dimecres, 22 de desembre de 2010

en la planta 14

Ofrecieron un documental por televisión, -parece ser que era verídico-, acerca de un buen hombre, trabajador, muy trabajador, que se introduce en la mafia del lugar por casualidad, pero aquella casualidad le convierte en otra persona,  y en no mucho tiempo consigue ser uno de los mayores traficantes estadounidenses, con los cargos públicos de la ciudad a sus pies. Sin embargo, este hombre no sabe llevar todo ese poder a cuestas y termina por perder la cabeza; algo relativamente normal cuando una persona pasa de ser nada a tenerlo todo bajo una delgada línea de control absoluto en apenas cinco años. Sobretodo si a base de malos vicios se buscan espléndidas consecuencias.
Pues bien, que hable de esto tiene como fin hablar de la “nueva vida” de aquellos mineros atrapados en una mina chilena, ahora convertidos en stars mediáticas. El Estado chileno está feliz de haberlos transformado en un referente, porque así demuestra lo genial que trata a sus trabajadores; mientras, a los compañeros de profesión que criticaban las malas condiciones laborales de las que gozan, les dan una suave patadita para que se callen: “¡ahora no, hombre!, ¡ahora calladitos!”.
Ellos, como es obvio, están encantados de haberse conocido y a pesar de tener en el recuerdo aquellos angustiosos meses que pasaron sin saber si volverían a ver la luz, ahora el flash de las cámaras les alumbra lo suficiente como para que se les olvide paulatinamente aquel oscuro pasado de galerías y minerales terráqueos, de un salario seguramente decrépito y de unas condiciones de seguridad laboral deficientes.
Se sienten queridos y admirados por el mundo entero. Ellos, que hasta hace unas cuantas semanas no eran más que unos dignos pero anónimos mineros comunes que se levantaban cada mañana con la suerte del que sabe que va a bucear bajo una placa de hielo irrompible; con unos bolsillos repletos de reivindicaciones. Claro que, ahora que el gobierno chileno les ha tratado tan bien –por no hacerle el feo-, han decidido olvidar todo aquello; “con el presi Piñera para tomar un café o ir al club de golf, nada más”. Por no hablar del asunto de los mineros fallecidos, pues según leo en la web “cubadebate”, fueron siete los mineros que, durante el tiempo de rescate tipo “Gran Hermano” que se dio con estos, fallecieron en otras minas del país.
Sinceramente, me preocupa desde hace meses la sobre exposición mediática que están sufriendo con terrible dulzura los compadres. Los muchos intereses económicos que rodean el negocio minero chileno saben que tienen que explotar el asunto para lavar su imagen, y seguramente también la conciencia reduciendo las críticas que no olvidan y llevan a cuestas.
El mundo entero habla de ellos como si fueran héroes, y seguramente son algo parecido, a juzgar por el tesón que tuvieron durante el encierro involuntario, sin saber el final que les podía esperar. Pero no puedo evitar pensar que aquello fue exagerado con el fin de volcar la atención internacional; en la zona del siniestro les faltó montar un plató de televisión y hacer un casposo debate semanal sobre quien era el minero preferido de la audiencia.
Confío en que en un futuro breve, porque todo lo que sube rápido baja todavía a más velocidad, sepan regresar a lo que eran, honrados mineros; ahora marionetas tal vez inconscientes de unos intereses que les pisaban el cuello tres meses atrás.


LA PLANTA 14
En la planta catorce del pozo minero
de la tarde amarilla tres hombres no volvieron
hay sirenas, lamentos, acopasados aies
a la boca del pozo.
Dos mujeres de luto anhelando dos cuerpos
y una madre que rumia su agonía en silencio
es el tercero.
A las diez la luna clara
se refleja en las sortijas del Patrón recién llegado
con sombrero, gravedad y su aburrido gesto.
El ha sido el primero, vendrán gobernadores
alcaldes, ingenieros.
tratarán de calmar,
la presentida viuda que se muerde el pañuelo
no sabrán acercarse a la madre que les mira
con los ojos resecos.
A las doce el patrón mirara su reloj
los otros ya se fueron
y en un punto y aparte esbozará un fastidio
mientras piensa ¿pero donde están estos?
Ha llegado otro relevo de bomberos
y la una menos diez era la noche
el primero muerto
Sentados en el suelo, los mineros
se hacen cruces y reniegan de Dios
quién diría les pillara de sorpresa la tragedia repetida
a veces el más bravo se le queda
mirando fijamente al patrón
con dientes apretados
Y el patrón con sombrero,
tiene dos policías a su lado no hay cuidado
Tres horas lentas pasan
a la luz de las linternas asustadas
el cura con los ojos arrasados
al segundo le va uniendo sobre el pecho las manos
y un chaval de quince años
mientras llora impotente se abraza contra un árbol
y el chófer del patrón con su gorra de plato
se siente desplazado, es un hombre prudente,
bien domado.
El rocío ha calado hasta los huesos cuando sale el tercero
le recibe con sonrisa gris azul la madrugada
y con voces los mineros
mientras se abrazan todos y uno de ellos
el mas fiero por no irse al patrón
llora en el suelo.

4 comentaris:

Cecilia Alameda Sol ha dit...

Víctimas de la mina convertidos en víctimas de los medios de comunicación. No sería deseable que volvieran a la mina, por supuesto, pero tampoco lo es que vivan desde ahora en una nube que no corresponde a la vida real, una nube de la que se caerán un día, cuando empiece a llover.
Los medios de comunicación devoran las vidas de las personas que pueden hacerles ganar espectadores y dinero. Hay que ser un poco inteligente para no convertirte en un juguete, por mucho que te mimen. Al final te tirarán al trastero, como los juguetes de los niños.

Hada Isol ♥ ha dit...

Y si,esos hombres ahora son victimas de los medios de comunicación,cuando todo esto pase y el mundo los olvide que será de ellos? Se hizo un show de ellos cuando estaban bajo tierra para vender una imagen al mundo pero tengo entendido que no ha cambiado mucho la vida de los mineros por allá después de esto,como tampoco esta experiencia mejoró las condiciones en ningun lugar en este tipo de trabajo tan dificil.
Me molesta mucho que hoy en día para distraer las miradas de todo se haga un circo!
Te mando un abrazo grande!

María ha dit...

Feliz nochebuena mágica llena de amor, paz y felicidad.

Un beso.

Diana Puig ha dit...

Pienso lo mismo que tú Josep, mi motivos son los mismos, aquello más que una tragedia parecia más como bien has comparado un "gran hermano", lo que necesitan esos hombres y todos los que tienen la misma actividad es que sus derechos en muchos aspectos cambien y puedan ser posibles y no es el caso. Ha sido un boom donde los resultados desde mi punto de vista no han sido positivos.

Por cierto yo escuchaba la canción de la planta 14, en una cinta de casete de Victor Manuel, que habia en mi casa, se me ponian los pelos de punta ya entonces.

Un abrazo amigo y muy importante el post que has escrito, no deja de ser un recuerdo a tantos mineros que lo necesitan por sus condiciones laborales lamentables.

didi.