divendres, 10 de juny de 2011

imputados al poder!!!



Una buena parte del aproximadamente centenar de candidatos incursos en procesos por corrupción que han concurrido a las elecciones autonómicas y municipales han conseguido -o han vuelto a obtener- el veredicto favorable de las urnas. Debe haber algo misterioso en el aval popular a los políticos corruptos pues los analistas no acaban de identificar las causas. Entre los votantes de este tipo de políticos parece primar la adhesión ideológica al partido del que forman parte o que ven en ellos alguna cualidad que los hace merecedores de su voto por encima de las sospechas judiciales que los señalan como corruptos.

El caso es que el mapa municipal y autonómico dibujado tras las elecciones ha quedado salpicado de puntos de presunta corrupción institucional. El partido que ha sido más beneficiado por esa benevolencia electoral ha sido el ganador: el Partido Popular. Nada tiene de extraño, por ello, que en la Comunidad Valenciana, en la que dicho partido ha obtenido un amplio respaldo, se concentre el mayor número de imputados que han vuelto a ocupar cargos institucionales.
Diez implicados en causas por corrupción tomaron ayer posesión de sus escaños en el nuevo Parlamento valenciano ante la protesta de grupos de ciudadanos indignados por tal comportamiento político. La presencia entre los implicados del reelegido presidente de la Generalitat, Francisco Camps, otorga a su caso una dimensión especial. No solo por su rango institucional, sino por ser el que más cerca está del banquillo y, por tanto, de un veredicto que de ser condenatorio le obligaría a dimitir. Porque es impensable, por la grave quiebra del Estado de derecho que supondría, que una eventual condena judicial fuera cuestionada, deslegitimándola socialmente, por el voto popular obtenido.
Los candidatos inmersos en causas por corrupción tienen una responsabilidad política que debiera haberles disuadido de concurrir a los comicios. Y que se acrecienta al volver a ocupar cargos públicos, al margen de la penal que pudiera corresponderles en caso de condena. Nuevamente, el caso de Camps adquiere una relevancia especial pues el peso judicial que ha alcanzado la rama valenciana del caso Gürtel, con el encausamiento de la cúpula del anterior Ejecutivo y del PP valencianos, le convierte en principal responsable político.
El voto de las urnas no diluye la responsabilidad política que deriva de la imputación de hechos delictivos. Que los gobernantes eludan esa responsabilidad amparándose en los ciudadanos agravia a estos y les denigra a ellos. En este sentido es sintomático de la confusión reinante lo sucedido en Telde, la segunda ciudad más populosa de Gran Canaria: que un pequeño partido llamado Ciudadanos para el Cambio haya dado las llaves de la alcaldía a la candidata del PP imputada por graves delitos de corrupción. Resulta lógico, pues, que una vez más la clase política en su conjunto haya vuelto a tener una pésima valoración en la encuesta que el CIS hizo pública ayer.



5 comentaris:

Camino a Gaia ha dit...

La corrupción política es por definición la traslación de lo público hacia lo privado sin respetar la legalidad.
El neoliberalismo ha convertido la corrupción en algo lícito y mientras quede en pie algo que se pueda expoliar del común, (lo que no sea rentable no interesa)veremos a los buitres convocar a los cuervos.

Camino a Gaia ha dit...

La corrupción política es al fin y al cabo, la sustracción de los valores y recursos públicos para la obtención de un beneficio particular al margen de la ley.
Para el neoliberalismo es muy fácil dar el paso, sortear el trámite. Los buitres se limitan a invitar a los cuervos al festín.
Y así llegamos a Grecia dónde según el Pais, ya se ha contabilizado el 120% del PIB en los bancos del paraíso fiscal suizo. Y eso, sin tener en cuenta el dinero que haya emigrado a otros paraísos fiscales.

Cecilia Alameda ha dit...

Mal está que los partidos presenten en sus listas a personas con juicios pendientes e indicios de corrupción. Mal está que estos señores sigan estando en las listas, y que no se les caiga la cara de vergüenza porque les han pillado mangando. Pero lo peor para mí es que haya tanta gente que acepta su corrupción, que les persona que hayan dilapidado o metido en su bolsillo el dinero que han pagado los ciudadanos con sus impuestos, que les sigue votando a sabiendas de sus presuntos delitos. Esa gente es la que insulta a los jóvenes que se han plantado en las plazas a protestar por la política, los políticos y las distorsiones de la democracia, de la que son buen ejemplo estos "corruptos".
Por cierto, Cotino tiene también una causa de corrupción detrás de él. Y eso sin que se haya investigado su actividad "comercial" cuando estuvo dirigiendo la policía en tiempos de Aznar.

Josep ha dit...

Hola Camino. Creo que es así como dices. Y esta situación me lleva a pensar que puede llegar el dia que nosotros votaremos y no elegiremos. Los gobiernos serán simples mercenarios de este Poder que tu mencionas.
Es así?
Un abrazo.

Josep ha dit...

Muy bien dicho Cecilia. Hablamos de los políticos corruptos, y tendríamos que añadir a toda esta gente que les vota. ¿Pero por qué ocurre esto? ¿Por qué los políticos son corruptos? ¿Por qué los promotores son especuladores?¿Por qué los electores son tontos y/o egoístas? Ninguna de estas respuestas es por supuesto satisfactoria, por mucho que sea cierto que hay políticos corruptos, promotores especuladores y electores imbéciles. La respuesta está, como siempre, en las condiciones institucionales que hemos descrito con anterioridad: un diseño institucional que no sólo permite la corrupción, sino que la estimula. Creo que uno de los objetivo debe ser cambiar las condiciones institucionales. Por qué en algunos lugares se le llama Gobierno.(gobierno es algo mucho más limpio y eficaz) Sin embargo los reeligen, los votan, los aceptan e incluso los defienden. No extraña pues, lo que está ocurriendo en ese mundo que dicen democrático, pero donde la democracia (que no existe como tal en muchos de ellos) está tan corrompida, que hasta las urnas “huelen mal”.
Un beso.