divendres, 21 de juny de 2013

una buena persona sin escrúpulos


Luís era un joven que aun no había  encontrado trabajo, como muchos. Vivía  con sus padres, como muchos, y no hacia nada por cambiar las cosas, como muchos.
La cuestión es que Luís heredó una  preciosa calita en un pueblo del Mediterráneo. Por casualidad aun no estaba edificada a pesar de que algún constructor había intentado comprarla para edificar un hotel. Incluso alguno  ya tenía dispuesto en los planos que el “Cami de Ronda” pasaría por el Parking. Luís pensó que podía hacer con la calita. Y se le ocurrió poner un huerto encima de la arena sabiendo que estaba totalmente prohibido. Sin dudarlo puso enseguida un letrero de decía. “Se admiten tierras” El negocio no podía ser más cómodo Simplemente tenia que esperar la llegada de los camiones procedentes de los lugares se construían piscinas, campos de golf, muchos hoteles,  muchas urbanizaciones, y muchos AVEs. Los camioneros agradecidos le pagaban por dejar que aquel joven emprendedor (como se llama ahora) le dejasen tirar la carga. El negocio, como digo no podía ser más cómodo. Simplemente de vez en cuanto aplanaba la tierra y ya está. Pero el tiempo fue pasando y la tierra creciendo y el nivel del huerto también. Y la sal del subsuelo, con tanta tierra nueva, ya no llegaba hasta las raíces de las plantas. Plantó una cuantas acelgas, y dieron una cosecha  muy fértil, tanto que donde ponía   ”Se admiten tierras” puso 

“Se venden hortalizas al por mayor”. Regó de nuevo la propiedad, y contractó a varios emigrantes para que le hicieran el trabajo a precio de esclavo,  claro que de vez en cuando les daba unas lechugas. Luis era una persona con buen corazón. Pero creo que hay veces que las tierras tienen memoria porque entre las tomateras empezaron a salir el mal olor de los vertederos de basura. Justo al lado de las espinacas, tres capiteles corintios  y un hermoso suelo procedente de  la chapuza del AVE a su paso por la estación de La Sagrera (Barcelona).
de La Sagrera (Barcelona).

 Luis en plena desesperación aun vio fusiles y huesos de la  batalla del Ebro y más huesos de los fusilamientos en el “Camp de la Bota” (Barcelona)

 batalla del Ebro
 “Camp de la Bota” (Barcelona)1939/1952
Luis lo tapó todo y  cerró el huerto, Y donde ponía “Se venden hortalizas al por mayor” ahora pone “No quiero ser un gasto, puedo ser una buena persona sin escrúpulos”

Basado en un hecho real
Otras fotos de Internet.
Serán retiradas a petición.

4 comentaris:

Miquel ha dit...

También creo yo que las tierras tienen memoria ¡

Josep ha dit...

Y tanto que si, Miquel. Ya lo pagaremos caro, ya!

Salut.

Helena Bonals ha dit...

De bones persones sense escrúpols en corren masses.

Josep ha dit...

Quanta raó tens, Helena!!