dimecres, 29 de juny de 2011

Quimioterapia y conducción


Escribe Elisabet Tomás Sazatornil, de Barcelona una carta en el periódico La Vanguardia.

Tengo 30 años y en octubre del año pasado me diagnosticaron linfoma de Hodgkin, que es un cáncer en el sistema linfático. Llevo siete meses de tratamiento con quimioterapia y afortunadamente mi enfermedad me ha permitido llevar una vida normal: continúo trabajando, haciendo deporte y siendo totalmente independiente, hasta el punto de que muchas veces me olvido de que estoy enferma. Sin embargo, el pasado mes de mayo me sentí discriminada, llena de rabia e impotencia. Al ir a renovar el carnet de conducir, se me denegó porque estoy en tratamiento de quimioterapia y según la ley no puedo conducir hasta pasados tres meses de mi última sesión de tratamiento. ¡Qué incongruencia tan grande! Tengo el alta médica para trabajar como ingeniera pero no puedo trasladarme a mi puesto de trabajo debido a que no tengo carnet de conducir.

El Doctor Andrés López Servicio de hematología del hospital universitario Vall d´Hebron de Barcelona, le responde lo siguiente: La quimioterapia es uno de los tratamientos de elección en el linfoma de Hodgkin. Hay muchos tipos de quimioterapia y su tolerancia presenta una amplia variabilidad entre los pacientes que la reciben, por lo que durante el tiempo de tratamiento hay que tener algunas precauciones. En lo referente a la conducción de vehículos, se ha de estudiar tanto el estado del paciente como la tolerancia individual al tratamiento. En principio, se desaconseja la conducción en los días de su administración ya que pueden aparecer problemas debidos tanto al tratamiento en sí como a la medicación que se administra para prevenir reacciones adversas. Si el paciente presenta vómitos, es preferible que no conduzca en los 2-3 días posteriores. Sin embargo, si el paciente está en condiciones de llevar una vida normal (incluida la laboral), no se le desaconseja ninguna actividad salvo que sea de riesgo.

Mi respuesta
Elisabet, entiendo perfectamente tus sentimientos. Sentirte discriminada, llena de rabia e impotencia es normal. Yo añadiría que a uno -aunque sea en su  imaginación- se le quedan las ganas de dar una patada en aquella barraca que le llaman consultorio. Mi caso aunque sea justamente al otro lado del tuyo también es de rabia e impotencia.
Yo también tengo cáncer, Mieloma Múltiple, y siempre he conducido,  -evidentemente como explica el doctor-  Creo que ya no fue muy normal renovar el carnet a los 45 días de haber salido de un segundo trasplante de médula. De esto hace unos años. Esta es la primera incongruencia. Hace un año al sufrir una recaída, aproveché para ser voluntario en Nuevas Terapias en el Hospital Clínic. Fue un tratamiento muy duro, muy agresivo e invasivo. pero afortunadamente con éxito. Solo han quedado los efectos secundarios, que en mi caso son neurológicos.
No existe actualmente un tratamiento eficaz que prevenga la aparición de neuropatía, y cuando aparece, no hay tratamiento eficaz que la revierta, salvo el cese del tratamiento (aunque en ocasiones queda un daño irreversible, que no mejora con la retirada del tratamiento), esto hace que sea imprescindible la correcta valoración neurológica antes del inicio del tratamiento, para prevenir y tratar aquellas situaciones que pueden agravar este efecto tóxico. (que también se hizo) 
1. Ampliación de la base de sustentación al caminar.
2. Inestabilidad al caminar (más en oscuridad)
3. Dolor al caminar
4. Debilidad en parte distal de las extremidades
5. Pérdida de fuerza en dedos de manos, dificultad para realizar tareas que requieran precisión
6. Debilidad al flexionar tobillos.
7. Pérdida de audición
8. Pérdida de sensibilidad (también pérdida de sensación térmica)
9. Alteraciones sensitivas como disestesias (percepción dolorosa de estímulos no dolorosos) o parestesias (hormigueo).
10. Desaparición de los reflejos osteotendinosos
11. Pérdida de la memoria reciente, comprensión,....
12. Todos estos síntomas y bastantes más son los que yo padezco, y además pueden ser -como es mi caso- aleatorios. Esto significa que lo que ahora no puedo hacer, es posible que dentro de una hora si. O al revés.
Los efectos neurotóxicos pueden aparecer inmediatamente o diferidos (incluso tras largos periodos desde la finalización del tratamiento) El daño no solo depende del fármaco empleado, sino que también de la duración del tratamiento y la dosis acumulada del fármaco.
El diagnóstico es clínico, y los síntomas o síndromes (asociación de síntomas) que aparecen dependerán de la zona del sistema nervioso dañada, pudiendo dividirse en seis grandes grupos, -que ahora no vienen al caso-.

No hace falta decir que no conduzco. (nadie me ha dicho que lo haga)  En diciembre caducó el carnet, y aprovechando que mi hija tenía que renovar el suyo le acompañé. Pedí información sobre cuando tiempo había de prorroga, y la contestación fue:
-No hay tiempo establecido, pero lo que puede hacer es sacárselo ahora y luego no conducir.
Increible!
No quise aceptar. Me pareció que ellos no actuaban correctamente, (en estas situaciones no es posible que den el carnet a nadie) Y yo no tengo que hacerme trampas al solitario.
Sigo sin conducir, y sin carnet.

