dissabte, 22 d’agost de 2015

Que hablen más claro de lo que están hablando




Hablaba con un buen amigo sobre el caso de Grecia. La dimisión de Tsipras es un duro golpe. Estoy seguro que si no lo ha hecho de otra manera es porque no ha podido, o sea que no me meto con él, sino con un estado carcelario en el que vivimos todos, absolutamente todos, y del que es imposible, de momento, escaparnos.

Pero también me cuestiono hasta qué punto vale la pena apostar por partidos de verdadera izquierda si después no pueden hacer lo que prometieron (me lo cuestiono aquí, en pequeño comité, entre amigos, entre vosotros... hacerlo en público equivaldría a bajar la cabeza e invitarlos a que te sigan pegando). Lo de Grecia no tiene nombre: los arruinan, los humillan absolutamente, y encima han de ir recibiendo inmigración ilegal y gestionando en caliente la urgencia mientras los países ricos lo gestionan en frío (Francia y Gran Bretaña pactando para el control de la inmigración ilegal en Calais). 


Dice que Tsipras debería haber dimitido antes, y que su actitud es como la de Zapatero, que al final pasó por el aro. Sí, es un poco verdad eso. Por ese motivo aunque siento que Tsipras no lo ha podido hacer de otra manera, también es cierto que me siento muy desilusionado del proyecto progresista europeo que, o no quiere o no puede hacer las cosas de otro modo. Por ese motivo creo que sería honesto que las fuerzas de izquierdas europeas hablaran más claro de lo que están hablando, porque lo único que vemos es que repicar es muy bonito pero cortar el bacalao no lo es tanto. 



fotos de internet. serán retiradas a petición.

 Siempre procuro dar la referencia editorial, y espero que se entenderá que lo hago desde la admiración y con ánimo de recomendarles -no con ningún ánimo de lucro, obviamente, ni con intención de perjudicar los derechos de nadie, todo lo contrario-.
Si en algún caso se detecta en este post conflicto de copyright o de cualquier otro tipo, agradeceré que me lo hagan saber y  lo suprimiría inmediatamente. Muchas gracias.

 

diumenge, 16 d’agost de 2015

"Quiet" Marius Serra / "Quieto" Marius Serra


Personalment havia tingut un exemplar a les meves mans en més d'una ocasió i no m'havia atrevit a comprar-lo per por del que m'hi trobaria, per por del que em podria fer sentir. Però per molt que ens tapem els ulls o les orelles, les coses que no ens agradarien que existissin són igualment allí fora. Ara agraeixo l'oportunitat que he tingut de conèixer la història del Llullu i em sorprenc per la generositat d'un pare i d'una família per a compartir la seva història.

 El meu agraïment a Montse. S




Màrius Serra ens explica en “Quiet” la seva experiència com a pare d’un nen amb paràlisi cerebral. Ho fa des de l’experiència que li ha donat ser el pare de Lluís, llullu, de vuit anys, una experiència carregada d’anècdotes, de bones i de dolentes, però ben allunyada del victimisme fàcil i afrontant la situació amb valor i energies, amb reivindicacions i denúncies. Una novel·la exemplar per la lluita que hi ha al rerefons i per la capacitat de l’autor de fer-nos veure una malaltia amb uns altres ulls, els d’un pare que fa del seu nen amb encefalopatia greu un campió de la mobilitat reduïda.
El viatge va des del naixement fins als viatges a què no han renunciat pel fet de tenir un fill amb aquesta discapacitat. Però aquest viatge també inclou la vida quotidiana, el dia a dia, i les visites a hospitals, metges, converses amb diferents persones de l’entorn del Llullu sense negligir cap temàtica, fins i tot la sexual... També ens insinua certes diferències de criteri dintre de l’àmbit familiar més estricte de com afrontar la nova situació i les repercussions quotidianes que té.



 Aquesta mirada, però, no és ni impúdica ni lacrimògena sinó que guarda un equilibri formal i argumental esplèndid, que ens deixa bocabadats davant un fi sentit de l’humor acompanyat de ràbia i indignació, però també de comprensió i de tota la munió de sentiments contradictoris a què una situació límit ens aboca. I el que és més important, els sentiments més forts poden ser disparats per l’anècdota o incident aparentment més irrellevant, com a cúmul de diverses situacions.

També es fa èmfasi en les diverses mirades que rep tota la família, especialment en Llullu, per part de les altres persones que no saben, no sabem, com reaccionar davant seu. El cas més emblemàtic i fora de lloc és el del restaurant en què se’ls negava l’entrada a causa de la presència d’en Llullu.



  Al final, un foliscopi de fotografies de Jordi Ribó de Granollers amb disseny gràfic de Miquel Llach ens permet veure en Llullu fent una acció que mai no va poder fer en la realitat, córrer
 SERRA, Màrius: Quiet, 2009. Editorial Empúries. Barcelona. Segona edició.


