dimarts, 15 de gener de 2013

Te acuerdas de ellos, María Rosa?



Cuántas veces, padre, me contaste cómo tuviste que coger aquella maleta de cartón de tu padre, hacer un hatillo con cuatro cosas que tu madre te preparó con cariño y dejaste atrás la Calle Llana que te vio nacer en esa Cazalla que llevas en el alma para venirte a esta tierra extraña del norte. Padre, cuántas veces oí de tu boca andaluza lo que lloraste, hecho todo un hombre, a cada traviesa que te alejaba de tu Sierra.
En la maleta iban dos mudas, el traje de los domingos y una esperanza de futuro que te negaban los campos maltrechos de esa tierra que no te pudo dar el pan pero que siempre la llevaste muy dentro. Padre, aquí conociste a la mama, a Montserrat, tu Montse. Y la conociste un domingo que ibas loco por buscar el autobús que te llevase a Sarriá, porque venía tu Betis .a jugar con el EspañolTe quedaste prendao nada más mirarla, hija de payeses, tenía unos ojos azul cielo que te cegaron. Tú, parco de palabras, sólo acertaste a balbucear "te espero el sábado que viene en la iglesia de Santa Eulalia", y saliste corriendo a trompicones.
iglesia de Santa Eulalia
Tu Betis perdió 3-0 ese partido, pero siempre era una fiesta cuando venía a Cataluña. Ese verde que con el blanco eran tu santo y seña incluso cuando ibas a trabajar a la SEAT de la Zona Franca que te consumió los años. Cuántos béticos saludabas al pasar. Juanito, ese Alcalareño guasón; Pepón, un marchenero de casta; Antonio, Toño para los amigos, que lloraba nada más escuchar hablar del Betis. Cuántas veces me contabas, Papa, lo que te costaba ahorrar para permitirte el lujo de ir al fútbol. Y también recuerdo lo orgulloso que a cualquiera le contabas que fue un cazallero el que trajo los colores verdiblancos al Betis.



Y la mama te esperó al sábado siguiente, estaba preciosa, radiante, divertida con la proposición atropellada de ese buen mozo sevillano. Iba con las carabinas de turno, pero sólo tenía ojos para ti, Padre. Al poco os casasteis y os fuisteis a vivir a  Santa Eulalia, un barrio de l'Hospitalet en el que vivían muchos emigrantes.
 Un barrio donde nací yo, Montserrat, tu hija. Y nací un 6 de marzo del 66, vine con 2 semanas de adelanto y a ti se te cruzó de nuevo tu Betis en la vida, pues habías bajado a Sarriá a ver a tu Betis en su visita al Español Nada más empezar el partido Ansola metió un golazo y a ti te dio una sacudida el corazón. Era algo más que un gol de ese equipo que llevas tan adentro, y bien que lo comprobaste al llegar a casa, cuando venías mosca porque el Español, gracias a un medio centro, o delantero  llamado Amiano, empató en el 82. Había mucho revuelo en el piso donde vivías. Entraste y la comadrona te miró mal, al mismo tiempo que en un catalán muy cerrado te dijo "Ha estat una nena".("Ha sido una niña )
Y a mí me llamaron la bética en el edificio... y en el barrio, pero también es verdad que  como yo  cada vez me sentía más catalana los propios de mi tierra y de otras tierras no lo veían bien porque ellos no entendían que nosotros y ellos teníamos diferentes maneras de pensar y yo aprendí catalán como los de aquí,  a pesar de que los catalanes nos hablaban en castellano, jamás quisieron agradecerlo.
 Un vecino, natural de La Zarza, en Badajoz, me hizo de madera una doble B que le pusiste en la cuna y que yo conservo como un tesoro.

