diumenge, 8 de maig de 2011

las cápsulas

Cuando ves una tienda de café molido en la misma calle comercial que las sucursales más importantes de la moda, el primero que se te ocurre pensar es que algo no funciona. Desde cuando este brebaje negro con que almuerza media humanidad es un artículo de lujo? Pero esta ha sido justamente la apuesta de Nestlé con el sistema Nespresso: rodear su producto del tipo de glamor que uno se espera encontrar en las tiendas Cartier. Curiosamente, la cafetera, aquello que sólo se compra una vez, también se puede encontrar en cualquier comercio de electrodomésticos o gran superficie; en cambio, las cápsulas de café sólo se pueden comprar en las tiendas-boutiques de la marca o por Internet, y sólo las cápsulas fabricadas por Nestlé se adaptan a las cafeteras de su sistema. Hasta ahora.

Hasta ahora, porque otra marca (Marcilla) ha empezado a fabricado cápsulas más económicas que también encajan al receptáculo de las máquinas Nespresso. Después de lanzarlas con éxito en otros mercados europeos, acaban de llegar al español. Su ventaja comercial no es tanto en el precio como en el hecho que se encuentran a los supermercados de barrio. Con esta maniobra se liquida el privilegio de exclusividad de la marca suiza y los poseedores de uno de sus artefactos ya se pueden ir despidiendo del glamour si no es que los tribunales deciden medidas cautelares cuando se presente la previsible denuncia.
El sistema de las cápsulas es un gran invento. Permite al usuario preparar un café expreso con facilidad y rapidez, y a la marca, vender café molido a 78 euros el kilo (diez veces más caro que en los paquetes ordinarios). Pero el sistema de patentes ha traído a una extraña perversión: hay docenas de sistemas, cada uno con su cafetera exclusiva que sólo admite su modelo de cápsula. Para cambiar de marca hay que comprar una cafetera nueva. Una fidelización forzada que traiciona el espíritu abierto que se espera de los mercados, y que provoca ineficiencia, puesto que impone unos costes añadidos innecesarios. Por eso hay que prever que el mismo mercado se encargue de romper el candado y, si no, lo tendrán que hacer las autoridades protectoras de la competencia.
De momento, Marcilla vende cápsulas que funcionan a las máquinas Nespresso. Es un primer paso. Quizás un día todas las máquinas servirán para todas las marcas de cápsulas, y compraremos unas y otras por simples razones de calidad, precio, gusto y diseño. Cómo habíamos hecho siempre. Prepararemos el café que más nos gusta con la máquina que más nos conviene, y así seremos algo más felices.





foto de internet

5 comentaris:

Miquel ha dit...

Cuando te ponen un café en el bar y/o te lo pones de una cafetera tipo Moka, la ración que te sirves es de 7,8 gramos de café. Cuando lo haces de cápsula, la ración de café es de 4,6 gramos.¿ porqué lo se?, porque se lo he preguntado a dos A vendedores de café molido diferentes, que pasan por el barrio, que llevan marcas diferentes y que conozco porque hace muchoa años que llevan dos marcas que no me desagradan. Bou y Brasilia. Creo que os he sacado de una duda más. Salut

María ha dit...

Mmmm qué pinta más rica tiene ese café, sobre todo, para la hora de la merienda.

Un beso.

Josep ha dit...

Hola Miguel. Eres genial, tu eres una persona que lo conoces todo. No solamente las chapuzas o no de la ciudad, No , no todo.
Una abraçada.

Josep ha dit...

Hola María, pues es verdad. Mira si quieres lo tomamos juntos, asi podremos charlar un rato.
Un beso.

josefina ha dit...

Pues a mi me has hecho pensar en aquel café de puchero, que preparaba mi madre, recuerdo que lo hacia de la siguiente mezcla; 50g. de cafe y 1/4 k. de malta, buenísimo.
Un abrazo