dijous, 11 de juny de 2015

la vida por delante




  
 



Creíamos que habíamos dejado muy atrás los tiempos del pluriempleo. Su recuerdo quedaba fijado en color sepia en películas como La Gran Familia con un Alberto Closas corriendo de un empleo a otro, por un Madrid en el que todavía no habían nacido los atascos, para poder alimentar a su numerosa familia. Es la epopeya local de las bases del progreso y la sociedad de consumo. A base del esfuerzo pluriempleado del varón para comprar su primer utilitario.
[Recuerdo como si fuera ahora mismo los trabajos “Chapuza” y el "chapucero". El "chapucero era la persona  que igual servia para coser un huevo, que planchar una tortilla (esto se decía) En los años 80, el gobierno Pujol realizó campañas publicitarias para mejorar la auto-estima de los catalanes como la famosa:  “Sóm 6 milions”  Somos 6 millones, o de otras destinadas a incentivar la excelencia: “La feina mal feta no té futur; la feina ben feta no té fronteres“. El trabajo mal hecho no tiene futuro; el trabajo bien hecho no tiene fronteras ].


En muchas familias urbanas de la época era habitual la presencia de cabeza de familia pluriempleado. Sobre todo cuando se extendió la jornada intensiva, especialmente de mañana, en las administraciones públicas, la banca o los seguros y otras grandes empresas del campo financiero. Así, por la mañana se trabajaba para estas grandes instituciones; pero, por la tarde, se trabajaba en una pequeña empresita, llevando las cuentas o el mantenimiento. Así, no sólo se conseguía llegar a fin de mes. Se conseguía llegar al futuro.



Se conseguía llegar al futuro. Sobre todo, el futuro de los hijos, que, como en la película de referencia, siempre eran muchos. Y ya no eran hijos que venían a ayudar, a la hacienda o lo que fuese, sino a los que había que formar, proyectar e integrar en lo que se vivía como un proceso general de movilidad social ascendente.
Recalco aquí que se trataba de pluriempleo porque se articulaban varios empleos.
Había un convenio colectivo que marcaba los horarios para todos, pero casi siempre quedaba corto para todo el trabajo que se supone que había que desarrollar. De aquí que, con bastante frecuencia, se hacían periódicas horas extraordinarias, que solían constituir un notable y nuevamente estable aumento de los ingresos mensuales.



Con esta crisis, que ha tocado por primera vez en nuestro país de una forma amplia al campo de los servicios de administración, han empezado a desfilar hacia las colas de desempleo profesionales, administrativos, clase media, empleados… Lo que hay ahora es sobreoferta de este tipo de trabajadores. En buena parte, debido a las nuevas tecnologías. Pero no sólo por eso. También se externalizan servicios, pequeños trabajos. Se aligera así la nómina; pero periódicamente, cuando los pedidos aumentan, crece la facturación por contratación externa de servicios.

Quienes han quedado en paro, son los que prestan esos servicios externalizados: colaboraciones por periodistas, estudios y proyectos por economistas, expedientes por abogados, balances por administrativos, etc. Un masivo ejército de reserva dispuesto a los servicios y cobrar por obra, por lo que va llegando sin posibilidad de planificar. Siempre disponible a toda chapuza porque, más allá de su profesionalidad, sólo puede llamarse así a esta forma de trabajar. 


De chapuza en chapuza, de encargo en encargo. Sin mañana, sin expectativa de que la demanda persista, por lo que carece de sentido hacer cosas como invertir en un nuevo ordenador o darse de alta en autónomos. Ha venido esto, pero no se sabe si habrá más en esta semana, la próxima semana, este mes. Una chapuza de vida.



 fotos de internet. serán retiradas a  petición.


8 comentaris:

xavier pujol ha dit...

Des dels temps bíblics hi ha els cicles de vaques primes/vaques grasses.
Hi ha classes socials que viuen permanentment en les vaques primes mentre que els seus explotadors ho fan sempre en vaques grasses.

