emigrantes andaluces, gallegos, extremeños… por subsaharianos, magrebíes o sudamericanos. Era una España fea, escondida entre el sol y las propinas.

¿Cuántas veces hemos visto hacinadas a decenas de personas en casas derruidas que a la mañana siguiente eran recogidas por el “negrero” de turno para trabajar en el campo o en una obra? ¿Y ahora cuántas veces oímos a este mismo español quejarse de que los extranjeros se quedan el trabajo y las ayudas sociales?
¿Cuántas veces más este país seguirá apostando el todo o nada a la industria del turismo y dando la espalda a la investigación y desarrollo?
 Ni cambiamos nunca, ni se quiere cambiar.



 José y sus amigos tendrán ocasión de ir de fiesta, de beber y emborracharse, de hacer uso y abuso de su cultura, de enfrentarse a los catalanes que su cultura no es igual, y  que afean su comportamiento, o enfrentarse por la lengua. Pero al mismo  tiempo reciben el bofetón de otra vida muy alejada a la española, la de los y las turistas europeos, desinhibidos, provocadores para mentalidades tan atrasadas, donde una mujer sola y en bikini es poco menos que una invitación al manoseo y al piropo obsceno.
 Era así! El manoseo, el “meter mano” y el piropo obsceno.



Y por supuesto venían con una cultura más avanzada, mientras nosotros no pasábamos de los Reyes Católicos. Y si muchos de nosotros queríamos dar un paso adelante y estudiar tenía que ser con un esfuerzo tremendo.
Por eso la mirada de José según avanzan las horas se va nublando, se va introduciendo en el pozo de quien sabe que, por mucha turista sueca que  lleve a su cama a un obrero español en una noche de borrachera y de discusión con el novio, su sitio no es ése, su sitio es el de la esposa reprimida, el de los hijos que llegan y siguen llegando, esperando un futuro mejor. Su sitio era la España católica y falangista, aunque no lo queria.
  

Las pieles se van quemando, y los corazones también. El odio de clase maltratada apenas podrá hacer nada en un régimen dictatorial, el odio personal aparecerá en cuanto se pueda, y se desahogará en quien más cerca se encuentre. Seguramente con el catalán por los motivos ya dichos. A veces sin pensar que el “Amo”, el prestamista, el pirata que lo recogía en la Plaza de Urquinaona y lo dejaba en Roquetas o Verdúm, no era catalán, otros sí que lo eran.
Mirar hacia las alturas del apartamento donde duerme la sueca no es sino el reflejo de la  impotencia, de deseo, pero de deseo inalcanzable, el fin de una libertad ficticia y el choque brutal con la realidad de una familia muerta de hambre y creciente.


Siempre he pensado  que nadie, ningún ciudadano ha tenido la culpa de nada, ni los que llegaron ni los  catalanes. Ni se sabía más, ni se esperaban tantas miles de personas, ni había casas para vivir. Ni por no saber ni siquiera nos conocíamos...

Los que vivieron aquellos tiempos saben que tengo razón, o por lo menos en buena parte. Qué triste nuestra juventud, y que perdida…

16 comentaris:

Montse G. ha dit...

Muy buen post, Josep. Tema más delicado aún. Tiempos duros para todos, que -como citas- son semejantes a estos que vivimos, la única diferencia es que son de culturas mucho más desconocidas y extrañas para nosotros.
Antes no había casas; qué pena, ahora no hay trabajo, casas quizás sí, de los que han ido acumulando, mientras “otros vivíamos por encima de nuestras posibilidades”.
Siempre me ha emocionado este tema de Serrat, a ritmo de rumba. Gracias por recordarlo. Ah! Y la película seguro que será muy interesante. Miraré de encontrarla.

Una abraçada, Josep.

Tot Barcelona ha dit...

Puede que si, que haya sido triste nuestra juventud, pero ha servido de algo.
Yo naci en las chabolas de Can Valero Petit, pero hoy soy un burgues, me guste o no.
Hemos podido progresar y del agua de la fuente hemos pasado a tener agua corriente caliente que sale del grifo, y eso es importante.
Nadie de nuestra familia vive como los que llegaron aquí, a Barcelona, a finales de los 50. Nadie.
Encuentro que muchos se quejan, pero nosotros tuvimos la oportunidad de trabajar, de ahorrar, de conocer el apretón de manos y de que el tendero te fiara y no te cobrara comisiones.
Hoy todos los de mi edad (63), tienen piso en Barcelona y casita en el pueblo, y el que no lo tiene es que ha sido un bala.
Culpamos al régimen, que fue nefasto, si, pero no lo es menos este régimen capitalista a ultranza, donde los salarios van incluidos las pagas dobles y donde ya no hay antigüedad, ni nadie tiene empleo fijo. Donde se cotiza por horas y a donde , y al tiempo, la Seguridad Social será el valor añadido de la empresa, que te pagará menos pero te dirá que tienes cotización a la SS, porque , y ya lo vvemos ahora, las prestaciones cada vez más irán a cargo de mutualidades que cada uno pagará de su bolsillo.
Creo que hemos de ser ecuánimes.
Yo volvería a repetir mi infancia, con toda la crueldad de las barracas, pero cuando veo a mi nieto con todas sus comodidades, me acojono. Se que a la primera de cambio, cuando las cosas le vayan mal dadas (habrá algún momento en la vida) esta generación cogerán una depresiones de caballo.
Un abrazo
Salut