Elisabet, me quedo con tu frase de “que muchas veces me olvido de que estoy enferma”. Te deseo toda la suerte del mundo.
Saludos

dimarts, 28 de juny de 2011

el AVE

Hoy nos hemos enterado de que Renfe eliminará el trayecto Toledo-Cuenca-Albacete. El motivo: sólo 9 personas toman cada día ese tren.

Desde diciembre hasta hoy, este capricho localista y mesetario ha generado unas pérdidas de 18.000 euros diarios.
A estos 18.000 euros diarios, sin embargo, hay que añadir los 3.500 millones de euros que supuso el coste de la infraestructura. Impresionante. Es fácil atender a caprichos locales mientras otros, aquellos mismos que sufren un déficit fiscal anual de 22.000 millones de euros, pagan la fiesta. Debe ser fantástico y muy gratificante contribuir a hacer realidad el sueño imposible de la España radial, mientras aquellos que son económicamente desangrados y los que se les exigen cuadrar el círculo del gasto social, deben hacer lo imposible, por ejemplo, con su servicio de salud.
El modelo decimonónico de centralismo social y político, pensando en Madrid como en la capital del mundo civilizado, siempre ha sido absurdo. Hoy, además, es totalmente insostenible y de imposible encaje en un mundo globalizado, y donde la comunicación y las interconexiones son vitales para la supervivencia de los estados.
A mí, particularmente, me parecería bastante indiferente esta manía enfermiza en querer hacer creer que la cohesión social y la solidaridad interregional pasa por un 'Madrid kilómetro cero'. Incluso lo encontraría cómico, si no fuera porque, al final, siempre somos los mismos los que pagamos las consecuencias.
España es el único país capaz de tropezar tres o más veces con la misma piedra. A finales del siglo XIX se impuso la lógica centralista en la definición del mapa ferroviario; mediados de los ochenta todas las autovías conducían a Madrid. Con el nuevo siglo, el AVE (el único tren de alta velocidad con apelativo identitario que existe en el mundo), no se entiende si éste no tiene su salida y llegada al centro peninsular. Y eso sin hablar del modelo aeroportuario: las principales líneas aéreas en sus vuelos internacionales e intercontinentales ya saben el pan que se da: 'de Madrid al cielo'.
Y mientras, la petición del corredor del Mediterráneo, pedido por catalanes, valencianos, el resto de Europa, y que debe llegar hasta Bruselas, se perpetúa en el tiempo (dentro de las necesidades infraestructurales presentadas recientemente por el gobierno español en la Unión Europea el corredor no se presenta como prioritario, tal y como se puede comprobar en este documento de marzo de 2011).
Unir la Comunidad Valenciana y Cataluña con la Cataluña norte y el resto de Europa, supondría un impulso económico y turístico totalmente constatable y que significaría un revulsivo para la dinamización territorial, de la que se beneficiaría el conjunto del Estado. Este corredor, sin embargo, también lleva implícita una carga de unidad territorial, cultural, lingüística y económica difícilmente asumible para un Estado que se solidificó hace 400 años y que, todavía hoy, mantiene un irracional sueño imperial que viaja en un tren fantasma , conducido por el espectro tenebroso de Felipe IV.

via, sense embuts

dissabte, 25 de juny de 2011

conejitos





 Ya se  que no debería ser divertido de ninguna manera. Pero una de dos, o soy el reflejo de una  buena parte de la sociedad, o realmente hacen gracia.


 dibujante británico Andy Riley.



dimecres, 15 de juny de 2011

En un país normal la desavenencia política no anula los acuerdos.


La crisis del Tribunal Constitucional español no es de ninguna manera anecdótica. Más bien es una demostración más de la decadencia de un estado atrapado por una dinámica 'guerracivilista' en el que, en todo, vale y en que el diálogo es una práctica imposible.