Seguías recibiendo a tu Betis cada vez que podías y te enzarzabas en mil discusiones de alineaciones y sueños en el Centro Andaluz, uno de tantos sitios que nacían de las ganas de sus gentes de no perder su identidad. No dejabas pasar un día sin pensar en volver a tu casa, a tu pueblo, a respirar el aire de la Sierra, a perderte buscando espárragos por los montes. Pero entendías que la Mama también tenía su casa. Así, como un niño, cada verano, arreabas con la familia y pasabas los mejores días del año durante esa quincena. Y en tu destierro hiciste una familia, y viste cómo se fueron tus padres allá a lo lejos, allá en Andalucía. Y conservaste la casa de tus padres, la trabajabas esos veranos para que la tuviésemos bonita y lucirla en las Fiestas de NuestraSeñora del Monte. Qué le gustaba a la Mama esa casita.
Yo crecí rodeada de cariño, pero también de todo lo que olía a Andalucía. No me perdí una feria de abril catalana, iba contigo a ver al Betis cada vez que subía y muchas veces cuando se acercaba a Cataluña. Y en uno de esos desplazamientos conocí a Jose, tu yerno, un murciano de Alcantarilla que se coló en el autobús de una peña culé de Murcia para ver a su Betis. Y me tocó en el corazón su mirada de despistado y las ganas de ver al Betis. A ti no te gustaba aquel peluso con una bufanda echa a mano, de lana, larga, larguísima. Y le ganamos al Barça de Venables, 1-2. Rincón e Ito marcaron y Jose se abrazó tanto a mí que tú, Papa, casi le revientas la cabeza.
Se vino a la Llagosta conmigo y contigo, y tras tragarte tu mal humor fuiste el padrino de mi boda, y también el padrino de tu nieto, Jordi, que nada más nacer le hiciste el carné del Betis, y el de la peña tuvo que esperar pero se fundó, como cada peña que se han creado en Cataluña. Y debajo del batón del bautizo Jordi llevaba un escudito del Betis que el cura, Don Xavier, culé hasta la médula, aceptó a regañadientes.
Papa, Yayo, hoy estás en ese sillón y no me conoces, te cuento todo esto y no sabes que soy tu hija por esa enfermedad que se ha evaporado todos tus años, una enfermedad que te ha ido comiendo tus recuerdos, tu memoria. Hoy juega tu Betis en el campo del Betis, con el Barça nada menos. Tu mirada perdida no recuerda todas las batallas que has presenciado, cuántas veces has visitado los campos donde tu Betis defendía tus colores. Hoy esos partidos son memoria hueca, triste destino. Papa, tu nieto se va a la peña, le hubiese gustado ir a Heliópolis, como la primera vez que fue contigo, cuando se gastó todo dinero que le dieron por la comunión, qué orgulloso estaba.
El nieto, con su camiseta del centenario, su bufanda, sus mil amuletos, salió de su habitación, y pasó al lado de su madre y su yayo, lo saludó como siempre, y el yayo, cuya mirada perdida se centró por un momento en su nieto dijo:
"...Éste es de los míos..."
Y volvió a perderse de nuevo en su vacío mundo, y el nieto, con las lágrimas en los ojos, bajó las escaleras de dos en dos, y fue buscando la peña, fue buscando un milagro para dedicárselo al Yayo. Y el milagro se produjo.
Esa noche, cuando el nieto acompañaba al Yayo a la cama, comprobó que iba más liviano, con una gran sonrisa en la cara. "Bona nit, Yayo, que descansis bé " le dijo, y apagó la luz.



Esta carta está escrita y mandada a la Peña
Bética  a principios de marzo del 2008.  Esta carta  también es como un trocito de la vida de Maria Rosa.  Todo es real. Conocía bien a esta familia  por ser vecinos, en Santa Eulalia de l'Hospitalet.

fotos de internet. serán retiradas a petición.

7 comentaris:

Mª Trinidad ha dit...

Bonito y entrañable post, querido Josep.
Viva "er Betis manque pierda2, eso decían en sevilla hace muchos años cuando trabajaba de asesora en la Asea-Ces, una empresa sueca que tenía toda la maquinaria para la mina de Aznalcollar...Fué a la inauguración el Rey y estrechó mi mano y la de muchos trabajadores de allí, mi madre me vió por la tele, yo no tengo ese vídeo, si álguen lo tiene, le daría un buen y generoso incentivo soy generosa...!!!
Después pasaron los años, y los vertidos y contaminación fué un desastre ecológico, cuando hace pocos años lo ví, me dieron ganas de llorar, la mina era plana al aire libre, no como las minas subterráneas...
La gente de Sevilla, conmigo maravillosa, mis mejores años los pasé allí.
bueno ya no os aburro más y a Maria Rosa un abrazo y a tí un petó.

Miquel ha dit...

Curioso....Salut ¡

Josep ha dit...

Mª Trini, tu no aburres nunca, al contrario, es un placer leerte. Siento lo del video. Pienso que será dificil de recuperarlo. Si lo fimó alguna cadena de Tv podrías preguntar...aunque imagino que ya se te habrá ocurrido.Yo sabía que hubo un desastre ecológico en este lugar, lo que no sabía es que fuese tan grave. Lo he mirado en Wiquipédia:
“lo sucedido en apenas unos minutos tras la rotura de la balsa de lodos de las minas de Aznalcóllar ha venido ocurriendo en la bahía de Portmán (Cartagena), día a día, durante más de treinta años”.
Esto lo sabe la gente?. Es muy grave!

Un beso.

Josep ha dit...

Son cosas de la vida, Miquel.

Salut.

KRT ha dit...

Una història molt emotiva, Josep. Gràcies, com sempre, per la teva sensibilitat. El dia que el Betis va guanyar al camp Nou (desembre 1985) jo hi era: es va avançar Rincón, va empatar Pichi Alonso i Ito va fer l'1-2 al minut 90. El Barça havia guanyat la lliga la temporada 84-85, però aquell cop va acabar segon.

Josep ha dit...

KRT, si que saps de resultats. Jo per saber un (Ito) vaig haver consultar a la web oficial del club. Del Pichi Alonso no diu res, i ara resulta que tinc un altre error. Aquesta família era molt bona gent. Això que comento de la dona que parlava català també és veritat, ha molts del barri no els agradava. Al seu parer i al nostre tenia raó en què la gent no era agraïda, ni per criticar-la, ni per intentar ells parlar en català. Bé, que et vaig a explicar ...

Moltes gràcies.

Josep ha dit...

Sento molt no poder contestar de seguida. Porto uns dies bastant embolicat. Moltes gràcies i disculpeu-me.

Siento mucho no poder contestar sin dejar pasar tanto tiempo. Llevo unos dias bastante atareado. Muchas gracias y disculpatme.