dimecres, 15 de juny de 2011

En un país normal la desavenencia política no anula los acuerdos.


La crisis del Tribunal Constitucional español no es de ninguna manera anecdótica. Más bien es una demostración más de la decadencia de un estado atrapado por una dinámica 'guerracivilista' en el que, en todo, vale y en que el diálogo es una práctica imposible.


El otro dia, tras la dimisión no aceptada de tres de magistrados, lo volvimos a ver. Por el PSOE, aquello era la muestra de la presión que el PP ejerce sobre un poder independiente del estado. Y por el PP, una muestra más de la "falta de dirección que hay en España", o sea del PSOE. Ni una sola palabra sobre la manera de arreglarlo.
En un país normal la desavenencia política no anula los acuerdos. Tú puedes oponerte a tu contrincante político con fuerza, pero sabes que hay cosas que deben funcionar para el bien de todos. En España, si no tienen que ponerse de acuerdo para impedir algo relacionado con el nacionalismo catalán o vasco, la relación entre el PP y el PSOE es bélica, literalmente. Y sorprendentemente.
El PP me parece que es el gran culpable de ello. Porque, cada vez, más hace del nacionalismo español la ideología de referencia, y el nacionalismo español ha sido de punta a punta de la historia, y aún lo es hoy, supremacista.
Supremacista hacia los demás, claro. Pero también, y el detalle no es menor, supremacista dentro de su país. Los del PP hablan de los españoles malos 'o los' antiespañoles '(ayer lo decía Campos del PSOE) con una frivolidad que asusta. Ellos se creen investidos con la verdad y el PSOE simplemente no ha sabido plantarse. Los socialistas no ha sabido, o no han querido, construir una alternativa ideológica que arrinconara ante la opinión pública el PP. Y lo pagan caro, siempre a remolque del griterío popular.
El espectáculo es esperpéntico: el tribunal que teóricamente debía ser el garante constitucional no puede ni cumplir el reglamento de trabajo. Ni la cuota mínima de miembros. Y sorprende que los defensores del estado, en lugar de preocuparse y buscar el acuerdo para superar la anomalía, se dedican a tirarse acusaciones como si fueran locos.
A mí, como podéis imaginar, no se si me da igual. Los catalanes ya tenemos experiencia en estas cosas  de estos señores. Pero reconozco que verlos en acción es fascinante. Hace cuatro días todo eran exigencias para que se pensaban que podían ser miembros del G-8 y hoy han ido a parar en la ruina. Hace cuatro días la constitución española era un modelo universal de funcionamiento y ahora no funcionan ni los encargados de defenderla. Decadencia. Como en 1898, más o menos. Aunque tengo que reconocer que la chulería de alguna prensa madrileña me recuerda más y todo aquella olvidada Crisis de las Carolinas que le hizo de precedente ..

3 comentaris:

Miquel ha dit...

Y esto es otra muestra más del hartazgo de los españoles de apie conforme los políticos...¿ y que tienen que ver los políticos ?, eso es la pregunta del millón, no tendrían que ver nada conforme al poder judicial, pero ud. sabe que no es así, y no es más que una confrontación de intereses...¿ desde cuándo la Justicia se mide por el rasero de la política ?..¿ Qué tiene que ver el PP o el PSOE delante de un problema judicial ?...en este país todo. Con lo que te demuestran que la justicia está corrupta...

Eastriver ha dit...

Ningú en parla en els blocs i tu ho has fet. Molt bé!

Hada Isol ♥ ha dit...

Ningún poder debe ir contra otro,la justicia no puede ni debe estar regida por el ejecutivo,yo mucho de allá no sé pero si de corrupción se habla pues es universal que la politica ponga o intente poner sus manos en la justicia,y cuando eso pása un pueblo no puede estar en paz.Te mando un gran abrazo!