divendres, 16 d’octubre de 2015

Joan Margarit. EL SAQUEIG





  "Hemos trabajado mucho para saquear a nuestro país adelante" (Cospedal)

EL SAQUEIG
Joan Margarit


D'infant em van voler arrencar la llengua
que l'àvia em parlava
quan tornàvem del camp al final de la tarda.
Com les pedres, les flors, la soledat,
arreu ens acompanyen les paraules.
Mutilades i tot,
han acabat dient el que havien de dir.
Encara deu haver-hi, entre esbarzers,
aquella é tancada de Lleida que vaig perdre.
Haver salvat la llengua m'ha deixat
a mercè d'una gent que era la meva.


 MARGARIT, Joan dins Des d'on tornar a estimar.
foto particular
 Donde ahora está la cárcel de mujeres (en Poblenou, Barcelona) antes había un asilo. Protección de Menores. “La Prote” para los niños del barrio.

Las Casas de Misericordia fueron instituciones de gran severidad, rayana a veces en la maldad, pienso yo, recordando aquellos años de posguerra, los años de mi infancia, cuando eran referentes familiares en nuestra vida cotidiana. Y en este punto, me vienen a la mente las solicitudes de las madres, y la conclusión era clara: la intemperie era mucho más espantosa. Por esto se afanaban para hacer que sus hijos entrasen en aquel lugar. Y en este punto, la mente da un salto hacia la poesía, hacia lo poco que quizá conozco, un poema para ayudar a soportar el dolor y las carencias. Pero no hay nada más, y si esto es triste, mucho más triste es la intemperie.
La poesía a lo mejor es una especie de Casa de Misericordia"

El poema es éste:Casa de Misericordia
El padre fusilado.
O, como dice el juez, ejecutado.
La madre, ahora, la miseria, el hambre,
la instancia que le escribe alguien a máquina:
Saludo al VencedorSegundo Año Triunfal,
Solicito a Vuecencia poder dejar mis hijos
en esta Casa de Misericordia.
El frío del mañana está en la instancia.
Hospicios y orfanatos fueron duros,
pero más dura era la intemperie.
La verdadera caridad da miedo.
Igual que la poesía: un buen poema,
por más bello que sea, será cruel.
No hay nada más. La poesía es hoy
la última casa de misericordia.





Siempre procuro dar la referencia editorial, y espero que se entenderá que lo hago desde la admiración y con ánimo de recomendarles -no con ningún ánimo de lucro, obviamente, ni con intención de perjudicar los derechos de nadie, todo lo contrario-.
Si en algún caso se detecta en este post conflicto de copyright o de cualquier otro tipo, agradeceré que me lo hagan saber y  lo suprimiría inmediatamente. Muchas gracias.
fotos de internet y
Wikimedia Commons


14 comentaris:

xavier pujol ha dit...

Poemes impressionants.

Fackel ha dit...

Josep, Margarit es uno de mis poetas preferidos. Aún me falta de leer parte de su obra y, no creas, me cuesta -emocionalmente- porque es agrio, amargo, duro, y uno no siempre quiere escuchar a alguien así, pero es. Siendo me sirve para aprender de la vida, a través de otros. Yo no tengo patrias o acaso son mis lecturas, las expresiones que me significan, Josep...

Montse González ha dit...

Esto me recuerda un reportaje que vi en TV3. Algunas mujeres y hombres daban testimonio, triste testimonio, de su estancia en una de esas "Casas de Caridad" Me afectó mucho. Personas que quedaron marcadas para toda la vida y que a momentos casi no podían hablar de tanto dolor y trauma imposible de olvidar y algunos no superados aún.
Gracias, Josep.

Una abraçada.

Mari-Pi-R ha dit...

Tiempos duros fueron pero siempre un poeta sabe sacar de ellos unas buenas letras.
Un saludo

Josep ha dit...

Xavier, en Joan Margarit,igual que les seves obres són impressionans
Casa de la Misericordia amb el que he compartit aquest post sols puc dir que les paraules sovint emocionen, doncs transmeten un sentir que és part nostra, la part més íntima.
Moltes gràcies.

Josep ha dit...

