diumenge, 3 de maig de 2015

"El libro gordo de petete"



Juan Ramón Jiménez
Pocas veces uno se emociona tanto al ver que su hija, le lee a su hija pequeña, el mismo libro que uno le leía a ella, cuando era pequeña.

                                             Juan Ramón Jiménez  

 Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son Pocas veces uno se emociona tanto cuando ve que su hija le lee a su hija pequeña un libro que  fue un regalo para ella cuando era pequeña. Hablo del libro “El libro Gordo de duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas… Lo llamo dulcemente: “¿Platero?”, y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal…
Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel…
Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña…; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra… Cuando paseo sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
- Tien’ asero…
Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

 VIII---La flor del camino.

¡Qué pura, Platero, y que bella esta flor del camino! Pasan a su lado todos los tropeles – los toros, las cabras, los potros, los hombres- y ella, tan tierna y tan débil, sigue enhiesta, malva y fina, en su vallado solo, sin contaminarse de impureza alguna. […] 

 VII - EL LOCO
Vestido de luto, con mi barba nazarena y mi breve sombrero negro, debo cobrar un extraño aspecto cabalgando en la blandura gris de Platero.
Cuando, yendo a las viñas, cruzo las últimas calles, blancas de cal con sol, los chiquillos gitanos, aceitosos y peludos, fuera de los harapos verdes, rojos y amarillos, las tensas barrigas tostadas, corren detrás de nosotros, chillando largamente.
- ¡El loco! ¡El loco! ¡El loco!
... Delante está el campo, ya verde. Frente al cielo inmenso y puro, de un incendiado añil, mis ojos - ¡ tan lejos de mis oídos !- se abren noblemente, recibiendo en su calma esa placidez sin nombre, esa serenidad armoniosa y divina que vive en el sin fin del horizonte...
Y quedan, allá lejos, por las altas eras, unos agudos gritos, velados finalmente, entrecortados, jadeantes, aburridos...
- ¡ El lo... co ! ¡ El Lo... co!


La niña chica
 La niña chica era la gloria de Platero. En cuanto la veía venir hacia él, entre las lilas, con su vestidillo blanco y su sombrero de arroz, llamándolo dengosa: “¡Platero, Plateriiillo!”, el asnucho quería partir la cuerda, y saltaba igual que un niño, y rebuznaba loco.
Ella, en una confianza ciega, pasaba una vez y otra bajo él, y le pegaba pataditas, y le dejaba la mano, nardo cándido, en aquella bocaza rosa, almenada de grandes dientes amarillos; o, cogiéndole las orejas, que él ponía a su alcance, lo llamaba con todas las variaciones mimosas de su nombre: “¡Platero! ¡Platerón! ¡Platerillo! ¡Platerete! ¡Platerucho!”
En los largos días en que la niña navegó en su cuna alba, río abajo, hacia la muerte, nadie se acordaba de Platero. Ella, en su delirio, lo llamaba triste:”¡Plateriiillo!... “ Desde la casa oscura y llena de suspiros se oía, a veces, la lejana llamada lastimera del amigo. ¡Oh estío melancólico!
¡Qué lujo puso Dios en ti, tarde del entierro! Septiembre, rosa y oro, como ahora, declinaba. Desde el cementerio, !cómo resonaba la campana de vuelta en el ocaso abierto, camino de la gloria!... Volví por las tapias, solo y mustio; entré en la casa por la puerta del corral, y, huyendo de los hombres, me fui a la cuadra y me senté a pensar, con Platero.




 

CANCIÓN ESPIRITUAL
¡Ésta es mi vida:la de arriba,
La de la pura brisa,
La del pájaro último,
La de las cimas de oro de lo oscuro!
¡Ésta es mi libertad: oler la rosa,
Cortar el agua fría con mi mano loca,
Desnudar la arboleda,
Cojerle al solsu luz eterna!


Este post ha sido copiado del "Libro Gordo de Petete" Tomo I [tomo magenta]

Siempre procuro dar la referencia editorial, y espero que se entenderá que lo hago desde la admiración y con ánimo de recomendarles -no con ningún ánimo de lucro, obviamente, ni con intención de perjudicar los derechos de nadie, todo lo contrario-.
Si en algún caso se detecta en este post conflicto de copyright o de cualquier otro tipo, agradeceré que me lo hagan saber y  lo suprimiría inmediatamente. Muchas gracias.

 

13 comentaris:

Montse ha dit...

Todos hemos oído hablar de un burrito que se llamaba "Platero", pero, pocos sabemos cómo es "Platero"
Una pena lo poco que valoramos estas joyas literarias.
Una abraçada.

Mari-Pi-R ha dit...

Los clásicos pasan de generación en generación, esto es lo bueno de la vida.
Gracias por transcribirlo, me ha dado gusto leerlo.
Un abrazo.

Miquel ha dit...

Con MARI-PI-R
Salut

Josep ha dit...

Que belleza, Montse. Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra... Cuando paseo sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo..
Si hace tiempo que no lo has leido dejalo todo y hazlo.
Una abraçada.

Josep ha dit...

Afortunadamente es como dices, Mari-Pi-R. Y cuando llega este dia, el que pasa de una generación a otra es totalmente emocionante.
Muchas gracias.
Un abrazo.

Josep ha dit...

Miquel, es un libro de lectura obligada en las escuelas. Es una maravilla.

Salut.

KRT ha dit...

Juan Ramón, un gran poeta, volgudament amb fama d'hermètic. 'Platero y yo' sempre s'ha venut com un llibre per a nens; jo crec que en realitat és un llibre per a adults, escrit des de l'òptica d'un nen. S'ha de llegir.

Republicà i antifranquista convençut, Jiménez es va haver d'exiliar i va dir que no tornaria a Espanya mentre Franco fos viu. Ho va complir: va morir a Puerto Rico, tot i que els seus hereus, després, van accedir a repatriar el seu cos. Ara a Moguer hi ha una interessant casa-museu, seu fe la Fundación Zenobia - Juan Ramón Jiménez..

La seva dona, Zenobia Camprubí (darrere un gran home sempre hi ha una gran dona, que "de vegades és la seva", com deia Groucho) era descendent d'un defensor de Balsareny durant el setge que el poble va sofrir enfront de les tropes del Comte d'Espanya durant la Primera Guerra Carlina.

Rodericus ha dit...

Es eterno e intemporal.

Un abrazo.

Montse ha dit...

Lo haré, Josep!! Pero es que no llego a más.
Una abraçada.

xavier pujol ha dit...

Haig de reconèixer que de j.R. Jiménez només he llegit "Platero y yo". Dues vegades, això sí.
"El libro Gordo de Petete em creia que no existia, que era una invenció de la tv.

Josep ha dit...

Xavier, jo tampoc he llegit res més d'ell, i tampoc se per què... "Platero y yo" crec que és un llibre (com diu KRT) que és més per persones grans que pesl nens. "El Libro Gorgo de Petete" sortia cada setmana en fascicles (l'any 80) hi havia cinc libres en total.

Josep ha dit...

Montse, ya se que haces más cosas de las que puedes. Menos mal que para ti los dias son de 45 horas.Que suerte!! Mis dias son más cortos!!
Una abraçada

Josep ha dit...

Rodericus, tienes razón!
Le contestaba a Xavier diciendo que no he leido nada más de él. Poesia, si y junto a Machado, pero solo esto
Una abraçada