diumenge, 10 de gener de 2010

el cabanyal

LA BARRACA VALENCIANA

"Yo quisiera saber por qué nos tienen ese odio", se pregunta Pepa Martí en su casa de la calle la Reina. Esta mujer de 85 años vive en el mismo edificio en el que nació, el que construyeron sus abuelos, una casa de dos plantas que el proyecto de Rita Barberá de prolongación de la avenida Blasco Ibáñez se quería llevar por delante.

Pepa no entiende la inquina de la alcaldesa de la ciudad contra su barrio. "¿Qué le hemos hecho nosotros a esta mujer?", se pregunta. La anciana está convencida de que la regidora siente animadversión hacia los vecinos del barrio: "Rita Barberá nos odia, nos tendrá envidia porque aquí se vive muy bien, pero ella quiere hacernos mal, si por ella fuera destrozaría todo el barrio".

Del Cabanyal, a Pepa le gusta destacar que "es un barrio donde todos los vecinos se conocen, un sitio muy especial, porque está situado al lado del mar, un lugar como no hay otro en ningún sitio". Mientras cuenta historias de otras épocas, Pepa se emociona y muestra el amor por esa tierra y por esa casa donde convivió con sus dos hermanas (fallecidas hace pocos años) que para ella está llena de recuerdos.

Pepa conoció las barracas (antiguas edificaciones típicas valencianas) en el barrio, así como la alegría de las calles, de sus gentes del mar. "Ahora esto ha cambiado. Bueno, han hecho que cambie, han traído a gente para que el barrio vaya perdiendo su encanto", asegura.

Sin embargo, esta mujer no pierde la esperanza ni la sonrisa "la alegría no nos la podrán quitar" y continúa con sus historias del barrio, recordando la Semana Santa Marinera en la que la gente pintaba sus casas, salía a la calle. "Éramos un pueblo unido y volcado", algo con lo que, a su juicio, quieren acabar las autoridades valencianas. Ella asegura que no se irá de su casa en el supuesto de que salga adelante el plan municipal: se quedará en su casa, junto a sus muebles ya centenarios, que la han ido acompañando año tras año, toda una vida.

A MI ME PARECE QUE.....
Querida señora Pepa: Mi modesta opinión es que no los odia, sencillamente no les ve, pues ustedes no entran en los planes urbanísticos, en los que no importan las personas, sino los beneficios que se pueden sacar por los terrenos.
Señora Pepa, a su alcaldesa le importa tres pares de narices si usted pierde la casa donde nació, sus recuerdos y sus vecinos. Su mar y sus calles. Que su barrio marinero sea histórico, protegido, singular, con una identidad muy fuerte y muy clara, que tenga unas características arquitectónicas
muy especiales, que diablos le importa delante de una millonada por sus terrenos, solo por sus terrenos.
Por cierto...¡que ironía el nombre de su avenida¡ Lo primero que harían sería quitar el nombre de Blasco Ibañez.
Señora Pepa, ya se que conoce esta canción, pero yo quiero dejarle un pequeño trozo de ella, para que de mi parte se lo tire por debajo de la puerta del palacio de su alcaldesa. A ver si su cara se vuelve del color de su vestido.
Mucha suerte amiga.

......Sense llenya i sense peixos, pare, ens caldrà cremar la barca, llaurar el blat entre les enrunes, pare i tancar amb tres panys la casa i deia vostè... Pare si no hi ha pins no es fan pinyons ni cucs, ni ocells. Pare on no hi ha flors no es fan abelles, cera, ni mel. Pare que el camp ja no és el camp. Pare demà del cel plourà sang. El vent ho canta plorant. Pare ja són aquí... Monstres de carn amb cucs de ferro. Pare no, no tingueu por, i digueu que no, que jo us espero. Pare que estan matant la terra. Pare deixeu de plorar que ens han declarat la guerra.
***
.....Padre donde no hay flores no se hacen abejas, cera, ni miel. Padre que el campo ya no es el campo. Padre mañana del cielo lloverá sangre. El viento lo canta llorando. Padre ya son aquí... Monstruos de carne con gusanos de hierro. Padre no, no tengáis miedo, y decid que no, que yo os espero. Padre que están matando la tierra. Padre dejad de llorar que nos han declarado la guerra.




2 comentaris:

josefina ha dit...

Me ha gustado mucho la carta,Y a Pepa ¿que le puedo decir? nada, que es una pena que la gente samos invisibles ante los intereses.
Un abrazo

m.eugènia creus-piqué ha dit...

Me encantan las Barracas valencianas, despues decirte que claro que les quiere echar, dices que es un barrio junto al mar, pues menuda urbanización vn a poder montar allí esos peperos que solo piensan en destrozarlo todo para llenarse los bolsillos, pobre señora, lo tiene crudo.Un petó.