dimecres, 19 d’octubre de 2011

clases sociales



Esta mañana hablando con un amigo acerca del corredor del mediterráneo, me comentaba su parecer sobre este asunto. La verdad es que no hemos coincidido, ni por el lugar del recorrido  ni en el tiempo que ya hubiese tenido que estar en funcionamiento. Pero no es de esto que quería hablar, por lo menos hoy.  Es de una frase bíblica que ha  pronunciado  -mientras  trataba de convencerme-  de tal forma como si fuese el primer humano que la dice.   “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja antes que un rico se salve”,  esto lo dijo Jesús un día que estaba especialmente inspirado. Y es que ya, en los albores de la historia, se sabía que, en general, ningún hombre honrado se puede hacer rico con su exclusivo trabajo. Sin embargo, el hijo de dios no le dedicó en ese momento ni una mínima sentencia al hombre pobre. Si después de su frase lapidaria, que nos ha hecho pensar incluso  en camellos muy pequeños o en agujas excesivamente grandes, hubiera dicho, aunque fuera en petit comité, que “es más fácil que un pobre se salve que encontrar una aguja en un cojín  dedicado a este menester”, otro gallo nos cantaría. Pero, si encima de ser pobres, no tenemos garantizada la gracia de una segunda vida, una nueva oportunidad más afortunada, apaga y vámonos.
Tampoco se asegura, por otra parte, la condena del millonario, sino que su salvación es más dificultosa. Y, poniéndonos a elegir, es preferible un probable infierno (quizá ventilado, como apuntaba Pirandello) tras una vida opulenta, que un cielo dudoso después de haber vivido arrastrado.

Seguramente, lo ideal sería que todo el mundo fuera igual de rico (o igual de pobre, que quizá sea más fácil, pues muchos son los que no tienen y los que tienen mucho son pocos). Y, puestos a soñar, que fuéramos todos iguales ante la ley, que tuviéramos todos las mismas oportunidades... Habría que luchar por esta equidad, pero no acabando con los pobres -como muchos dirigentes se plantean- ni eliminando a los ricos -como se puede pensar. ¿Quizá repartiendo?....
Yo, humildemente, me afilio a Mario Moreno “Cantinflas” que no es Dios, pero sí divino cuando dijo en una de sus películas: “yo no estoy en contra de que haya ricos, yo estoy en contra de que haya pobres”.
Porque la pobreza es un mal que se siente a cada minuto y para la riqueza es algo incómodo. Es incómodo y hasta peligroso que los pobres se organicen, se manifiesten en contra de su estado y hasta que deseen el dinero de los que tienen. ¡Dónde vamos a parar! -dirá un millonario-

Como se ve en el dibujo no es verdad que la distancia entre pobres y ricos sea cada vez mayor


El mundo ha quedado reducido a dos estados, a dos clases sociales antagónicas, separadas por el dinero. El mundo tiende al feroz capitalismo y, salvo algunos reductos, el dinero llama al dinero, y la falta de éste a la carencia total. Ya no nos importan los de otra raza, los de otro color, si traen divisas. Las puertas del mundo, las fronteras se derrumban ante el todopoderoso dólar, ante un jeque árabe, blanco por fuera y negro por dentro, que te ofrece de propina un reloj de oro.

Con dinero, en muchos casos, se acabaría el racismo y la xenofobia. Los negros pasarían a ser personas de color, los moros magrebíes y los sudacas serían sudamericanos.

Cuanto más avance el mundo me temo, cuantos más logros alcancemos de bienestar, de calidad de vida, menos adelantaremos en igualdad de clases, más diferencia habrá entre el hombre rico y el hombre pobre.



4 comentaris:

Mª Trinidad ha dit...

Ya puse este vídeo que me enviaste, este señor habla claro y conciso.
Un abrazo y muy bien me gusta lo he puesto en mi FB, y en Twitter, las cosas buenas se han de publicitar, un abrazo Mari Trini

Miquel ha dit...

la distancia cada vez es mayor ¡¡¡

Josep ha dit...

Muchas gracias a ti por todo. Un beso.

Josep ha dit...

Si Miquel, es verdad. La gente aun no es consciente del todo. Espero que no hagamos para para solucionarlo tarde.