Francesc Cornadó ha dit...

Tot és un cicle. Els fills d'aquells que es cremaven sota el sol, a l'obra o llaurant amb mules, avui es cremen a la coberta d'algún vaixell de creuers de vacances i uns altres fills d'inmigrants o de refugiats, es veuen abocats a viure en situacions de precarietat. El sol no crema a tots per igual, uns es protegeixen amb cremes solars i uns altres es protegeixen a l'ombra d'algún portal, a recer de la misèria.
Salut
Francesc Cornadó

Josep ha dit...

Montse, si que es delicado, y pienso que esto ocurre porque no aprendemos, pero tu lo dices muy bien todo. Ahora hay casas pero no hay trabajo. Antes habian barracas, muchas, demasiadas pero habia trabajo.(habia que reconstruir) El choque de culturas es igual. ¿No será lo mismo el emigrante que llega de un oasis y ve como vive este primer mundo, a aquel otro emigrante que tampoco tenia nada y veia por primera vez un biquini? Las cosas se repiten, y me duele escuchar a uno de los nuestros (es igual...uno de aqui) hablar mal de los "moros" --Que se vayan-- cuando miles y miles también se tubieron que ir acuciados por la miseria.
La canción de Serrat seruramente resume más y mejor lo que dice la pelicula.
Una abraçada, Montse, i moltes gràcies.

Josep ha dit...

Claro que si, Miquel, nadie te quitaria la razón, fue como dices y como dice la pelicula. tampoco se trata de que tipo de Règimen habia (no importa en este caso) Se trata de que las cosas se repiten, y esto se ve ahora después de 50 años. Fijate bien Miquel! Todo es igual! La emigración, y la gente que habiendo sido emigrante no los quiere. Trabajan como esclavos para piratas igual que nuestros padres trabajaron para piratas. El emigrante de nuestra juventud no habia visto una mujer desnuda y se iba a Lloret a ver suecas. Era puramente un choque de culturas igual que ahora.
En nuestra época es verdad que se pasó de no tener nada a tener casa y coche. Pero esto ya le iba bien al constructor corrupto. Todo como ahora Miquel.
Y lo de nuestra juventud pues lo mismo. Si querias estudiar (sin grandes aspiraciones si no tenias dinero) lo tenias que hacer después de haber pasado un montón de horas trabajando.
Pero repito en todo.
La historia se repite. A mi me da igual un señor que al llegar a la estación de Francia le hacian dar la vuelta porque no tenia "papeles" que a otro de cualquier lugar de África que tampoco los tiene, y le "meten" en una especie de "Palacio de las Misiones" hasta que se pueda volver.
Salut.

Josep ha dit...

Clar que si!, fa 50 anys, quan vaig veure la pel·lícula no podia esperar que tot, absolutament tot es repetís. Ens vam trobar amb una immigració que encara que fos espanyola la seva cultura no era com la nostra. Igual que ara amb altres persones d'altres llocs. I el constructor sense cap meva d'escrúpols, com ara (no tots, clar). I el polític que no en sabia, com ara. És com dius, Francesc, tot és un cicle. I molt em temo que d'aquests cicles no aprenem res. Pot ser que algun dia és tornin a repetir. Quina pena.
Moltes gràcies.

Una abraçada.

xavier pujol ha dit...

Van ser temps molt durs, encara que a Catalunya molta gent actualment també passi necessitats.
Recordo això que cites de la plaça Urquinaona. Dotzenes de peons esperant que vingués algú a llogar-lo. Eren pidolaires de feina. Una feina dura a canvi d'un miserable jornal.

Josep ha dit...