 TRADUCCIÓN 


Personalmente había tenido un ejemplar en mis manos en más de una ocasión y no me había atrevido a comprarlo por miedo de lo que me encontraría, por miedo de lo que me podría hacer sentir. Pero por mucho que nos tapemos los ojos o los oídos, las cosas que no nos gustarían que existieran son igualmente allí fuera. Ahora agradezco la oportunidad que he tenido de conocer la historia de Llullu y me sorprendo por la generosidad de un padre y de una familia para compartir su historia.
Muchas gracias, Montse.



Màrius Serra nos explica en “Quieto”  "Quiet" su experiencia como padre de un niño con parálisis cerebral. Lo hace desde la experiencia que le ha dado ser el padre de Luis, llullu, de ocho años, una experiencia cargada de anécdotas, de buenas y malas, pero bien alejada del victimismo fácil y afrontando la situación con valor y energías, con reivindicaciones y denuncias. Una novela ejemplar para la lucha que hay en el trasfondo y por la capacidad del autor de hacernos ver una enfermedad con otros ojos, los de un padre que hace de su niño con encefalopatía grave un campeón de la movilidad reducida.

El viaje desde el nacimiento hasta los viajes a los que no han renunciado por el hecho de tener un hijo con esta discapacidad. Pero este viaje también incluye la vida cotidiana, el día a día, y las visitas a hospitales, médicos, conversaciones con diferentes personas del entorno de Llullu sin descuidar ninguna temática, incluso la sexual ... También nos insinúa ciertas diferencias de criterio dentro del ámbito familiar más estricto de cómo afrontar la nueva situación y las repercusiones cotidianas que tiene.


Esta mirada, sin embargo, no es ni impúdica ni lacrimógena sino que guarda un equilibrio formal y argumental espléndido, que nos deja boquiabiertos ante un fino sentido del humor acompañado de rabia e indignación, pero también de comprensión y de toda la multitud de sentimientos contradictorios a que una situación límite nos lleva. Y lo que es más importante, los sentimientos más fuertes pueden ser disparados por la anécdota o incidente aparentemente más irrelevante, como cúmulo de diversas situaciones.

También se hace hincapié en las diversas miradas que recibe toda la familia, especialmente Llullu, por parte de las otras personas que no saben, no sabemos cómo reaccionar ante él. El caso más emblemático y fuera de lugar es el del restaurante en el que se les negaba la entrada debido a la presencia de Llullu.



Al final, un foliscopio de fotografías de Jordi Ribó de Granollers con diseño gráfico de Miquel Llach nos permite ver Llullu haciendo una acción que nunca pudo hacer en la realidad, correr.


Pero bueno: para eso están los libros, para contar las cosas que apenas pueden decirse. Y para crear ficciones con el paso de sus hojas. Incluso la ficción de la carrera que nunca ocurrió… (Màrius Serra, Quieto, Barcelona, Anagrama, 2008)


Mi agradecimiento a Montse. S






 fotos de internet. serán retirados a petición
 
Siempre procuro dar la referencia editorial, y espero que se entenderá que lo hago desde la admiración y con ánimo de recomendarles -no con ningún ánimo de lucro, obviamente, ni con intención de perjudicar los derechos de nadie, todo lo contrario-.
Si en algún caso se detecta en este post conflicto de copyright o de cualquier otro tipo, agradeceré que me lo hagan saber y  lo suprimiría inmediatamente. Muchas gracias.


 

dimarts, 11 d’agost de 2015

cuerpos extraños en las extremidades de Europa.





Todos hemos visto dramas humanos en todas partes, parece que sea normal lo anormal. Hoy veo una multitud de personas que los hacen pasar por un estrecho pasillo, se empujan entre ellos,  se atropellan, y al final una especie de solar vallado. Exactamente igual que si fueran animales. Nadie está a cargo, ni la alcaldía ni el gobernador… temen asumir responsabilidades”, lamenta Christos Sideris, uno de los dos voluntarios de Cruz Roja en la isla.
Un micro se acerca a una joven que lleva la falda mojada. Se levanta la falda y se toca las bragas. “Quiero volver. No quiero esta Europa que no me da agua ni me pone un lavabo”.
Un joven se saca su camiseta mojada y se la ofrece para que se seque el sudor
 La vida se ha vuelto irrespirable: ni agua, con gente comiendo hierba u hojas de los árboles porque no tienen más… cuenta.




Cuesta creer lo último, un cúmulo de basura, restos de fogatas y cristales rotos, entre charcos negros como la hez y nubes de mosquitos. Una mujer mayor dice que muchos bebés empiezan a sufrir reacciones alérgicas por el calor y la atmósfera insalubre del lugar.


