dimecres, 12 de juny de 2013

sobre la memoria




Pienso que si hay alguna cosa que de realmente miedo es perder la memoria  no reconocer a  los seres queridos o  el temor de perderse en lugares que conoces de toda la vida. En definitiva, la posibilidad de que se trate de un signo de la enfermedad de Alzheimer.
No hace muchos días contesté en un blog este comentario, que estaba un poco relacionado con este tema:

“Una vez hablando con un doctor me decía que la memoria empieza a hacerse menos aguda a partir de los 20 años de edad, y cuanto más envejecemos, más lentos nos volvemos para asimilar y procesar información. Por eso nos resulta difícil recordar nombres nuevos, números telefónicos o detalles específicos de un acontecimiento reciente. Y que los científicos afirman que nuestra “inteligencia fluida” o “mecánica mental” se deteriora con la edad. “Pero lo que perdemos en rapidez, lo ganamos en conocimiento y experiencia”.XX, no todos terminamos igual. Tu amiga tiene razón, los abrazos no se olvidan.
Una abraçada.”


Ahora lo haremos de otra forma, hablaremos de los recuerdos de la infancia. Qué recuerdos tenemos de cuando éramos pequeños? Pues si hablamos de cuando teníamos uno o dos años, la respuesta es que prácticamente ninguno. A veces creemos recordar cosas, pero la realidad es que resulta muy difícil separar lo que recordamos de lo que nos han contado tantas veces que ya lo incorporamos como un recuerdo real. La memoria nos hace muchas bromas pesadas.

Pero el caso es que realmente no recordamos nada de cuando éramos muy pequeños. Una lástima, y ​​encima no es que no incorporásemos recuerdos sino que los vamos olvidando. Hace unos años se hizo un experimento preguntando a niños pequeños si recordaban cosas de cuando eran más pequeños aún. Los niños de cuatro años tenían recuerdos que llegaban hasta los 18 meses de vida. Unos recuerdos confirmados por parte de los padres, que hacían de control de veracidad de lo que decía el niño.

Ahora bien, cuando unos años después se lo volvían a preguntar, aquellos hechos que a los cuatro años recordaban, habían desvanecido. Ya no los recordaban tan a  menudo y negaban con confianza que aquello les hubiera pasado nunca. Por tanto, no es que no incorporamos a la memoria, sino que las memorias guardadas de los primeros dos o tres años se van borrando del cerebro. Lo que ignorábamos era el como ocurría esto.

Pero ahora ya se ha hecho un poco de luz. Parece que la memoria de cuando éramos pequeños no se puede guardar por culpa del crecimiento del cerebro. El cerebro de un bebé es proporcionalmente muy grande, pero aún debe cuadruplicar su tamaño hasta la edad adulta. Esto requiere un nivel extraordinario de síntesis de nuevas neuronas. Unas neuronas que irán creciendo y ocupando su lugar particular dentro de las diferentes zonas del cerebro. Establecerán conexiones con muchas neuronas, de modo que activan unas, inhibirán otros, separarán algunas que estaban juntas y repondrán la estructura de la red cerebral.

La memoria aún no tenemos muy claro cómo funciona, pero si que parece que depende mucho de reforzar determinadas conexiones entre determinadas neuronas. El hecho de que unos caminos de señalización
neuronal pasen a ser más fáciles que otras de manera permanente es la base de la memoria. Pero durante el crecimiento del cerebro, y muy concretamente del hipotálamo, la aparición de nuevas neuronas altera las conexiones donde se establecían los recuerdos iníciales de la infancia haciendo que aquellas memorias se pierdan.

Esto lo han visto ya que al modificar el ritmo de crecimiento de neuronas del hipotálamo de ratones pueden hacer que los recuerdos se guarden mejor o desvanezcan más fácilmente.

