diumenge, 27 de novembre de 2011

El velo de silencio



De entrada diré  que las imágenes que ilustran este artículo pueden herir tu sensibilidad


Hacia mucho tiempo que deseaba escribir sobre este tema, pero lógimamente al no ser una alguien, como un periodista, me era imposible encontrar y entrar en este mundo tan cerrado de algunos lugares de Paquistan. Esta noche en tevevisión nos ha ofrecido un documental sobre ello. Mejor dicho, la historia de una mujer que ha creado varios centros de belleza para poder curar  de momento a más de 100 mujeres quemadas en la cara por rechazar a sus parejas o matrimonios.
En Pakistán y otros países asiáticos, es muy fácil conseguir ácido clorhídrico o sulfúrico, dos sustancias que algunos hombres utilizan para desfigurar el rostro de las mujeres que los rechazan. Cuatro víctimas de este tipo de violencia machista han contado sus desgarradores historias personales.





 En Pakistán, la legislación es benévola con el maltratador hasta el punto que, si una mujer no es sumisa a un hombre, él tiene plena libertad para hacer lo que quiera con ella.
Cientos de mujeres han sido desfiguradas con ácido o rociadas con combustible por pretendientes despechados o, incluso, por su propia familia. Una fundación trabaja para devolverles la sonrisa.
Un día a la salida de su trabajo una joven tapada le solicitó su ayuda. Cuando se quitó el velo, observó horrorizada que la chica sólo tenía un ojo, apenas entreabierto. Tampoco tenía nariz y la boca le sobresalía. Estaba completamente quemada.
Como ella, cientos de mujeres muy jóvenes, son rociadas por pretendientes, maridos o exparejas con ácido clorhídrico o sulfúrico, unas sustancias muy fáciles de conseguir en Pakistán y otros países asiáticos.

Saira Liaqat usa su ojo sano para guiarse mientras cepilla el cabello de una mujer. Su cara, cuya mayor parte derritió el ácido hace varios años, se enciende de vez en cuando con una sonrisa. Sus manos, en su mayor parte intactas, manejan con habilidad los rizos marrones de su cliente.
A solo pasos de ella, Urooj Akbar limpia y pinta con diligencia las uñas de otra clienta. Su cara, marcada por el fuego que quemó el 70 por ciento de su cuerpo, es sombría. Resulta difícil decir si está triste o si,simplemente, es así como luce ahora.

No en el caso de Saira y Urooj. Aunque no pueden escapar de los numerosos espejos, ni la mirada de las modelos en los afiches, dicen que han llegado a considerar al salón en el que trabajan como un segundo hogar.
Llegaron allí gracias a los esfuerzos de la fundación Depilex-Smileagain, un grupo dedicado a ayudar a mujeres que han sido quemadas con ácido o fuego.
Sobrevivientes


Hace aproximadamente cinco años, Masarrat Misbah, la dueña de la cadena de peluquerías, salía del trabajo cuando una mujer ataviada con un velo se acercó y pidió su ayuda. Cuando se quitó la prenda, Misbah vio por qué.
“Vi a una muchacha que no tenía rostro”, cuenta. La mujer dijo que su marido le había lanzado el ácido. Misbah decidió, entonces, poner un pequeño anuncio de periódico para ver si otras necesitaban ayuda similar.
Cuarenta y dos mujeres respondieron.
Misbah se puso en contacto con Smileagain, una fundación italiana que proporciona ayuda médica a las víctimas de esta práctica atroz en otros países. Con la ayuda de médicos paquistaníes, habilitó un hospital y un refugio especiales para las 240 víctimas registradas en su lista en Pakistán.

