dimarts, 24 de maig de 2011

despues de votar.


Incluso -y sobre todo- los que habíamos defendido en el pasado el futuro de las redes sociales hicimos bien en callarnos, el día que la ley sigue definiendo como de reflexión y, por supuesto, el mismo día de las votaciones; no fuera que contribuyéramos a que cundiera la sospecha de que la agitación del papel de las redes sociales estaba electoralmente manipulado. ¿Tuvo alguna incidencia en el resultado de las elecciones la concentración en determinadas plazas sugerida por las redes sociales?



A los expertos corresponde analizar los detalles para redondear esta respuesta. A nosotros puede bastarnos constatar que las concentraciones no alteraron el grueso del sentimiento mayoritario: el voto de castigo a un mal Gobierno. En lo concreto, tal vez pueda reseñarse su incidencia en la proliferación de las ofertas no bipartidistas, así como la disminución de votos del candidato ganador en algunos municipios como Madrid. Es poco, o muy poco, y vale la pena airear, entonces, algunas de las reivindicaciones populares consagradas en las redes sociales.


Primero: la necesidad de introducir el aprendizaje emocional y consiguiente reforma educativa para que los jóvenes puedan acceder a las nuevas competencias necesarias para encontrar trabajo.


Segundo: deshacer el acuerdo de los partidos políticos en torno a que el urbanismo financie a los mismos partidos a costa de destruir el paisaje y recursos naturales.


Tercero: renunciar al sistema electoral de listas cerradas y admitir que la sociedad no está de acuerdo en absoluto en que, lejos de ser abiertas, la confección de las listas esté en las manos exclusivas de los comités directivos de los partidos.


Cuarto: retirar a los partidos políticos el poder de elegir e incidir sobre los órganos directivos del poder judicial, en detrimento del principio tradicional de las democracias europeas de la separación de poderes imprescindible entre el ejecutivo, legislativo y judicial.


Por último, ir superponiendo gradualmente a la cultura de división entre derechas e izquierdas, que condujo a la cruenta Guerra Civil, la división más productiva entre los que están delante de las masas y los que están detrás.


Deberíamos iniciar un proceso de reflexión continuado sobre estas conclusiones, aportando a los demás, una a una, las aspiraciones ya consensuadas socialmente.

Eduard Punset

OPINIÓN
Querido Eduard. Creo que no he entendido muy bien el principio de tu escrito. Parece que te refieras al resultado electoral como prueba de la poca incidencia de las redes sociales en nuestra sociedad. Si es así, que no sé, has de reconocer que todo este movimiento más social que político se ha fraguado en la maraña de esas redes y que si la manifestación del 15M fue un éxito inapelable se debió a la mecha que prendió entre los miles que compartimos dicha convocatoria. El debate que se produce a diario en el muro de facebook de Democracia Real Ya! es esperanzador y desmiente a todos esos que desprecian la acampada como corazón de esta ola reivindicativa. Desgraciadamente, creo que el “varapalo” electoral es más bien debido a que asumimos tan profundamente la deshumanización del sistema, que no contemplamos ninguna alteración o cambio en el mismo.



Pienso que la izquierda siempre es crítica, absolutamente crítica consigo misma, es más, los mismos de las izquierdas ni se perdonan, ni se saben defender cuando el que roba es de los suyos o cuando un empresario que es de su cuerda, que también los hay, también está imputado en algún asunto. Creo querido Punset, que todo el mundo está harto de lo que hay, y el problema es que no hay reemplazo ni sustitución de ideas ni de personas. Creo que las movilizaciones corresponden por eso a un nuevo sentir del cual no son ni capaces de darse cuenta según que medios de comunicación, que ha veces ocurre que no les interesa, entre otras cosas para que sigamos siendo cortos de miras, vamos que sigamos viendo futbol de lunes a domingo. Cómo se puede criticar sólo a este gobierno si los que están en la oposición, han generado exactamente la misma desilusión y malestar a la hora de hacer política. Y han hecho lo más facil, o sea no hacer nada para que la fruta caiga sola.
Se hace política de aquella de "roba que aquí no pasa nada, y que pase lo que pase nos votarán igual".!! Esta es la derecha, Eduard. Y justamente éste es el sentir general. Lo que nos enviamos por internet constantemente, son archivos adjuntos con ejemplos más o menos veraces. Somos aquellos que nos tenemos que apretar el cinturón y somos siempre los mismos. Y que las Visas y coches oficiales, también son siempre de los mismos. Y también son siempre los mismos los que estudian y son emprendedores, aquelos jovenes que su futuro es negro. Pero desgraciadamente, este desencanto y protesta lo recoge siempre el pensamiento de izquierda, la derecha siempre hace piña y más cuando ve próximo el poder. Enrocados que están en él!!
Para aquellos que ahora están en Sol, Plaza de Catalunya, y los demás lugares les digo que espero que surjan muchos en las próximas semanas y que la energía de la gente no desaparezca.
He visto que en la Plaça de Catalunya hay mucha pluralidad, distintas realidades en una misma dimensión y la falta de un movimiento que defienda los puntos en común de entre todas las partes.
Los que respetan y se sienten seguros en el sistema establecido, tienen miedo de que se le califique de anti-sistema, de izquierdas, de derechas o radicales. Los que están a salvo del chaparrón de la crisis no se identifican con una revolución radical. Destruyendo seguimos los patrones que barajan los especuladores. Creando y transformando jugamos con su incertidumbre.
Todos queremos cambiar ciertas cosas, por lo que una nueva ideología, donde converjan las propuestas de todas las realidades, donde se expliquen las decisiones sin miedos, donde la información y la cultura sean sus ejes centrales, sería un catalizador del cambio.

 Aprovecho estas líneas para felicitarte por todo tu trabajo y agradecerte lo enriquecedor que resulta para mi leerte o escucharte.Una abraçada Mestre.














6 comentaris:

Miquel ha dit...

De acuerdo con la respuesta. Matizaría algo más, pero no es menester. Me siento de izquierdas, aunque no ejerzo y se, porque lo he visto así siempre (a eso le llaman empirismo), que las derechas jamás darán nada al obrero, pero lo que más le fastidia al obrero no es eso, es que en el nombre de la izquierda se hagan cosas de la derecha. Salut

m.eugènia creus-piqué ha dit...

Em semble que els plítics no han entes res de res a'questes concentracions, com sempre !!Petons

Fernando Manero ha dit...

Suscribo plenamente las reflexiones que desarrollas en la carta, y que matizan bien algunos de los postulados de Punset, con el que es dificil estar en desacuerdo aunque haga consideraciones que no desarrolla suficientemente, dada su tendencia a la ambigüedad.

Eastriver ha dit...

Grande el mestre, y grande tu. Una abraçada tan gran com mereixes.

Hada Isol ♥ ha dit...

Que bonito está tu blog! me encanta esta plantilla!

Camino a Gaia ha dit...

Hay algo de cierto en lo que dice Punset:
"ir superponiendo gradualmente a la cultura de división entre derechas e izquierdas, que condujo a la cruenta Guerra Civil, la división más productiva entre los que están delante de las masas y los que están detrás."
Sin embargo matizo que no se trata de los que están delante o detrás de las masas, sino mas bien entre los que tienen el gobierno representativo, los que han sido elegidos en las urnas y los que tienen el poder real, o lo que es lo mismo, nos da igual a quien votemos porque los grandes poderes económicos hacen y deshacen a su antojo y dejan caer sobre nuestros hombros el yugo de sus desmanes.