La memoria exige estabilidad en las conexiones entre neuronas, pero el crecimiento del cerebro impide esa estabilidad y, por tanto, impide almacenar los recuerdos de cuando éramos más pequeños. Da un poco de rabia, pero no se puede hacer nada ya que para mantener esos recuerdos deberíamos renunciar al crecimiento del cerebro, y esto tampoco sería un buen negocio. De modo que nos tendremos que conformar con la memoria colectiva. Lo que los padres nos cuentan que hacíamos o las fotografías antiguas que nos muestran jugando en lugares que no recordamos, con otros niños que hemos olvidado y aquella sonrisa ilusionado de la infancia que quizás ya no recordamos pero que siempre hemos añorado un poco.

fotos de internet. serán retiradas a petición


9 comentaris:

sentir1907 ha dit...

Es un misterio esto de la memoria , yo recuerdo cosas que hacía con 4 años y luego con 15 años no me acuerdo . Es un mundo complejo .
Un saludo.

KRT ha dit...

Els meus records més antics són, com bé dius, pocs. Recordo la tos del meu avi (va morir abans de fer jo els 2 anys) i que un dia no em va deixar sortir a l’eixida perquè feia fred. Recordo la iaia (va morir abans de fer jo 4 anys) que em cantava una cançó. I recordo un dia que els meus pares em van portar a Barcelona (jo no tindria 4 anys encara) i vam anar al cine, i a mi em semblava que a la pantalla plovia, i després vaig pujar en un elefant d’uns “caballitos”. Després, ja més gran, em van dir que la pel•lícula era “La hija de Juan Simón” i que no plovia, sinó que era una còpia vella d’un cine de barri, que estava en mal estat i es veia com ratllada i a mi em semblava pluja. És curiós que tinc etapes de la meva infantesa on la memòria m’ha esborrat moltes coses, com si no hagués passat gaire res, i etapes en què recordo moltes coses i molt vívidament. Ara sóc vellet, i continuo recordant aquelles coses d’abans, i no em recordo del que em van dir ahir. I la memòria comença a fallar: sovint oblido un títol de llibre o de film, o el nom d’un autor o d’un actor, o una paraula; i com més intento fer-la tornar a la memòria, més s’allunya, i això em neguiteja. Em fa molta pena veure com la gent gran amb principis d’Alzheimer pregunten coses i al cap d’un moment les tornen a preguntar, i després hi tornen... Fa patir molt, i no voldria tornar-me així, però quan m’hi tornaré no en seré conscient i sé que faré patir els meus sense voler, i això m’entristeix molt.

Josep ha dit...

Totalmente de acuerdo, José Manuel. Hay etapas de la vida que uno se olvida de ellas sin saber el motivo. Hay una cosa que si es buena, pero me parece que no le pasa a todo el mundo. Son los malos momentos. Resulta dificil de explicar, pero es cuando te ha sucedido algo malo y entonces el cerebro trata de que esto desaparezca del todo o en gran parte. Por ejemplo el dolor (el daño) que uno se hace, en un accidente, por ejemplo. Si, si, es muy complejo.

Un abrazo grande.

FG ha dit...

En verdad que mirándolo así, todavía es más complicado puesto que parece que directamente vamos haciendo espacio para colocar las nuevas cosas vividas y las demás las vamos empujando atrás, atrás en el tiempo y en el espacio hasta perderlas totalmente. Lo curioso de la memoria, ha sido que me ha llamado la atención que seamos capaces de asimilar aquello que una vez y otra cuentan que hicimos de pequeños, y finalmente podríamos incluso asegurar que lo recordamos con claridad cuando en verdad es imposible porque éramos demasiado pequeños incluso para tener ese sentido de lo que sucedía. Lo que sí está claro es que contra las "malas jugadas" que nos pueda hacer la memoria no estamos al menos por ahora vacunados y creo que aun queda mucho camio por recorrer ante su complejidad.

Petonets i una abraçada, que com diem, mai s'obliden.

Miquel ha dit...

Podría pasar horas explicando los precios de las patatas rojas en el Mercado de Sant Antoni hacia 1968...no va de broma...y el de la carne...Los nombres de los comerciantes...el tipo de persona que era cada uno de los 400 habitantes de las chabolas de Can Valero...pero no me preguntes que comí el lunes pasado...no puedo recordarlo...
Salut

Josep ha dit...