Su trabajo es un reflejo de cuán comunes llegan a ser estos casos. Aunque la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán reportó, en 2007, 33 mujeres quemadas con ácido y 45 a las que les prendieron fuego, Misbah asegura que la gran mayoría de casos se quedan sin ser denunciados, o por el miedo de las mujeres atacadas o por la falta de recursos para asumir los costos de una demanda.
El salón en el que trabajan no es uno más. Entre las modelos perfectas de L’oreal y Revlon, hay un afiche que se destaca, con el rostro desfigurado de una mujer y la leyenda: ‘Ayúdenos a devolverles la sonrisa a estas sobrevivientes”.
Saira aún usa labial, y a menudo se encuentra contando su historia para las clientas que le preguntan. Aunque su marido está en prisión por intento de homicidio, los dos todavía están casados legalmente.
Urooj es más reservada, y no habla con facilidad de los años de abuso que vivió en su matrimonio. Cuenta que hace aproximadamente tres años, su marido la roció con kerosene y le prendió fuego. Ella nunca lo denunció y ahora ni siquiera le permiten ver a su hija.
Aunque extendido en Pakistán, este fenómeno no es exclusivo de ese país. Casos similares se han reportado en la zona en disputa de Cachemira, en la frontera con india, así como en Afganistán. En este país, docenas de mujeres han sido atacadas con ácido por negarse a usar burka o por salir a la calle sin la compañía de un hombre.
Masarrat Misbah  creó la fundación Vuelve a Sonreír. Ellos les han devuelto algo más que un rostro. Han conseguido, que estas víctimas de la violencia de género, reencuentren el respeto y la independencia ante la sociedad y sus propias familias.

fotos de internet


He estado pensando, quizás igual de tarde que otras personas, que la situación de las mujeres en Afganistán y Pakistán es inhumana, los homicidios de cuerpos y de espíritus a los que están sometidas son una barbarie, sólo comparable al holocausto de Hitler, pero ocurre igual que con aquella historia, los países solo lo vemos de lejos, como algo distante que no nos involucra, y dentro de 100 años, haremos un museo a las víctimas de esta  barbarie, a las mujeres que murieron bajo la burka o bajo el fuego, lloraremos y se asombrarán  las nuevas generaciones, sin saber que se pudo evitar, que la comunidad internacional pudo haber hecho algo, sin embargo, no era petróleo, oro, ni territorios lo que estaba en juego, sólo era la libertad y los derechos mínimos de unas mujeres.  Entonces no vimos la necesidad de hacer grandes protestas, ni armar guerras. Creo que ese es el triste final, igual que todos. En la historia, solo se lamenta luego de haber ocurrido.

Opinión 
 josep estruel.

14 comentaris:

Josep ha dit...

He estado pensando, quizás igual de tarde que otras personas, que la situación de las mujeres en Afganistán y Pakistán es inhumana, los homicidios de cuerpos y de espíritus a los que están sometidas son una barbarie, sólo comparable al holocausto de Hitler, pero ocurre igual que con aquella historia, los países solo lo vemos de lejos, como algo distante que no nos involucra, y dentro de 100 años, haremos un museo a las víctimas de esta barbarie, a las mujeres que murieron bajo la burka o bajo el fuego, lloraremos y se asombrarán las nuevas generaciones, sin saber que se pudo evitar, que la comunidad internacional pudo haber hecho algo, sin embargo, no era petróleo, oro, ni territorios lo que estaba en juego, sólo era la libertad y los derechos mínimos de unas mujeres. Entonces no vimos la necesidad de hacer grandes protestas, ni armar guerras. Creo que ese es el triste final, igual que todos. En la historia, solo se lamenta luego de haber ocurrido.

Miquel ha dit...

Completamente de acuerdo.

Mª Trinidad ha dit...

Yo hace tiempo publiqué un post, muy similar querido Josep, y es algo que pasa actualmente, y es porque están como hace dos siglos, por eso no quieren que estudien, ni piensen y así en la ignorancia las pueden someter a su esclavitud, me da un terror exacerbado, sobre estos temas, y si yo sacase de mi pensamiento y con mi boca lo que pienso de los gobiernos que consienten y las naciones unidas...A mí ya me habrían lapidado seguro o quemada en la hoguera ,los derechos humanos, las torturas a personas, me da igual que sea hombres o mujeres, el ser humano es de lo peor y de lo mejor...
Un abrazo querido Josep y muy buen post como siempre y mejor , muchas gracias por compartirlo, si estas mujeres lo viesen verían que personas normales y corrientes como yó o cualquera repudia esas acciones inhumanas.
Un beso, Mari Trini

Josep ha dit...