El otro dia, tras la dimisión no aceptada de tres de magistrados, lo volvimos a ver. Por el PSOE, aquello era la muestra de la presión que el PP ejerce sobre un poder independiente del estado. Y por el PP, una muestra más de la "falta de dirección que hay en España", o sea del PSOE. Ni una sola palabra sobre la manera de arreglarlo.
En un país normal la desavenencia política no anula los acuerdos. Tú puedes oponerte a tu contrincante político con fuerza, pero sabes que hay cosas que deben funcionar para el bien de todos. En España, si no tienen que ponerse de acuerdo para impedir algo relacionado con el nacionalismo catalán o vasco, la relación entre el PP y el PSOE es bélica, literalmente. Y sorprendentemente.
El PP me parece que es el gran culpable de ello. Porque, cada vez, más hace del nacionalismo español la ideología de referencia, y el nacionalismo español ha sido de punta a punta de la historia, y aún lo es hoy, supremacista.
Supremacista hacia los demás, claro. Pero también, y el detalle no es menor, supremacista dentro de su país. Los del PP hablan de los españoles malos 'o los' antiespañoles '(ayer lo decía Campos del PSOE) con una frivolidad que asusta. Ellos se creen investidos con la verdad y el PSOE simplemente no ha sabido plantarse. Los socialistas no ha sabido, o no han querido, construir una alternativa ideológica que arrinconara ante la opinión pública el PP. Y lo pagan caro, siempre a remolque del griterío popular.
El espectáculo es esperpéntico: el tribunal que teóricamente debía ser el garante constitucional no puede ni cumplir el reglamento de trabajo. Ni la cuota mínima de miembros. Y sorprende que los defensores del estado, en lugar de preocuparse y buscar el acuerdo para superar la anomalía, se dedican a tirarse acusaciones como si fueran locos.
A mí, como podéis imaginar, no se si me da igual. Los catalanes ya tenemos experiencia en estas cosas  de estos señores. Pero reconozco que verlos en acción es fascinante. Hace cuatro días todo eran exigencias para que se pensaban que podían ser miembros del G-8 y hoy han ido a parar en la ruina. Hace cuatro días la constitución española era un modelo universal de funcionamiento y ahora no funcionan ni los encargados de defenderla. Decadencia. Como en 1898, más o menos. Aunque tengo que reconocer que la chulería de alguna prensa madrileña me recuerda más y todo aquella olvidada Crisis de las Carolinas que le hizo de precedente ..

dilluns, 13 de juny de 2011

la ignorancia de los indignados



Ha habido reacciones para todos los gustos ante las movilizaciones del 15-M. Pero en casi todas ellas, incluso entre los simpatizantes, era común una parecida actitud: la suficiencia. Comentaristas resabiados no han dudado en echarse unas condescendientes risas a cuenta de la ingenuidad o la ignorancia de los que en las plazas españolas se reunían a discutir sobre cuestiones políticas. Lo mismo que en la radio hacen muchos de ellos cada mañana. A no pocos les llevo yo inventariada una lista de predicciones erradas, no ya de resultados electorales, sino de premios Nobel de Biología, final del terrorismo o fechas de salida de la crisis. Resultaría interesante llevarles la cuenta y publicarla al final del año. En condiciones normales de decencia, deberían retirarse de la profesión y esconderse por las esquinas no sea que la ciudadanía los reconozca. Sin ir más lejos, en los últimos meses, a propósito de Fukushima, Egipto o Bin Laden, hemos visto sostener una opinión y la contraria en apenas 24 horas. Las dos opiniones, naturalmente, con la misma rotundidad. Con ese historial y ese aplomo han despachado las opiniones de quienes han levantado la voz sin otra plataforma que la pública deliberación de sus problemas.


No vale contraponer sin más la opinión de las gentes a la competencia intelectual de los informados. No ya porque los opinadores de nómina pocas veces acuden a los expertos para formar sus juicios, sino porque a los expertos también hay que tomárselos en dosis homeopáticas cuando pasan de las musas al teatro y se sueltan a opinar sobre el día a día. Hace pocos años, en un justamente famoso estudio, Phillip Tetlock invitó a cerca de 300 investigadores a realizar predicciones acerca de asuntos económicos y políticos, muchos de su negociado. Al final disponía de 82.361 asignaciones de probabilidad sobre hipotéticos acontecimientos futuros. El resultado, cumplidos los plazos, para cortarse las venas: no mejoraban al simple azar. Vamos, los mismos que un mono borracho apretando botones. Así que, modestia. Que aquí andamos todos a tientas.


El problema no es de la ciencia. Para mostrar que los resultados son menos seguros de lo que se cuenta no hay otro camino que más y mejores resultados. Cuando David H. Freedman, reputado estadístico, defendía en un artículo citado en mil lugares la investigación cualitativa, el trabajo del investigador sobre el terreno, que conoce en directo las cosas, apelaba a argumentos atendibles por los estadísticos, a las limitaciones de los modelos de regresión para abordar muchos asuntos sociales. No dudaba de la ciencia, sino de los científicos. Las teorías no se debilitan por las tonterías de quienes las invocan. Mientras la teoría de la evolución parece razonablemente firme, las aplicaciones sin cuento para explicar cualquier cosa, desde un atentado terrorista hasta los trastornos de DSK, son simple novelería. Día sí y otro también lo que no pasan de ser -y en ocasiones no pueden dejar de ser- conjeturas más o menos ingeniosas se empaquetan en libros de divulgación y se facturan editorialmente como ciencia fetén. Desde luego, mejor eso que Paulo Coelho. Pero el lector ha de saber que no se enfrenta a las leyes de la termodinámica.

A veces, alguien se entretiene en mostrar que aquello es un fraude, como para su infortunio le sucedió hace un año a Marc Hauser, psicólogo evolucionista en Harvard, cuyas investigaciones mostraron tener más trucos que el cinturón de Batman. Pero eso, que te saquen los colores, pasa pocas veces. No porque falten tramposos o equivocados, sino porque resulta fatigoso y poco agradecido emplearse en tales menesteres, entre otras razones porque nadie dedica tiempo y recursos a desmenuzar las entretelas de las investigaciones ajenas, por ejemplo, en reproducir experimentos que llevan años. El coste de oportunidad de tales empeños es un congo. Los dineros acuden al que hace promesas, no al que se dedica a derribar las ajenas. No poca de la ciencia que nos asombra a diario en los periódicos se nutre del material de los sueños. Recuérdenlo la próxima vez que lean esa coletilla "estos resultados constituyen una promesa para". Pero, claro, sin la promesa, que no hay manera de emplazar en fecha y términos precisos, no hay dinero.