"Hay un caos total en las islas griegas, no hay lugares de cobijo. Pedimos al Gobierno de Grecia que asuma el liderazgo y la coordinación de la repuesta a esta emergencia… somos conscientes de sus limitaciones, pero le pedimos que asigne un lugar para los refugiados. Hay muchos cuarteles militares sin usar o terrenos no cultivados, cualquier cosa es mejor que nada.


Como esto, supongo que como el resto de los miles de extranjeros que llegan a las islas griegas, o a Italia o Malta: son cuerpos extraños en las extremidades de Europa.

Y yo busco la solidaridad  nuestra y me encuentro que tampoco la hay, o no se verla. (Podéis verlo en los comentarios que  hace la gente en según qué  periódicos nacionales)

Fotos de internet. Serán retiradas a petición
Foto del mapa: El Pais.

dissabte, 1 d’agost de 2015

“Qualsevol canvi és una oportunitat” / "Cualquier cambio es una oportunidad"



Amb aquest post recollit de la revista Catorze.cat i escrit per Eva Piquer, voldria dir-vos que estaré uns dies sense escriure tant, precisament perquè el voldria dedicar a escriure uns contes i històries per les persones amb Discapacitat Intel·lectual. També amb paralisi cerebral





 
Treballs fets per ells i cedits a la Biblioteca de Balsareny


 LLIBRE:



 He entrat en un llibre i, al cap d'una hora llarga, n'he sortit millor: més feliç, més sàvi, més reconciliat amb l'existència. Allò que passa quan una lectura t'atrapa i t'enriqueix i et fa volar i et fa plorar i et fa aplaudir en silenci. El títol del llibre, va: La caiguda. Memòries d'un pare en 424 passes, del brasiler Diogo Mainardi.
 
El fill gran de Mainardi té paràlisi cerebral. Aquesta és la certesa a partir de la qual son pare arrenca a caminar. Pas a pas, com en Tito. Construint un relat circular, com la història d'en Tito. Circular i rodó, dos adjectius que no sempre són sinònims. Mainardi ens agafa de la mà, es penja a l'esquena una motxilla plena de referents culturals i ens fa avançar per on vol al llarg de 424 passes. No són capítols, ni pàgines, ni paràgrafs: són passes, les passes vacil·lants d'en Tito, convertides en la unitat de mesura de totes les coses. Els lectors caminem al ritme que marca Mainardi i també acabem convençuts que els culpables de la paràlisi d'en Tito són Pietro Lombardi, John Ruskin, Napoleó Bonaparte i Adolf Hitler, a part de la dottoressa que va intentar accelerar el part perquè era dissabte i volia plegar aviat.

Repartir culpes és la manera que té l'autor de no morir aixafat pels remordiments en recordar que el mateix dia del naixement d'en Tito ell mateix va afirmar, contemplant la façana de l'hospital de Venècia projectada per Pietro Lombardi: "Amb aquesta façana, accepto fins i tot un fill deforme". De no morir aixafat pels remordiments en recordar, també, que mesos abans del naixement d'en Tito havia escrit en un article que desitjava tenir "un fill tortuga", una criatura que es pogués desactivar girant-la de panxa enlaire cada cop que es mogués massa. La providència, sempre tan malparida, va obsequiar Mainardi amb un fill deforme. Amb un fill tortuga.


  Abans de ser pare Mainardi pensava que, si un fill seu quedés en estat vegetatiu, preferiria que es morís. Però així que el fill deixa de ser una hipòtesi, aquell raonament abstracte deixa de tenir sentit: ell només vol que el nen sobrevisqui, "perquè l'estimaria i el cuidaria fos com fos". Aquesta contradicció, tan humana, s'entén perfectament quan caminem al costat d'en Tito, que no és un nen imaginari sinó una persona real i estimada. "Estimàvem tant en Tito que vam començar a estimar la mateixa paràlisi cerebral", escriu el seu pare.

Saber caure —afirma Mainardi— té molt més valor que saber caminar. I la vida d'un fill amb paràlisi cerebral té un valor incalculablement més gran que la dels nazis que van ordenar l'extermini en massa de nadons invàlids, primer, i l'extermini en massa del poble jueu, després.

El 2005 és l'any en què Diogo Mainardi ha estat més feliç. Per dos motius. Perquè el 16 de juny va néixer el seu segon fill, en Nico, a qui van estalviar la dottoressa i l'amniotomia mal practicada i la paràlisi cerebral. I perquè el setembre del mateix any en Tito va aconseguir fer setze passes sense caure. Unes passes que al cap d'uns mesos ja eren vint-i-set, i quaranta-quatre, i tres-centes cinquanta-nou. I quatre-centes vint-i-quatre. Les que calen per escriure un llibre rodó.


