diumenge, 21 de febrer de 2010

el banco del parque



Despues de pasear mucho estoy cansado y me siento en un banco.
Pienso en la suerte que tienen los niños que están en este parque, pues en medio de Barcelona contar con un espacio como este, es un privilegio. Sin embargo, mientras pienso en esto, me encuentro con un cartel que dice que ahí está prohibido jugar con el balón, utilizar bicicletas o caminar sobre el cesped. Parece que estuviera prohibido todo lo que hace un niño y me da miedo pensar que con tantas normas estamos creando pequeños buenos ciudadanos antes que sencillamente niños, ni más ni menos, niños.
Entre los pequeños que disfrutan de si mismos, me fijo en un par de perros peleando por un juguete que creen les pertenece y que una vez uno de ellos (el más pequeño y ruidoso) logra su posesión, sale corriendo hasta donde está su dueña, lo entrega y repite el ritual. El juguete se lo da a una señora de unos treinta y cinco años que está a mi lado, no parece ni muy rica ni muy apurada económicamente. Pero hay algo que hace que me fije en ella de manera especial: una conversación por uno de esos teléfonos de última tecnología que, según la publicidad, te permite conectarte donde quiera que estés (creo que la realidad es que te impide desconectarte donde quiera que estés) y de la cual, por la forma de su gesticulación y el tono de voz que sube momentáneamente, logro captar algunas palabras: "entregas", "urgente", "¿ahora?". Sin duda está tratando de solucionar algún inconveniente en el trabajo. La compadezco.
Esa visita al parque me hizo recordar un cuento de Borges:
“Que el hombre vuelva a capitalizar siglos en vez de capitalizar leguas. Que la vida humana sea más intensa en lugar de ser más extensa”.
Donde se propone como principal diferencia entre el ser humano y el resto de la naturaleza es que nosotros podríamos -es una posibilidad- acumular tiempo mientras que las plantas acumulan energía y los otros animales distintos al ser humano, territorio. Cuando Borges dice "acumular tiempo", se refiere a la capacidad que tiene el ser humano para acumular conocimiento: el tiempo materializado en una idea, una tecnología, una  palabra o un libro es a lo que se refiere el autor.


Sigo sentado en el banco; aunque la señora no ha dejado de hablar por el teléfono, lo sigue haciendo de una manera más tranquila ; los perros no han dejado de correr una y otra vez detrás de "su" juguete; y vuelve en mi mente Borges y su concepto de acumular tiempo. Sin quererlo se unen esas tres imágenes en una misma pregunta: ¿acaso no estamos actuando como esos perros que luchan por un juguete?.


El ritmo de vida de la actualidad nos condiciona a evitar actuar en contra de lo que nos hace diferentes del resto de seres vivos. Es decir, buscamos que nuestra capacidad de acumular conocimiento, experiencias y en últimas, tiempo, sea reemplazada por nuestra capacidad no-humana de acumular energía (dinero) y espacio (bienes materiales: una casa grande, un viaje al otro lado del planeta que nos permita sentir que el mundo es pequeño). Cada vez luchamos por tener más, con la estúpida ilusión que cuando tengamos lo suficiente (lo cual rara, muy rara vez ocurre) podamos dedicarnos a acumular tiempo. Vivimos empeñados -en el sentido literal y figurado de la palabra- en comportarnos como animales para ver si algún día podemos comenzar a ser seres humanos. Mantenemos, como los perros del parque, una lucha con nuestro vecino por un juguete que creemos que nos pertenece, pero cuando lo tenemos en nuestro poder, en lugar de poder disfrutarlo, tenemos que entregarlo a su verdadero dueño. Vivimos con la ilusión de pensar que el sábado es para nosotros y para aquellos que nos hacen ser seres humanos. Pero mentira, vivimos en función de aquello que nos permite acumular energía y espacio. Por eso creo que en esta sociedad quien triunfa, quien tiene la jaula más grande, es quien es más animal, no quien más la necesita. El "triunfador" en el mundo de hoy, es quien ha logrado acumular más energía y territorio, no quien es más humano -por supuesto que no me refiero al sentido "humanitario", lo digo en el sentido borgiano de acumular conocimiento y experiencia.


Según mi mínimo conocimiento cultural, casi todas las tribus que aún existen en el mundo, al igual que sus antepasados, comparten una reverencia y respeto hacia las personas mayores. En esas culturas los mayores son la fuente de sabiduría y conocimiento. Ellos tienen la última palabra, son los que han acumulado la historia de su pueblo. Sin embargo en nuestras sociedades, estas personas parece que no existieran. El ritmo de vida de hoy necesita animales de reflejos rápidos, no la lentitud de quien ya posee el tiempo. Necesita de energía, no de sabiduría. Necesita materia, no conocimiento. Necesita animales, no personas.


Sigo en el parque. La señora del teléfono ya ha dejado de hablar y parece más relajada jugando con sus perros. Entre ladridos de perros y gritos de niños alcanzo a escuchar el timbre de mi teléfono uno de sus perros se acerca a mi. Me huele. Suena mi teléfono de nuevo y el perro sale corriendo asustado. No conozco el número. ¿Será la señora que está sentada a mi lado?


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9 comentaris:

josefina ha dit...