En Inside job, la película sobre la crisis financiera, por debajo de las trampas retóricas, que no faltan, asoma una descripción moral de los economistas que, entre otras cosas, invita a la reflexión acerca de los sistemas de incentivos de la profesión. Y de sus códigos deontológicos. Quizá sea cosa de poner en el frontispicio de las Facultades de Economía la sabia recomendación de Keynes: "Los economistas deberían ser como los dentistas, unos profesionales que se preocupan de hacer bien las cosas, con eficacia y humildad". Por supuesto, ejemplos de buen hacer no faltan. Sin ir más lejos, en los días que siguieron a la ocupación de las plazas, en el interesante blog de economía Nada es Gratis, Luis Garicano, profesor de la London School of Economics, inició un franco debate con algunos "indignados". Escuchaba y era escuchado. Es cierto que en esas mismas páginas, alguna vez, aparecen tonos ensoberbecidos y da la impresión de que, al avanzar por las líneas de menor resistencia política, se evitan algunos problemas de nuestra economía de esos que "hieren sensibilidades", pero, con todo, el ejemplo, que no es único, debería cundir.


Las dudas no se limitan a las disciplinas inseguras. En un libro recientemente traducido al español, Equivocados, David H. Freedman hace un exhaustivo repaso de los fallos, descuidos y deshonestidades en distintos campos de la investigación. Aunque por allí concurren todos los gremios, a quien más le luce el pelo es a los investigadores médicos. Ante la proliferación, bien documentada, de promesas falsas, resultados endebles, tesis contradictorias, mediciones irrelevantes y estadísticas frágiles, la primera tentación es enfilar hacia el desierto. De hecho, en ese ámbito hay especialistas en evaluar especialistas, en reconocer patrones regulares en los errores. También hay conjeturas para entender las patologías. Casi todas ellas mencionan -además de unos recurrentes sesgos cognitivos, comunes a todos los mortales: no atender a la información que no encaja con las propias opiniones, desechar datos inconvenientes, falta de coraje para discrepar y a apuntarse a la corriente- otras cosas bastante peores, como el interés mezquino y la corrupción, que hay mucho dinero en juego. Sencillamente, pese a los clásicos, la sabiduría no es la santidad. Al menos la sabiduría de los investigadores.


Por supuesto, tampoco la Puerta del Sol era la Academia de Platón. Ante todo, había una queja, una defensa de intereses normalmente desatendidos, entre ellos los de unos jóvenes condenados a miserables salarios, largos periodos de desempleo y a desperdiciar sus talentos. Pero también había ganas de discutir y de entender, de hacer propuestas. No está mal. De la discusión, entrenada, surgen las ideas: Merton nos enseñó que, en su mejor versión, las comunidades científicas eran comunismo cognitivo, afán universalista, escepticismo ponderado y desinterés. Y trabajar sobre la herencia recibida de otros que hicieron lo mismo. Algo de eso compareció estos días. Por supuesto, no cabe esperar que las soluciones a los retos de todos surjan de una asamblea. Una discusión democrática, por más pulcra que sea, no va a resolver los complicados problemas de diseño de las instituciones políticas y económicas que ocupan a los investigadores. De todos modos, hasta donde se me alcanza, tampoco hay doctores por el MIT entre los empresarios y banqueros que periódicamente cenan con el presidente del Gobierno para hacerles llegar sus preocupaciones, sin que necesiten levantar la voz. Y no les ponen un examen al entrar.

Félix Ovejero Lucas es profesor de Economía de la Universidad de Barcelona.

via .elpais.
OPINIÓN.
A diario tenemos a un sin fin de personas hablando de los mercados financieros o de lo que haga falta, dando su opinión sobre qué está pasando, qué se debe hacer y, especialmente, qué mal lo están haciendo los gobiernos.

Somos consumidores de comentaristas ofreciéndonos sus opiniones sobre lo que está pasando, por qué está pasando y quién tiene la culpa de todo ello. En España especialmente abundan las tertulias en radio y en televisión, y parece que se ven las mismas caras repetidas veces y veces.
El problema es que estos comentaristas, la gran mayoría, son periodistas que, puede que sean muy listos, pero muchos de ellos de economía y de los mercados financieros saben muy poco.
Los más graciosos son los que empiezan sus comentarios diciendo, “yo no se nada de estos temas, pero…..” y luego nos lanzan su análisis y sus prescripciones con una confianza que impresiona. ¿Cuántas veces habéis oído eso?
Muchas veces, demasiadas, confirman su introducción de que no saben mucho de estos temas, con las tonterías que siguen.
Los más sofisticados te dicen, “yo no se nada de estos temas, pero si se leer…..” y luego nos lanzan su análisis y sus conclusiones. Puede que sepan leer, pero normalmente están leyendo otros de sus compañeros que saben igual o menos que ellos.
En estos momentos de incertidumbre y de dificultad yo modestamente diría que cuidado con los pseudo expertos y sus análisis, porqué ni los economistas están a salvo de estas críticas, si nos vienen con opiniones políticas por delante.

diumenge, 12 de juny de 2011

ciudadanos del mundo



ALBERT SÁNCHEZ PIÑOL


Actualitzada el 11/06/2011 00:00


Què és el racisme? Gràcies a les darreres eleccions s'ha reactivat el debat sobre els grups xenòfobs, sobre el seu abast electoral i poder sociològic. Però jo diria que es parla molt del got i molt poc del licor. A escala popular els conceptes relacionats amb la xenofòbia, l'etnicitat o l'alteritat són genèrics o confusos, per no dir falsos o falsejats. Un model social basat en la convivència, justament, hauria de conèixer l'arrel i el recorregut d'aquestes ideologies.


