dimecres, 20 d’abril de 2011

sobre la lengua materna.




El cerebro tiene, al nacer, los circuitos duros genéticamente programados, capaces de grabar en ellos cualquier idioma. Y es la lengua de los padres la que reconstruye, transforma y modela esos circuitos en un proceso lento a través de la física y de la química, la anatomía y la fisiología. Tan lento es este proceso, que la primera palabra no aparece antes del año o año y medio, un año más tarde aparecen ya palabras sueltas y solo después aparecen las frases. En esos años tempranos se captan y aprenden matices sensoriales y emocionales que son transferidos con las palabras de un determinado idioma como no lo serán en ningún otro que se aprenda después. Y es este idioma temprano el que cala más profundo en el cerebro y con el que el niño, definitivamente, dibujará el mundo y sus gentes. Ningún otro idioma será plenamente equivalente. Y es con este instrumento que el niño dibuja, nombrándolo y sin esfuerzo, el mundo y lo diferencia de otros mundos, lo que incluye matices de las cosas, sucesos y persona. Con el idioma más genuino, aquel que se escucha tras el nacimiento, se expresa la intimidad de manera diferenciada y única. Por esto un idioma unifica emocionalmente a las gentes pero también, y al mismo tiempo, las desune. Es un bisturí que corta emocionalmente y aun cognitivamente lo que es ajeno y diferente.



Y es por todo esto que la sintonía emocional sutil que proporcionan las palabras de un determinado lenguaje jamás puede ser traducida fidedignamente de un idioma a otro. Que se lo digan a poetas y escritores. La lengua genuinamente materna es el instrumento que definitivamente expresará y describirá el mundo más íntimo. Un chino, un árabe o un esquimal no procesan la información del mundo ni la expresan con su idioma de la misma manera que cualquier otro ser humano con una lengua diferente y distante. Se puede pensar que lenguas muy próximas como lo pueda ser el italiano o el gallego, el castellano o el catalán produzcan más proximidad ha estos matices que he señalado, pero desde luego este no es el caso para el idioma de los esquimales, el chino o el árabe. De hecho, hay estudios que muestran claramente que el idioma que se habla afecta a la percepción humana. Y es así, por ejemplo con la percepción de los colores no es la misma para un esquimal (sea yuit, yupí o inuit) que para un europeo. Los esquimales tienen veintidós palabras diferentes para designar el color blanco. No es lo mismo el blanco de la piel del oso que el blanco de la nieve, o el blanco de la nieve durante una tormenta. Para designarlos utilizan palabras distintas. El europeo sólo es capaz de distinguir un color o, como mucho, añadir matices al blanco, que es el único color que ve. Añadido a ello, en el lenguaje materno, existe una diferencia de matices emocionales que están profundamente anclados y transformados en tejido cerebral en estos primeros años tras el nacimiento. Y aun siendo auténticamente bilingüe, cuando desde el nacimiento se haya oído hablar en el seno familiar dos lenguas distintas, sigue existiendo una con un color emocional más profundo y sutil, quizá es idioma de la madre, reforzado por el de la calle y de todos los días.


tomado de Internet.la ciencia del cerebro doctor francisco mora.

8 comentaris:

Hada Isol ♥ ha dit...

Y si, es la lengua que nos llega aun desde antes de nacer,con la cual nos acunaron,nos dieron de mamar,nos mimaron,con la que dijeron por primera vez nuestros nombres,con la que nos dijeron "te quiero" por primera vez,esa que nos decían mientras sonreíamos,la que absorvimos sin que los demás lo noten cuando aprendimos todo del mundo que nos rodeaba,así como amamos a nuestra madre,y nuestra primera infancia nos liga a ella a su protección y amor incondicional,así del mismo modo amamos nuestra lengua materna,porque fué además de la mirada y del tacto uno de los primeros contactos con nuestra madre y el mundo de ella,de los que nos dieron el ser,caminar,reir,correr,comer,hablar es algo que hacemos sin tener conciencia de ello todo nuestro mundo tiene ese primer idioma,podemos cambiar de lugar y aprender muchos otros idiomas pero nuestra lengua materna está arraigada a nuestra esencia,y jamás nadie puede desprendese de ella.

Eastriver ha dit...

Tens raó. El gran poeta Espriu decía, refiriéndose a todos los que en la época de Franco hablaban castellano porque era más fino, que "a l'hora de morir xisclaràs en català". Es decir, en los momentos intensos y radicales de la vida, es la lengua materna la que asoma, porque es la que atesora esos matices de los que tú hablas.

Una abraçada gran, amic.

Verónica Marsá ha dit...

¿Qué hacemos con esos niños a los que su lengua materna les vincula con el maltrato y su lengua posterior a su adopción es la amorosa? ¿Cómo juega ahí el cerebro?

Beso.

Josep ha dit...

Asi es Isol, Las emociones son el principio de toda conducta, y tienen que ver con la supervivencia. Desde siempre el hombre, como todo animal, necesita estar grupo, para ello necesitará varias cosas, entre ellas la lengua materna, que es la que queda grabada, luego puede tener otras.
Un beso.

Josep ha dit...

Hola amic. Claro que si, Y así es como cobran significado la tierra donde uno nace,(La patria chica) nuestro pequeño mundo o la lengua de los padres(mi verdadero idioma) o la cultura de mi pueblo.
Una abraçada.

Josep ha dit...

Pues yo no se que habrá que hacer con estos niños, Verónica.
Yo creo que no tiene nada que ver una cosa con la otra. Esto nos lo tendría que contestar un profesional del "coco". Un niño que ha tenido la desgracia de nacer en una familia como dices, pues hablará como le han enseñado.
En este caso no hace falta el maltrato, simplemente puede ser una adopción.
Un petó.

zel ha dit...

Tens molta raó, i això és el que ens defineix i ens uneix sovint i conforma també bona aprt de la cultura.

Una abraçada.amic!

Abuela Ciber ha dit...

Te deseo a ti y seres queridos Felices Pascuas!!!!

Con las energias positivas de lo que festejamos, cada uno de acuerdo a sus sentires, espirituales o religiosos.
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Un abrazo
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Abu
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Todos los hombres que conozco son superiores a mí en algún sentido.
En ese sentido aprendo de ellos.
Ralph Waldo Emerson
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