Fackel. Una vez leí a un poeta (creo que era mejicano) que tras el asesinado de su hijo dijo que su última poesia era para su él, y que el poeta también habia muerto. Me pongo emocionalmente en su lugar y puedo entender su decisión. La escritura resulta insignificante frente a la inmensidad del dolor.
Digo esto porque seguramente si te gusta Joan Margarit habrás leido todo lo que le dedica a su hija.
Recuerdo, a Joan Margarit y a Mary Jo Bang, dos extraordinarios poetas que sufrieron la misma desgracia: la muerte de una hija en el caso de Margarit, Joana, y la de un hijo en el de Bang. Si los pongo en relación no es con la voluntad de equiparar los sucesos (ninguna muerte es idéntica a otra y las circunstancias de la muerte de Juan Francisco Sicilia nada tiene que ver con la de Joana Margarit) sino únicamente para mostrar la relación nueva con la escritura por parte de unos padres, poetas los tres, a los que asalta el dolor por la pérdida de un hijo.
Tras la muerte de su hija, Joan Margarit escribió Joana, un libro que llegó desde el “desamparo” y “el terror” que sobreviene cuando “las cosas cotidianas no se reconocen y se vuelven amenazadora”'. Joana es la tentativa de reparar una ausencia, de llenar con palabras un vacío.
Igual que Margarit con su hija Joana. La necesidad de hablar desesperadamente le impulsaba a escribir, que era un modo de conversación íntima con su memoria y sus sentimientos.

Josep ha dit...

Yo también lo vi, Montse, y me lo creo todo, Cualquier persona que haya visto esto (ya no digo haberlo vivido, solo verlo) ya no puede olvidarlo)
En cuanto a Joan Margarit, las poesias y libros

dedicados a su hija son muy duros de leer. Hace años que leí “Joana' y aún recuerdo cómo me impresionó, como me emocionó
No he tenido nunca el valor de volver a leer entero (algún poema suelto, sí, como ahora) para que me encomendaba aquel sentimiento profundo de tristeza sin límites, de aceptación resignada (por fuerza ) de un destino tan duro y tan irremisible ; ya la vez reflejo de un amor tan, tan grande.

Te dejo uno de ellosde. Tiene la escritura poética para domesticar el desorden, para mitigar la desesperación.
L'ESPERA
Tantes coses et troben a faltar.
Cada dia està ple d’instants que esperen
les mans petites que, tantes vegades,
van agafar les meves.
Ens hem d’acostumar a la teva absència.
Ja ha passat un estiu sense els teus ulls
i el mar també s’hi haurà d’acostumar.
El teu carrer, durant molt temps encara,
esperarà davant la porta,
pacient, els teus passos.
No se’n cansarà mai perquè, esperar,
ningú no ho fa tan bé com un carrer.
I jo sóc ple d’aquesta voluntat
de ser tocat per tu, mirat per tu.
I que em diguis què fer amb la meva vida,
mentre els dies de pluja o de cels blaus
ja estan organitzant la soledat.

(LA ESPERA
Te están echando en falta tantas cosas.
Así llenan los días
instantes hechos de esperar tus manos,
de echar de menos tus pequeñas manos,
que cogieron las mías tantas veces.
Hemos de acostumbramos a tu ausencia.
Ya ha pasado un verano sin tus ojos
y el mar también habrá de acostumbrarse.
Tu calle, aún durante mucho tiempo,
esperará, delante de tu puerta,
con paciencia, tus pasos.
No se cansará nunca de esperar:
nadie sabe esperar como una calle.
Y a mí me colma esta voluntad
de que me toques y de que me mires,
de que me digas qué hago con mi vida,
mientras los días van, con lluvia o cielo azul,
organizando ya la soledad.)

Una abraçada, Montse.

Josep ha dit...

Mari-Pi-R. A veces es como tu dices. Joam Margarit escribe este poema "Casa de la Misericordia" y aun siendo muy duro el continua escribiendo. También escribió un libro a su hija Joana que murió. La necesidad de hablar desesperadamente la impulsaba a escribir, que era un modo de conversación íntima con su memoria y sus sentimientos le hizo continuar, pero a veces la muerte de alguien coincide con la muerte de sus letras.