Avui en dia la paraula racisme s'ha convertit en un sinònim d'intolerància. Oblidem, doncs, que el racisme modern va tenir uns orígens científics. El precursor va ser un tal Arthur Gobineau (1816-1882), aristòcrata francès. Diplomàtic professional, Gobineau va viatjar per tot el món i el 1855 publicaria un estudi fonamental: Assaig sobre la desigualtat de les races humanes .


Gobineau preconitzava la superioritat de les races nòrdiques sobre les asiàtiques i africanes. I ho concretava afirmant que les races nòrdiques només es mantenien pures a Alemanya i Anglaterra. (No a França, on segons ell els elements llatins les havien corromput.) Gobineau va tenir un ressò extraordinari i dècades després seria adoptat pels nazis.


El gran problema del racisme metodològic, però, va ser contestar a una pregunta òbvia: què és una raça? Com delimitem un grup humà? Els seus trets facials, els seus fenotips volubles. En efecte, on comença i on s'acaba una raça?


Les enciclopèdies de la primera meitat del segle XX són plenes de mapes divertidíssims. Sociòlegs i antropòlegs intenten fer una taxonomia a escala mundial. I, així, hi ha mapes d'Europa on apareixen, i es delimiten, races tan originals, i extravagants, com la teutònica, la dàlmata, la bretona, la croata o fins i tot la catalana (!).


En realitat, el racisme clàssic es basa en un fenomen òptic: si ajuntem un noruec i un zulu, la tendència és creure que sí, que la humanitat està dividida en grups racials compactes i radicalment diferents. Però, com hem dit, la ciència necessita vectors ben definits. ¿I quina frontera precisa es pot establir entre un noruec i un alemany del nord? Un alemany del nord i un del sud? Un alemany del sud i un italià del nord? Un italià del sud i un libi? Un libi i un txadià? Un txadià del sud del Txad, en fi, i un zulu?


El racisme és una entelèquia pel simple fet que les races no existeixen. I si us plau, repetim-ho: no hi ha races superiors o inferiors perquè les races senzillament no existeixen. I aquesta conclusió, que la ciència ha assumit des de fa gairebé un segle, encara no s'ha estès del tot en la nostra societat. Ho reitero per última vegada: deixem les races per als gossos i les vaques.


Si ho pensem bé, doncs, el racisme científic va tenir una història relativament curta. Va néixer el 1855, amb Gobineau, i va ser derrotat el 1945, a Berlín. El que ve després és una altra cosa. La xenofòbia del segle XXI no fa èmfasi en la superioritat , sinó en la diferència . Ara bé: quan diem que determinats grups humans són diferents, la nostra superioritat no s'afirma agressivament, però es pressuposa. I aquí és quan arribem al rovell de l'ou. Perquè l'ésser humà és social, i tot individu necessita adscriure's a un determinat grup humà, el que sigui.


La definició més moderna descriu l'etnicitat com un mecanisme d'exclusió. Identifiquem el nostre grup perquè podem identificar individus que no hi pertanyen. Els requisits d'admissió són diversos. Els nazis exigien ulls blaus; els catòlics, una fe cristiana; els estats moderns, paperassa administrativa. Un dels requisits més dolços i indulgents que conec és el català: l'exigència d'admissió no passa per una fe, una raça o una burocràcia. Ni tan sols una territorialitat: els catalans es reconeixen perquè parlen català.


En certa manera, doncs, tots estem condemnats a practicar alguna mena d'exclusió. És com un mirall: necessitem un altre per poder saber qui som, per tenir una identitat, sense la qual no seríem persones. Només hi ha una excepció: els " ciudadanos del mundo ", que són els insectes més destructius que ha creat la cultura humana. Els " ciudadanos del mundo " no exclouen, fan una cosa infinitament més perversa: inclouen, t'agradi o no. Un català es pot entendre amb un castellà, o un catòlic amb un musulmà. Un " ciudadano del mundo " no es pot entendre amb ningú. Es consideren el cim més evolucionat de la cultura occidental, i en conseqüència qui no pensa com ell és un pallús o una rèmora del passat. Els " ciudadanos del mundo " odien qualsevol particularisme, que consideren un obstacle per a la concòrdia humana. No creuen que existeixin els pobles, per això voten sistemàticament contra el dret d'autodeterminació dels pobles. Destrueixen les cultures en nom d'un universalisme intolerant i per això, sigui a Intereconomía o entre els indignats , és lògic que cridin " para entendernos nos basta con el castellano ". Què és un " ciudadano del mundo "? Molt fàcil: el fill que sortiria d'un matrimoni entre Josep Anglada i Carmen Chacón.
 Font: http://www.ara.cat

CASTELLANO


¿Qué es el racismo? Gracias a las últimas elecciones se ha reactivado el debate sobre los grupos xenófobos, sobre su alcance electoral y poder sociológico. Pero yo diría que se habla mucho del vaso y muy poco del licor. A escala popular los conceptos relacionados con la xenofobia, la etnicidad o la alteridad son genéricos o confusos, por no decir falsos o falseados. Un modelo social basado en la convivencia, justamente, debería conocer la raíz y el conocimiento de estas ideologías.