Miquel ha dit...

Ahora trabajas 10 horas en una jornada marcada de 8 y te pagan por 6.
Esto si que es una chapuza de gobierno y de sindicatos. esto es la pérdida total de los derechos tan duramente ganados.
salut

FRANCESC PUIGCARBÓ ha dit...

amb en Miquel, i això si tens feina, fixa't que fa set o vuit anys, ser mileurista estaba mal vist, i ara molts voldrien ser-ho.

Montse ha dit...

Recuerdo a mi familia cuando yo era muy joven. Había que trabajar duro a causa de los sueldos miserables, para poder vivir dignamente. ¿Hacia allá vamos de nuevo? Estamos asistiendo al entierro de la vaca, tan flaca, que se murió.

Quisiera ser mas optimista...

Una abraçada, Josep.

Josep ha dit...

Xavier, de fet era per fer una mica de memòria de tot plegat. Són aquests cicles de la vida que molt bé dius. Abans era el famós “pluriempleo” i les “chapuzas” que es feien per tot arreu. Ara és diferent. Ara la joventut està molt més preparada que abans, però no hi ha feina, i també les màquines ens en apartat d’ella. Són dos temps completament allunyats d’un d’altre.

Josep ha dit...

Son más cosas, Miquel.
Antes teníamos “muchos trabajos” porque no había nada hecho. Se pagaba en negro, se hacían muchas horas “extraordinarias”. No habia nada regularizado. Todo el mundo deseaba tener un 600. Mucha gente no estaba preparada para desarrollar un trabajo pero como fuera lo hacia Era “el chapucero”
Ahora la juventud no trabaja porque, o no lo encuentra o es a precio de esclavo. Los empresarios no quieren pagar, y parece ser que lo consiguen a 3 euros y a los 15 días fuera. Otro!. Gobiernos pésimos. Sindicatos igual. Trabajadores desencantados con todo y con todos. Unidad cero (0)No se lucha.
Las máquinas han echado al trabajador de su puesto de trabajo.
Ya no reparamos, lo tiramos.
Todo nos viene hecho.
Todo al revés que antes. Todo.
Que panorama!
Salut.

Josep ha dit...

Ay, Montse! todos quisieramos ser más optimistas. Pero es lo que es!
Seguramente tienes razón cuando dices que llevamos el mismo camino.
Yo también recuerdo todo aquello y la verdad si que teniamos trabajo...mucho, todo...pero muy mal. Se pagaba lo que querian, por esto nos cambiabamos continuamente de empresa, o se hacian hasta 12 horas al dia, y si te dejaban lo hacias hasta los sábados y domingo por la mañana. No se declaraba nada. Cuantas personas se han encontrado que al llegar a su jubilación encontrarse que durante muchos años no habian cotizado nada por ellos.
Ahora es al revés. No hay trabajo, los gobiernos ni saben ni mandan, ni nada. Los precios de las cosas (trabajo) nos los imponen. La gente que sabe (la mayoria se va).
Hay algo que es igual. Los prestamistas(como antes se les llamaba a los intermediarios que te daban trabajo.
Seguramente me olvido de mil cosas más. Una abraçada.

Josep ha dit...

Tots estem d'acord, Francesc. I espera't perquè ja veus com ens imposen els preus des de la Gran Europa. Fa quatre dies déiem que els xinesos treballaven com esclaus. Ara també ho som nosaltres. Però els tems del "pluriempleo" i de la "chapuza" tampoc eren bons. Era un altra forma de ser esclaus d'uns empresaris que no cotitzaven, que pagaven poc i et feien fer moltes hores, o nosaltres les buscàvem perquè volien comprar una moto o un pis. No teniem res!! Hi havia molta mà d'obra que no tenia ni idea del que feia. I fins als anys 60 no vam començar a aprendre a treballar (gràcies a les empreses que venien de fora)
Era tot diferent. No se que és pitjor.