Després de tot això veig que cada un de nosaltres som diferents. Jo dels 2 anys no recordo res, només sé el que explicaven. A partir dels 3 o 4 si, però en algun cas ja és el que diuen els metges. Quin és el veritable? Si el que m'expliquen o el que recordo?. Em confonc, perquè hi han vegades que son iguals.
Sobre els 3 anys recordo a la meva àvia perfectament, i el seu balancí de color fosc, i també com era casa meva, i un oncle, - germà de la meva mare - que dibuixava molt bé, i els veig perfectament., Hi ha partir d'aquí ho recordo tot però amb llacunes en el temps. En el post parlo de que a partir dels 20 anys ens tornem més lents per assimilar i processar informació. Per això ens resulta difícil recordar noms nous, números telefònics o detalls específics. En aquesta edat estudiava sense problemes i em recordava sense usar l'agenda o utilitzant-la molt poc. Però clar, potser si que l'experiència substituïa a la rapidesa i no era conscient. Ara la memòria és aleatòria, coses que havia estudiat i coneixia molt bé les seves aplicacions ja gairebé les conec i altres sense importància les recordo. La memòria recent la perdo per recordar-la al cap d'unes hores o l'endemà. Tens tota la raó, si arriba a passar, - que tampoc ha de ser forçosament - segurament només es donaran compte els éssers estimats. A mi també m'entristeix. molt.

Josep ha dit...

Fg, es que resulta todo muy complicado para nosotros que no entendemos, por lo menos para mi. Dicen los médicos que una de las cosas es porque el cerebro cambia de forma, se hace más grande, pero bueno, si ya está allí dentro, no? Y otra cosa: "esto siempre se ha dicho pero no se si es cierto". Antes de fallecer una persona ve pasar su vida (entera)lo cual quiere decir que aquel recuerdo si que estaba allí. Otra de las cosas es lo que tu dices. La forma de almacenar la memoria. A medida que pasa el tiempo y "entran cosas nuevas y van empujando las más antiguas".
Esto debe de ser verdad. Hay el el Clinic un doctor muy importante que dijo que el cerebro es como un CD que cuando se "llena" hay que vaciarlo y la mejor forma es sacar los recuerdos que no sirvan.

Doncs clar que les abraçades no s'obliden. Per cert, un dia parlarem dels petons i abraçades "actuals", és important!

Petons.

Josep ha dit...

Miquel, esto es de record! Que claridad, no? ahora lo que hace falta es saber si estos recuerdos, u otros también eran a los 2 años, que esto es lo que dicen los que investigan. De todas formas ya quisiera yo tener tu memoria. Esto que le he comentado a FG sobre este doctor se que lo conoces. Lo digo porque silo haces verás como te dirá lo mismo. Si no te acuedas de lo que comiste hace unos dias es porque lo que tienes almacenado es más importante.
Conocer a las 400 personas de Can Valero me hace acordar una vez más a Paco Candel.

Salut.

Hada Isol ♥ ha dit...

Bueno pues cuando de memoria se habla yo me siento muy tocada,mi memoria es fragil en algunas cosas y es increible en otras ,tuve que ahcer muchos ejercicios de memoria con el neurologo cuando la meningitis me quitó la capacidad de almacenar facilmente los recuerdos recientes,asi que cuando dejo algo en algun lugar no debo hacerlo asi como algo automatico porque no lo recordare,sino que me lo digo en voz alta y memorizo alguna palabra como llave,escritorio,bueh asi recordare que la deje en el escritorio sino estoy frita pasaré el día buscandola,y hay momento de mi vida que no recuerdo,gente que me conoce y de quien no tengo registro,y no porque hayan cambiado sino que el archivo no está. supongo que la meningitis me receteó un poco.asi que en realidad recordar la primera infancia no me aflije tanto como no poder recordar otros momentos.Y bueno encima con mis años tambien tengo esas faltas de memoria que son habituales,al menos le pregunté a todos los de mi edad y les pasa igual.
Mi abuela de 95 años tiene una memoria privilegiada y cuando hablo con ella me pregunto porque no le heredé a ella,mi viejita siempre dice que la vida tranquila de hace muuuuchos años atrás son la cuna de las buena memoria,puews con tanto estres si que vamos mal eh!Que tengas un buen día Josep! un abrazo!