Hoy en día la palabra racismo se ha convertido en un sinónimo de intolerancia. Olvidemos, pues, que el racismo moderno tuvo unos orígenes científicos. El precursor fue un tal Arthur Gobineau (1816-1882), aristócrata francés. Diplomático profesional, Gobineau viajó por todo el mundo y en 1855 publicaría un estudio fundamental: Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas. 
Gobineau preconizaba la superioridad de las razas nórdicas sobre las asiáticas y africanas. Y lo concretaba afirmando que las razas nórdicas sólo se mantenían puras en Alemania e Inglaterra.(No a Francia, donde según él los elementos latinos las habían corrompido.) Gobineau tuvo un eco extraordinario y décadas después sería adoptado por los nazis. 

El gran problema del racismo metodológico, sin embargo, fue contestar a una pregunta obvia: ¿qué es una raza? Como delimitamos un grupo humano? Sus rasgos faciales, sus fenotipos volubles. En efecto, dónde empieza y dónde acaba una raza? 

Las enciclopedias de la primera mitad del siglo XX están llenas de mapas divertidísimos. Sociólogos y antropólogos intentan hacer una taxonomía a escala mundial. Y, así, hay mapas de Europa donde aparecen, y se delimitan, razas tan originales, y extravagantes, como la teutónica, la dálmata, la bretona, la croata o incluso la catalana (!). 

En realidad, el racismo clásico se basa en un fenómeno óptico: si juntamos un noruego y un zulú, la tendencia es creer que sí, que la humanidad está dividida en grupos raciales compactos y radicalmente diferentes. Pero, como hemos dicho, la ciencia necesita vectores bien definidos. ¿Y qué frontera precisa se puede establecer entre un noruego y un alemán del norte? Un alemán del norte y uno del sur? Un alemán del sur y un italiano del norte? Un italiano del sur y un libio? Un libio y un chadiano? Un chadiano del sur del Chad, en fin, y un zulú? 

El racismo es una entelequia por el simple hecho de que las razas no existen. Y por favor, repitámoslo: no hay razas superiores o inferiores para las razas sencillamente no existen. Y esta conclusión, que la ciencia ha asumido desde hace casi un siglo, aún no se ha extendido del todo en nuestra sociedad. Lo reitero por última vez: dejamos las razas para los perros y las vacas. 
Si lo pensamos bien, pues, el racismo científico tuvo una historia relativamente corta. Nació en 1855, con Gobineau, y fue derrotado en 1945, en Berlín. Lo que viene después es otra cosa. La xenofobia del siglo XXI no hace énfasis en la superioridad, sino en la diferencia. Ahora bien: cuando decimos que determinados grupos humanos son diferentes, nuestra superioridad no se afirma agresivamente, pero se presupone. Y aquí es cuando llegamos al yema del huevo. Porque el ser humano es social, y todo individuo necesita adscribirse a un determinado grupo humano, lo que sea. 

La definición más moderna describe la etnicidad como un mecanismo de exclusión. Identificamos nuestro grupo porque podemos identificar individuos que no pertenecen. Los requisitos de admisión son diversos. Los nazis exigían ojos azules, los católicos, una fe cristiana, los estados modernos, papeleo administrativo. Uno de los requisitos más dulces y indulgentes que conozco es el catalán: la exigencia de admisión no pasa por una fe, una raza o una burocracia. Ni siquiera una territorialidad: los catalanes se reconocen porque hablan catalán. 
En cierto modo, pues, todos estamos condenados a practicar algún tipo de exclusión. Es como un espejo: necesitamos otro para poder saber quiénes somos, para tener una identidad, sin la cual no seríamos personas. Sólo hay una excepción: los "ciudadanos del mundo", que son los insectos más destructivos que ha creado la cultura humana. Los "ciudadanos del mundo" no excluyen, hacen algo infinitamente más perversa: incluyen, te guste o no. Un catalán se puede entender con un castellano, o un católico con un musulmán. Un "ciudadano del mundo" no se puede entender con nadie. Se consideran la cumbre más evolucionado de la cultura occidental, y en consecuencia quien no piensa como él es un "tontorrón" o una rémora del pasado. Los "ciudadanos del mundo" odian cualquier particularismo, que consideran un obstáculo para la concordia humana. No creen que existan los pueblos, por eso votan sistemáticamente contra el derecho de autodeterminación de los pueblos. Destruyen las culturas en nombre de un universalismo intolerante y por ello, sea a Intereconomía o entre los indignados, es lógico que llamen "para entendernos nos basta con el castellano". ¿Qué es un "ciudadano del mundo"? Muy fácil: el hijo que saldría de un matrimonio entre Josep Anglada y Carmen Chacón. 