Doncs això que dius és el mateix que em sembla a mi, però fa 50 anys quan la vaig veure tres vegades no podia imaginar que la història es repeteix. I que les cultures de cadascú topen frontalment entre les que venen i les que ja hi són. La pel·lícula reflecteix les baralles i les cridòries d'uns, cantant i ballant i la manera de ser dels de qui. I la incultura d'uns i la cultura i modernització dels suecs, belgues o alemanys. I ara passa el mateix. Hi ha una plaça d'Urquinaona per cada època.

Oliva ha dit...

LO FOTUT,ES L'ACTUALITAT,DESPRES DE TOT ALLO....I RETORNEM,I UN NOU ESCLAVATJE AIXECA EL CAP¡¡¡.

Josep ha dit...

Ni més, ni menys, Oliva!!

Mari-Pi-R ha dit...

Un realismo del que hemos vivido de esta España de los años cincuenta dura era y duró tantísimos años.
No he visto esta película pero voy a ver si la puedo descargar, tu publicación muy buena y real.
Un abrazo.

Rodericus ha dit...

La realidad es que los que controlaban entonces el "cotarro" nunca se fueron, y sus sucesores lo siguen controlando hoy.

Los papeles siguen siendo los mismos en el drama, salvo que ahora lo tenemos filmado en alta definición.

Un abrazo.

josep estruel ha dit...

Mari-Pi-R, ojalá la encuentres, y verás que no me equivoco, o por lo menos de poco.
Una mujer (que representa a la mujer de aquellos tiempos) Miseria, emigración, y una Europa que viene a tomar el sol, y como están mucho más avanzados que nosotros (un pobre pais bastante analfabeto) A esto súmale el choque de dos lenguas, porque nadie les dijo a aquellas gentes que en Catalunya se hablaba catalán. Como iban a decirlo si nuestra lengua estaba prohibida, verdad?
No voy en contra de nadie, todo al contrario, siempre me he puesto al lado de un emigrante. Por esto ahora que han pasado 50 años y veo que volvemos a estar igual. Que diferencia hay entre un español que llega a Catalunya o un Magrebí que también está aquí?
En aquellos tiempos no habian casas a veces ni para los de aqui. Por lo tanto más de media Barcelona eran barracas.
O sea que no habia donde vivir pero si habia trabajo (reconstruir) Ahora hay casas (de sobras) pero no hay trabajo.
Antes habia una corrupción brutal y ahora también.
Y en los politicos más de lo mismo.
Y ahora me duele cuando oigo decir: Que se vayan!!! a los mismos que vinieron. o cuando les dicen a los migrantes de Libia que vuelvan a su pais porque en Europa no caben.
Es un ciclo, ya lo se. Pero cuando la vi no podia sospecharlo.

Un abrazo.

Josep ha dit...

Rodericus, es verdad son los mismos, y creo que volverán a ser los mismos, porque milagros no hay, verdad?
Empiezo por decir que estoy al lado del que emigra, sea español o de Libia. Tiene hambre y se va!!
Yo en esta pelicula descarto la dictadura. Lo que no descarto es la España misera, analfabeta.
la que viene a Catalunya y ve que hay otros mundos aparte de su querido terruño.
Mentalidades atrasadas delante de una mujer sueca en biquini, que se lleva a un hombre a su cama enseguida. Peleas o mejor dicho, choques de dos culturas diferentes. La española en general (de los que vienen) y los catalanes (por la lengua)
El que tiene que trabajar como un cabrito porque su amo lo pueda volver a contratar mañana.
Yo comnocia un par de oficinas siniestras que les llamaban "prestamistas" y los podias ver en la plaza de Urquinaona, para llevarlos a Roquetas o Verdún.
Los pelotazos de antes y los de ahora (son iguales) como los politicos,
Se apostaba investigación y desarrollo en los años 60? No, como ahora.
Es un ciclo. Antes eran españoles (que si me pasa a mi también me voy) y ahora son otros.
La miseria es la misma.
Por esto dices "Los papeles siguen siendo los mismos en el drama, salvo que ahora lo tenemos filmado en alta definición" Es así!! Lo que me joroba es que muchos de los mismos que vinieron ahora le dicen a otro que llega que se vaya que no cabemos.
Un abrazo.

Onii-Chan Tonto! :c ha dit...
L'autor ha eliminat aquest comentari.
Isol ha dit...

Se repiten siempre las historias no? donde mires en el mundo hay alguien explotado,oprimido y con todas sus capacidades desperdiciadas,un mundo equitativo es una utopía muy grande! Sin embargo jamás hay que dejar de luchar por esa utopía porque si nadie lucha,si nadie dice al menos que es injusto pues quizás sería peor aun,bah no sé,yo solo veo que nada cambia,que cambian los nombres ,las nacionalidades,los colores de piel,pero las situaciones son las mismas.Un abrazo! Isol.