Cuanta sensibilidad encierra tu escrito. Hemos perdido tanto con el paso del tiempo y las nuevas tecnologías... la comunicación cara a cara, que solo con la expresión te dabas cuenta de como eras aceptado, ahora no puedes ver lo que siente la otra persona al escucharte. Y no hablemos de la tele, cuantas sobremesas nos ha quitado de poder hablar un rato en reunión.
Ufff el amor a los animales en demasía, los lavan los peinan les quitan legañas... Y algunas veces son incapaces de hacer nada por acercarse a una persona necesitada de cuidados o afecto.
Un beso amio José

gianna ha dit...

josep, escribis precioso, te felicito..
quiero compartir con vos la experiencia de ayer anoche...por la tormenta estuvimos sin luz...
por supuesto, sin internet, pero sin heladera, sin musica, sin nada..no podiamos salir porque fue un apagon en todo el barrio y en muchos lugares de Buenos Aires...era peligroso

pero de repente empezamos a dialogar....me entere de cosas de mis hijos que por la rapidez de la vida no sabia...
a las 10 de la noche volvio la luz...y volvimos con la TV e internet cotidianas...
pero fue una buena experiencia...con tanto ruido nos olvidamos de nosotrros mismos y como dijo el maestro Borges que la vida sea mas intensa ....
abrazo y que tengas un muy lindo domingo

María ha dit...

La de cosas que se pueden pensar, observar, y ver sentado en un banco, entre la tranquilidad, y el sosiego, Josep, me ha gustado mucho tu post, un placer leerte.

Un beso, amigo.

Peter Pantoja Santiago ha dit...

...EXCELENTE ENTRADA!! Te invito a que entres en mi Blog, percibirán un escrito que hice algo similar hace unas semanas, sobre un banco en el paseo marítimo de Bouzas de Galicia.

Un abrazo y gracias por habernos transportado a múltiples sentimientos y pensamientos con esta entrada.

Peter Pantoja

m.eugènia creus-piqué ha dit...

De estos parques en que todo está prohibido he visto más de uno,te pasan las ganas de ir con los críos pues ellos sentados en un banco no van a estar, lo raro de este parque es que no prohibieran tambien a los perros y a los viejos y a las palomas y a los móviles y .....

Isol ha dit...

Es verdad que el hecho de tener más tiempo en este mundo hoy por hoy no es valorado,es por eso que todos siempre andamos así a los tumbos,los mayores son referentes,nos enseñan a de donde venimos para que podamos comprender hacia donde vamos,la experiencia es un tesoro muy valioso,y no se tiene en cuenta hoy en día,no hay una continuidad,solo se vive este tiempo y se corre detrás de tantas cosas que de veras no sirven,con esa ilusión de que al alcanzar esta o aquella meta se podrá ser feliz,y de ese modo no se vive,cuando me voy a los cerros lo que más feliz me hace es que no hay tiempo,no hay teléfonos,no hay porque correr,solo hay contemplación,silencio silvestre,belleza,aire puro,naturaleza viva,libre,salvaje,gran parte de los cerros no tiene gran rastro de civilización solo la ruta y eso se siente fenomenal,sabemos que cuando llegue el atradecer es hora de bajar,entonces un día se hace largo muy largo, y se lo vive al máximo.
En nuestras plazas no hay prohibiciones,pero no vamos a ellas porque hay riesgos, están llenas de caca de perros y jeringas usadas,y como hay pocos niños debido a la falta de tiempo de los padres y la inseguridad,estás con temor a que te sorprendan y te asalten,pero los parques al ser más vigilados por la pòlicía si están llenos de niños que libres juegan al futbol o andan en sus bicis,o juegan a la ronda,es divertido.
Sobre los celulares ya me cansan ya nadie se dice nada si no es por sms lo cual me resulota muy frío prefiero llamar y hablar que escribir un mensaje, todos andan hablando por teléfono en todos lados,parece que no pueden desconectarse un minuto,yo no tengo ese problema tengo celular pero ni lo uso,y ni quiero usarlo,es solo por si hay una emergencia que lo llevo conmigo,es de esos bien antigüos que no tienen nada,no sacan fotos,ni te conectan a internet,ni nada solo es celular y nada más.
Te mando un abrazo y te deseo un buen día.

Mariaisabel ha dit...

Hola Josep, opino igual que la M.Eugènia, si senyor!
Josep estic entrant als blogs d'amics, ja que tant de temps sense dir-vos res a ningú no es normal.
Espero poder tenir temps d'escriure alguna cosa positiva, que de moment el meu blog sembla que está de baixa.
Una forta abraçada
Mariaisabel

Ramon.Eastriver ha dit...

Yo también he pensado que esa manía por poner orden a base de cartelitos está desnaturalizando todo. Adoro las formas, el respeto general, a las personas y al entorno, lo creo necesario. Creo necesarias las normas, pero el excesivo control de la vida no tiene sentido: en un parque se debe poder pisar la hierba porque es natural hacerlo. No estropearla, sencillamente tumbarse, pasear sobre ella. Lo mismo que los niños; educarlos y darles normas no significa llenarles de indicaciones que no van a seguir.

El resto también es cierto: nos entretenemos con lo superfluo, y dejamos lo importante de lado porque no tenemos tiempo. Ahora bien , no me gusta nada lo de llamar señora a la "chica" de 35 años. Yo que tengo 42 qué es lo que soy. ¿Un abuelo?, jeje. Un abrazo molt fort.

Abuela Ciber ha dit...

Mientras desayuno te leo placenteramene, coincidiendo con muchos sentires.

Pero queda aquello de que ¿ los perros si pueden jugar?, será porque no son consumidores de tv.

Cariños