OPINIÓN.


Este artículo, que ayer fue publicado en el periódico ARA,tiene su parte seria y  puedo compartir, sobre racismos y xenofobias, pero terminaba con una especie de gracia desafortunada, para mi gusto, sobre los ciudadanos del mundo, eso sí, escrito el término en castellano en el conjunto del artículo, ciudadano del mundo. Decía el autor,que esto del ciudadano del mundo sería el hijo que saldría de un cruce entre Anglada y Chacón


Vivimos en un país donde la gracia brillante a menudo ha ido sustituyendo el debate profundo, a todos los niveles. La gracia compromete poco y hace adeptos, la gente tiene más ganas de reír que de llorar pero me temo que hemos ido perdiendo fuelle en esto del humor y la ironía
Ya hace tiempo que ser ciudadano del mundo está mal visto por mucha gente convencida de que no se puede ser, por ejemplo, catalán y español o español y catalán a la vez.  No dudo que los que piensan así no son muchas cosas a la vez, sino catalanes puros, abiertos, inclusivos, demócratas y acogedores de todo tipo de minorías, y les respeto la tendencia, pero de eso a pontificar lo que puedo ser o no ser yo y mucha gente más va un buen trecho. Ser ciudadano del mundo parece que es malo y casi fascista. Que pena que unas palabras que expresaban generosidad se han convertido en otra cosa en nuestro presente.
También es cierto que los hay que por no querer reconocer la realidad de un Pais, en el que vive,  se hace llamar ciudadano del mundo. Que pena....



divendres, 10 de juny de 2011

imputados al poder!!!



Una buena parte del aproximadamente centenar de candidatos incursos en procesos por corrupción que han concurrido a las elecciones autonómicas y municipales han conseguido -o han vuelto a obtener- el veredicto favorable de las urnas. Debe haber algo misterioso en el aval popular a los políticos corruptos pues los analistas no acaban de identificar las causas. Entre los votantes de este tipo de políticos parece primar la adhesión ideológica al partido del que forman parte o que ven en ellos alguna cualidad que los hace merecedores de su voto por encima de las sospechas judiciales que los señalan como corruptos.

El caso es que el mapa municipal y autonómico dibujado tras las elecciones ha quedado salpicado de puntos de presunta corrupción institucional. El partido que ha sido más beneficiado por esa benevolencia electoral ha sido el ganador: el Partido Popular. Nada tiene de extraño, por ello, que en la Comunidad Valenciana, en la que dicho partido ha obtenido un amplio respaldo, se concentre el mayor número de imputados que han vuelto a ocupar cargos institucionales.
Diez implicados en causas por corrupción tomaron ayer posesión de sus escaños en el nuevo Parlamento valenciano ante la protesta de grupos de ciudadanos indignados por tal comportamiento político. La presencia entre los implicados del reelegido presidente de la Generalitat, Francisco Camps, otorga a su caso una dimensión especial. No solo por su rango institucional, sino por ser el que más cerca está del banquillo y, por tanto, de un veredicto que de ser condenatorio le obligaría a dimitir. Porque es impensable, por la grave quiebra del Estado de derecho que supondría, que una eventual condena judicial fuera cuestionada, deslegitimándola socialmente, por el voto popular obtenido.
Los candidatos inmersos en causas por corrupción tienen una responsabilidad política que debiera haberles disuadido de concurrir a los comicios. Y que se acrecienta al volver a ocupar cargos públicos, al margen de la penal que pudiera corresponderles en caso de condena. Nuevamente, el caso de Camps adquiere una relevancia especial pues el peso judicial que ha alcanzado la rama valenciana del caso Gürtel, con el encausamiento de la cúpula del anterior Ejecutivo y del PP valencianos, le convierte en principal responsable político.
El voto de las urnas no diluye la responsabilidad política que deriva de la imputación de hechos delictivos. Que los gobernantes eludan esa responsabilidad amparándose en los ciudadanos agravia a estos y les denigra a ellos. En este sentido es sintomático de la confusión reinante lo sucedido en Telde, la segunda ciudad más populosa de Gran Canaria: que un pequeño partido llamado Ciudadanos para el Cambio haya dado las llaves de la alcaldía a la candidata del PP imputada por graves delitos de corrupción. Resulta lógico, pues, que una vez más la clase política en su conjunto haya vuelto a tener una pésima valoración en la encuesta que el CIS hizo pública ayer.



dijous, 9 de juny de 2011

Vaya con los pitufos!