 Fotos d'internet. seran retirades a petició.
 


                                TRADUCCIÓN

 

Con este post recogido de la revista Catorze.cat y escrito por Eva Piquer, quisiera deciros que estaré unos días escribiendo menos, precisamente porque quisiera dedicar más tiempo para escribir unos cuentos e historias a las personas con Discapacidad Intelectual. Y también con parálisis cerebral. Muy agradecido.


CAIGUDA, LA
Ficha Técnica
Editorial:
ANAGRAMA
Any d'edició:
ISBN:
978-84-339-1517-7
EAN:
9788433915177
Pàgines:
176
Disponibilitat:
Sense estoc, disponible en breu
També en format:
ebook
Idioma:
TAMBIÉN EN CASTELLANO, DISPONIBLE EN BREVE



LIBRO:                    
He entrado en un libro y, al cabo de una hora larga, he salido mejor: más feliz, más sabio, más reconciliado con la existencia. Lo que pasa cuando una lectura te atrapa y te enriquece y te hace volar y te hace llorar y te hace aplaudir en silencio. El título del libro, La caída. Memorias de un padre en 424 pasos, del brasileño Diogo Mainardi. El hijo mayor de Mainardi tiene parálisis cerebral. Esta es la certeza a partir de la cual su padre arranca a caminar. Paso a paso, como Tito. Construyendo un relato circular, como la historia de Tito. Circular y redondo, dos adjetivos que no siempre son sinónimos. Mainardi nos coge de la mano, se cuelga en la espalda una mochila llena de referentes culturales y nos hace avanzar por donde quiere a lo largo de 424 pasos. 
No son capítulos, ni páginas, ni párrafos: son pasos, los pasos vacilantes de Tito, convertidas en la unidad de medida de todas las cosas. Los lectores caminamos al ritmo que marca Mainardi y también acabamos convencidos de que los culpables de la parálisis de Tito son Pietro Lombardi, John Ruskin, Napoleón Bonaparte y Adolf Hitler, a parte de la dottoressa que intentó acelerar el parto porque era sábado y quería plegar pronto. 


Repartir culpas es la manera que tiene el autor de no morir aplastado por los remordimientos al recordar que el mismo día del nacimiento de Tito él mismo afirmó, contemplando la fachada del hospital de Venecia proyectada por Pietro Lombardi: "Con esta fachada, acepto incluso un hijo deforme "


De no morir aplastado por los remordimientos al recordar, también, que meses antes del nacimiento de Tito había escrito en un artículo que deseaba tener "un hijo tortuga", una criatura que se pudiera desactivar girándola boca arriba cada vez que se moviera demasiado. La providencia, siempre tan malnacida, obsequió Mainardi con un hijo deforme. Con un hijo tortuga. Antes de ser padre Mainardi pensaba que, si un hijo suyo quedara en estado vegetativo, preferiría que se muriera. Pero así que el hijo deja de ser una hipótesis, aquel razonamiento abstracto deja de tener sentido: él sólo quiere que el niño sobreviva, "porque la amaría y cuidaría toda costa". Esta contradicción, tan humana, se entiende perfectamente cuando caminamos junto a Tito, que no es un niño imaginario sino una persona real y estimada. 


 "Amábamos tanto a Tito que empezamos a amar la misma parálisis cerebral", escribe su padre. Saber caer -afirma Mainardi- tiene mucho más valor que saber andar. Y la vida de un hijo con parálisis cerebral tiene un valor incalculablemente mayor que la de los nazis que ordenaron el exterminio en masa de bebés inválidos, primero, y el exterminio en masa del pueblo judío, después. En 2005 es el año en que Diogo Mainardi ha sido más feliz. Por dos motivos. Porque el 16 de junio nació su segundo hijo, Nico, al que ahorrar la dottoressa y la amniotomía mal practicada y la parálisis cerebral. Y para que en septiembre del mismo año Tito logró hacer dieciséis pasos sin caerse. Unos pasos que al cabo de unos meses ya eran veinte y siete, cuarenta y cuatro, y trescientas cincuenta y nueve. Y cuatrocientas veintidós cuatro. Las que son necesarias para escribir un libro redondo.





Fotos de internet. 

Siempre procuro dar la referencia editorial, y espero que se entenderá que lo hago desde la admiración y con ánimo de recomendarles -no con ningún ánimo de lucro, obviamente, ni con intención de perjudicar los derechos de nadie, todo lo contrario-.
Si en algún caso se detecta en este post conflicto de copyright o de cualquier otro tipo, agradeceré que me lo hagan saber y  lo suprimiría inmediatamente. Muchas gracias.

Fotos d'internet. seran retirades a petició.