diumenge, 10 de juliol de 2011

Facundo Cabral


""Somos hijos del amor, por lo tanto nacemos para la felicidad (fuera de la felicidad son todos pretextos), y debemos ser felices también por nuestros hijos porque no hay nada como recordar padres felices. Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo".

Cuando aun era un niño se fue de su casa, su madre lo acompañó a la estación y, cuando se subió al tren, le dijo: este es el segundo y último regalo que puedo hacerte, el primero fue darte la vida, el segundo libertad para vivírla, y Facundo cuidó de esa libertad como nadie, por eso es uno de los pocos hombres independientes que anda por este planeta, un lobo estepario que pasa por las ciudades para excitar a la gente.
Con los años, y casi todo el mundo recorrido, su fuego ganó en calidad porque antes quemaba y ahora ilumina, tanto que muchos dejan las drogas o la idea del suicidio después de escucharlo.
Nunca se detuvo en ningún lugar, ni en la fama que, dice, es asunto de los demás, no mío, porque yo vivo no vivo ni con ella ni por ella, la fama es un bullicio que sucede fuera de mi.
Facundo Cabral es un trovador de nuestros días que deja fluir espontáneamente sus pensamientos y sentimientos, que nos habla al oido de Dios, de los sueños, del amor. Escucharlo es un despertar y leerlo una iniciación.
Descanse en paz.





4 comentaris:

Miquel ha dit...

Se veía venir...hace tiempo sufrió otro atentado yendo por la carretera con su caballo...

Hada Isol ♥ ha dit...

La verdad es que es muy triste lo que sucedió,del modo tan cruel en que nos han arrebatado a Facundo,pero con esto siento que la violencia no debe triub¿nfar,no lo han callado,lo hicieron eterno! sus palabras no mueren! Un abrazo!

m.eugènia creus-piqué ha dit...

Hola Josep ,nomes passo a deixarte una abraçada i un petonet.

Isabel ha dit...

Matándolo solo han conseguido que sus canciones se escuchen mas que nunca, ahora quizá su mensaje llegue mas a los corazones. Que descanse en paz, y que sus asesinos se pudran en la cárcel.
Un beso