No ganamos para sustos. Vaya con los pitufos. Hemos tardado medio siglo en enterarnos de que son una panda de nazis y antisemitas. O eso dice el corrosivo escritor francés Antoine Buéno, un intelectual de 32 años que acaba de perder parte de su bondadoso apellido para millones de espectadores que vieron la serie o leyeron los tebeos sin atisbo de maldad. Dos generaciones de todo el mundo han crecido con estos diminutos políglotas que han versionado sus aventuras en más de cuatrocientos idiomas. Y ahora viene este osado crítico literario a desenmascararles, a revisar la historia de nuestra niñez. Y lo hace de forma tan ácida que hasta los herederos del belga Pierre Culliford, más conocido por Peyo, quien los creó en cómic en 1958, han puesto el grito en el cielo. No es para menos. En El pequeño libro azul, que acaba de salir a la venta en Francia, Buéno desentraña las claves que sustentan su teoría de que la sociedad pitufa es « cerrada y autárquica », ya que no acepta los intercambios comerciales. Se las apañan para autoabastecerse. Entiende el ensayista que al no existir la propiedad privada, la comunidad se transforma en « una utopía totalitaria impregnada de estalinismo y nazismo ». La tilda de machista, puesto que solo existe una pitufina (que todos se rifan y alaban cual mujer florero) y de racista, porque a los pitufos no les gustan los negros. De hecho una de las historietas denominada Los pitufos negros muestra cómo el cuerpo de esas criaturillas se vuelve de ese color cuando cometen alguna maldad. También tilda a la serie de antisemita por los rasgos físicos de Gargamel, un posible judío de pelo oscuro, nariz prominente y aguileña y amante del oro y la codicia. Da la casualidad de que la única pitufina luce una hermosa melena rubia, lo que considera una apología de la raza aria. Además el gato deGargamel, el malo de la película, se llama Azrael . El cambio de la A inicial por la I sugiere la palabra Israel. Al líder, Papá Pitufo le pone más verde que azul o rojo. « Totalitario y paternalista », todos han de obedecerle sin rechistar. Dictador y antidemócrata, como Stalin o Hitler.

dimarts, 7 de juny de 2011

La «Lleva del Biberó» «quinta del Biberón» abril 1938

Esta es la placa de la CREU DE SANT JORDI. Fue durante siglos el escudo de la Generalitat de Catalunya.

ESTA CRUZ TAMBIÉN ESTA LIGADA A LA TRADICIÓN DECORATIVA CATALANA. LA CRUZ COMO SÍMBOLO DEL PAÍS, ES DE CORAL ROJO SOBRE FONDO DE CORAL BLANCO EN UN MARCO DE PLATA ALEGÓRICO DEL PAIS.
[las dos placas son exactamente iguales, la diferencia está en el reflejo de la luz y en el blanco de la plata y su fondo]
La «Lleva del Biberó» (conocida también como «quinta del Biberón») fue el nombre que recibieron las levas republicanas de 1940 y 1941 en varias poblaciones de Cataluña durante la guerra civil española. Fue movilizada por orden del presidente de la Segunda República Española, Manuel Azaña, a finales de abril de 1938. En aquel momento, las tropas franquistas habían atacado Lérida, Gandesa, Balaguer, Tremp y Camarasa y se había abolido Estatuto de Autonomía de Cataluña.
En total fueron llamados en filas unos 30.000 jóvenes nacidos en 1920 y 1921.
Primeramente tenían que cubrir tareas auxiliares, pero el 25 de julio de 1938 ya participaban en la ofensiva republicana de la batalla del Ebro, cuando sólo tenían diecisiete años.
Se cree que recibió este nombre cuando Federica Montseny se refirió a todos ellos de esta manera: «¿Diecisiete años? Pero si todavía deben tomar el biberón».
Estuvieron en las cruentas batallas de Merengue y Baladredo, las dos en el frente del Segre durante la llamada ofensiva de Cataluña. También tomaron parte en la batalla del Ebro y algunos fueron destinados al batallón alpino, en los Pirineos leridano.
Acabada la guerra corrieron suertes bien diferentes. Algunos se exiliaron en Francia y acabaron en los campos de concentración de Argelers, Saint-Cyprien y Agde. Otros en las prisiones franquistas y en los campos de concentración de Vitoria, Miranda de Ebro y otros. Los más fueron a batallones de trabajadores repartidos por toda España e hicieron el servicio militar en Zaragoza, Barcelona y hasta el Sáhara español.
Unos 307 supervivientes y 412 familiares fundaron en 1983 la «Agrupación de Supervivientes de la Leva del Biberón-41».
Dos de estos 307 supervivientes, tengo el honor de haberlos conocido. Desgraciadamente uno de ellos ya falleció.
Tengo a sus hijos como mis mejores amigos, ya desde la infancia, en un barrio de Barcelona que casi todos o eran republicanos o eran anarquistas. Eran tiempos muy difíciles, pero que la solidaridad entre los amigos era de verdad. Y ellos lo fueron, tanto es así que aun siendo unos niños para la guerra, fueron unos hombres para salvarse la vida en el frente, uno al otro.
Con este escrito no pretendo otra cosa que escribir algo que os debía a los dos. VICENTE y JULIAN.
Un beso a los dos. Que para mi siempre estaréis.
gandesa (tarragona) clic MAPA DE LAS FOSAS DE CATALUNYA 
El día que escribí este post no podía imaginar que además de los comentarios que podeis ver aqui, haya recibido 50 peticiones iguales o parecidas a estas a través del correo. En ningún caso he podido hacer nada por nadie, a pesar de haberlo intentado en alguno de los casos. Que podemos  hacer desde este o cualquier blog, que estas familias no hayan hecho?. Que injusticia más grande se ha cometido....