dimecres, 6 d’abril de 2011

Y yo que me indigno estúpidamente.

Cada vez que bajo a Barcelona para ir al hospital, paso por delante de una tienda que cada dos días es el día de la oferta. Es la típica tienda que venden todo tipo de cosas. O sea, una tienda estilo la que tienen las personas venidas de China. Un día es la oferta de la bombilla, y al cabo de dos días el día del pote de plástico más unas sandalias. (por ejemplo). Cada día hay cola, pero una cola que ocupa la acera. A veces hay cola antes de abrir...

Paso por allí, a veces como puedo, y miro aquella gente que se apila y espera pacientemente para conseguir su oferta del día.
Y me indigno. Y la verdad es que no se a ciencia cierta, porque me indigno.
Y hoy lo he sabido.
Una mujer le ha dicho a otra, -sin salir de la cola-.
-Por favor, me quieres dejar pasar?. Tengo prisa para entrar a trabajar. Pero tengo que comprar los vasos.
Si, hoy he sabido con qué facilidad nos creamos nuevas necesidades. Era esto lo que me indignaba.
De verdad señora que era tan urgente comprar aquellos vasos de plástico, por muy baratos que sean?
Señora mía: es así como nos llenamos de banalidades.
Y yo que me indigno estúpidamente.

fotos de internet

4 comentaris:

Eastriver ha dit...

Miramos a nuestro alrededor y aprendemos algo. Y luego lo contamos. Coincido contigo, Josep. Totalmente. Ya sabes que lo moral nos une, porque así vamos, coincidimos y somos conscientes de que por lo menos lo contamos. Una gran abraçada, amic.

Cecilia Alameda Sol ha dit...

Piensalo de otra manera: gracias a que compramos lo que no nos hace falta, hay gente que trabaja elaborando productos que no son imprescindibles o vendiéndolo. Lo malo es el estrés que eso provoca

Hada Isol ♥ ha dit...

Pues para comprar hay que tener! pertenezco a esa parte del mundo que no llega a tener para banalidades,así que me es dificil de entender pero pienso que tal vez ese consumismo da trabajo,ahora bien, no estoy segura de si es trabajo digno.Te mando un gran abrazo! estoy aqui de nuevo aunque con menos tiempo que antes,mis hijos me dan mucha tarea Josep!!!!!!!!

Verónica Marsá ha dit...

Igual la pobre mujer tenía una terrible escasez de vasos y lo estaba pasando faltal sin comer ni dormir durante días esperando la emocionante noticia de una oferta de vasos de plástico... sin comas ni puntos para ahogarse con esas necesidades, para algunos parecen vitales, aprovechar las ofertas sean de lo que sean!

Sí, cabrea. Luego necesita un vecino una ayuda o un familiar y le niegan hasta 50 céntimos.

Beso.