Sobre estos temas hasta sufro mientras escribo.
Gracias Miquel.
Una abraçada.

Josep ha dit...

Yo también he publicado varias cosas sobre esto, la lapidación, torturas...
Hay un libro que siempre recomiendo: Mil soles esplendidos, que también hablo de él aquí. Es una denuncia desde el principio al final sobre estas pobres mujeres en estos lugares, en especial en Afganistan.
Un beso.

Montse ha dit...

Josep, no me extraña que sufras mientras escribes sobre este tema. Cuando yo leo estas barbaridades tiemblo, literalmente, de rabia e indignación. Parece que van pasando los años y estos países siguen yendo hacia atrás en el tiempo, para lo que les interesa, que es humillar, someter y maltratar a las mujeres, a pesar de que van con móvil y otras tecnologías modernas. No veo yo el futuro mucho mejor porque sus líderes religiosos siguen dando "guerra" y pienso que cuando una persona antepone sus convicciones religiosas (las que le dictan los fanáticos) a su entorno familiar, es muy difícil que se aplaque su poder sobre los débiles, en estos casos, sus mujeres. Un beso.

Josefa ha dit...

Con tus denuncias en contra de las injusticias, las puertas del cielo, se abriran para tí, de par en par.
El día que las mujeres de Afganistan. Se liberen de la opresión del hombre empesarán a vivir. Pero tienen que ser ellas las primeras en quererlo.
Un abrazo querido amigo

Eastriver ha dit...

Josep, no hi ha res a dir... Podria parlar del tema del burka a casa nostra, de la posició d'alguns, de la posició dels altres, del valor que li donem a la pretesa llibertat de la dona per portar-lo... podria dir moltes coses, i serien ben dites perquè el tema és prou important i en cal un debat des de la calma. Però el que de debó s'amaga darrera d'aquest tema és tan sagnant que ja prou de debatir. Cal actuar, és cert. Aquest tema és una més de les grans injusticies del mon, juntament amb temes con el Tibet, el Sahara, els nens soldats, les pateres, la situació a les faveles i barris desfavorits, etc. Un dels gran temes, és cert.

Antonio ha dit...

Hablan tan alto y tan fuerte las imágenes que cualquier cosa que se diga queda pequeña. Todavía existe la esclavitud al amparo de culturas impresentables...
Un abrazo

Josep ha dit...

Montse, es verdad, aunque alguna mujer, solo alguna pueda llevar un móvil, normalmente una mujer no es nada. Alli si que les quedan años de esclavitud porque no creo que los paises más adelantados , que ha veces no quiere decir mucho más civilizados, les ayuden para nada.
Un beso.

Josep ha dit...

Querida Josefa, las puertas del cielo se tienen que abrir para ellas, para los más desprotegidos. Mis puertas están aqui amiga mia.
Un beso.

Josep ha dit...

Quanta raó tens Ramon, de vegades més que una denúncia és una queixa per un mateix. Crec que he denunciat aquest tema igual que els altres que cites com a mínim de dos a tres vegades. Orelles tapades. Ja sé que això que escric no arriba enlloc però tampoc arriben els de les institucions.
Una abraçada.

Josep ha dit...

Que rabia y que gra tristeza querido Antonio, por mi parte no se que hacer más. un abrazo.

KRT ha dit...

Aclaparador, Josep. I terrible, no poder-hi fer res i veure que qui potser podria (fent pressió econòmica i política internacionalment) no ho fa per interessos econòmics i polítics també... Perquè en el fons, aquestes malvestats les fan persones. S'emparen en interpretacions forçades de les religions o les ideologies, però la culpa no és de les religions ni de les ideologies, sinó de les persones que actuen amb la impunitat de saber que altres persones aprovaran el mal que fan, o hi faran la vista grossa. Mondo cane!