No hi ha miracles

Plovia amb deixadesa.
A les nou de la nit -dinou d’octubre-
la Joana arribava espantada al quiròfan
voltada per nosaltres, que ens quedàvem
en la saleta mal il•luminada de vora els ascensors.
Diu que ella, en un intent desesperat
de salvar-se, va dir t’estimo al metge.
Esperàvem la fada que ens tornés
la Joana tranquil•la, la de sempre,
els ulls espurnejant de confiança.
A les onze, mirant per la finestra,
les gotes de la pluja relliscaven
pel vidre com si ho fessin per la nit.
La nit era la fulla d’una dalla.

No hay milagros

Llovía con dejadez.
A las nueve de la noche –19 de octubre-
Joana llegaba asustada al quirófano
Rodeada por nosotros, que nos quedábamos
en la salita mal iluminada al lado de los ascensores.
Dice que ella , en un intento desesperado
de salvarse, dijo te quiero al médico.
Esperábamos el hada que nos devolviera
Joana tranquila, la de siempre,
los ojos chispeante de confianza.
A las once, mirando por la ventana,
las gotas de la lluvia resbalaban
por el vidrio como si lo hicieran por la noche.
La noche era la hoja de una guadaña.

Un abrazo.


Franziska ha dit...

Lo primero que llama la atención es el nombre: "Casas de caridad" y éste era el primer agravio. Era también la mentalidad de la época, no se practicaba el amor al prójimo, como decía la Iglesia, sino la humillación. Me produce una congoja enorme pensar en los niños que tuvieron que sobrevivir en tan penosas condiciones. Sin embargo, este país está viviendo situaciones dramáticas. Hoy sin ir más lejos, cuando regresaba a mi casa, ví llegar hasta los colectores de la basura, a un hombre joven, seguida de una mujer que llevaba una sillita se bebé y daba la mano a un niño de cinco o seis años. El hombre, abrió una bolsa dejada fuera del colector, de ella sacó una caja que le dió a la mujer, y después algo como una caja de rompecabezas, al niño. Con alguna frecuencia, me encuentro en los colectores a hombres que rebuscan, pero el caso de hoy, me ha impresionado: este hombre iba acompañado de su familia. He llegado con un nudo en el pecho y aún no me podido quitármelos de la mente. Personas que no quieren mendigar pero que han llegado al límite. Y esto lo estamos todos tolerando. ¿En qué mundo vivimos? Perdona porque hace mucho tiempo que no paso a visitarte y llego y no hago otra cosa que sumar al dolor ya expuesto aunque sea pasado. La verdad es que no se trataba bien a esos niños porque sufrieron todas las carencias y un hambre de amor que es la peor de las hambres.

Tuve suerte porque aunque mi padre desapareció en la guerra, yo nunca pasé hambre de afecto. Estuve siempre con mi madre. He escrito algunas cosas sobre mi niñez pero alejadas de los lados más oscuros: los aspectos luminosos de mi niñez, convivieron con el hambre y terminaron venciéndola. Aquí estoy, he cumplido 81 años.

Un abrazo. Franziska






Josep ha dit...

Franziska, ahora ya no debe sorprendernos nada. Ni que pongan multas por rebuscar en un contenedor, ni que las grandes superficies pongan candados a sus contenedores. Lo que dices de ir toda la familia a buscar también lo he visto yo, y si da pena ver a una sola persona buscando lo que dices tu ya no tiene nombre. En cuanto a las "Casas de Caridad", "Asilos" o "Casas de la Misericordias" no me extraña que quien tubiera la mala suerte de estar allí se acuerde toda la vida. Mis amigos y yo ibamos los sábados (si nos dejaban sus jefes) ir a jugar a futbol con ellos y hablar un poco con ellos. Tu quieres creer que ni se atrevian a decir que hacian y como estaban. ya lo dices bien. Hambre de amor.
Que pena, amiga, que pena.
Un abrazo.

Oliva ha dit...

GRACIES A ELS POETES,AQUESTA DISORTADA TERRA NOSTRE,HA AGUANTAT AN DIGNITAT,TOTS ELS EMBITS...QUE NO CALLIN SISPLAU¡¡¡.

Miquel ha dit...

Con FaCKEL
Salut

Josep ha dit...

Miquel, debes estar de acuerdo en lo que dice sobre Joan Margarit, no?
Lo digo porquepor lo demás yo no lo menciono para nada.
Salut.

Josep ha dit...

Oliva, tens tota la raó del món, diguien el que diguin!