dissabte, 27 de novembre de 2010

La Maternitat d'Elna

Biblioteca Pere Casaldàliga

(Balsareny,  Barcelona)

Biblioteca Pere Casaldàliga

Pienso que para comprender la biografía de esta mujer supone captar las interioridades y las vicisitudes complejas que se viven en un periodo de guerra.
Es una gran exposición la que se clausura hoy. Que lástima no tenerla para siempre, pero ha valido la pena ver la cantidad de jóvenes que han pasado para visitarla y aprender de Ella.,   Muchas gracias Susi 
El 26 de Enero de 1939, Barcelona cayó en manos de los franquistas. La guerra estaba perdida. Empezaba el exilio. Era la huída de todo un país, más los millares de refugiados de todos los rincones del Estado español que se habían refugiado en Cataluña durante la guerra huyendo del ejército franquista.
La inmensa mayoría de los exiliados fueron internados por el Estado francés en los oficialmente denominados “campos de acogida”, verdaderos campos de concentración sin ninguna condición sanitaria, vigilados por tropas senegalesas. El frío, la mala alimentación y la dejadez de los oficiales responsables añadieron a la pena del exilio penalidades inhumanas.
A pesar de todo, la vida continuaba y numerosas mujeres ingresadas en el campo se vieron obligadas a dar a luz en pésimas condiciones en unas caballerizas de Perpiñán. La mortalidad en tales casos era elevadísima: si no moría el recién nacido, moría la madre y, si no, ambos.
Ante tal situación, Elisabeth Eidenbenz, una joven maestra suiza que había seguido la guerra civil atendiendo a los niños refugiados en el lado republicano, organizó en una residencia campestre abandonada de la villa rosellonesa de Elna una maternidad en la que atender a las parteras procedentes de los campos y a sus hijos.
 Aunque la mayor parte de los 597 niños nacidos en la Maternidad Suiza de Elna eran hijos de republicanas llegadas al exilio desde Cataluña, entre 1939 y 1944, también nacieron en ella niños judíos y de otras procedencias.
La de Elisabeth Eidenbenz y la Maternidad de Elna es una historia llena de vida y luz en uno de los momentos más negros de la humanidad. Como dice Serge Barba, uno de aquellos recién nacidos: «Mi madre me dio la vida en la Maternidad de Elna y Elisabeth Eidenbenz, la confianza en el género humano». 

La maternidad de Elna

Elisabeth Eidenbenz


4 comentaris:

Antonio ha dit...

Maravilloso ejemplo. El ser humano es capaz de lo más vil y de lo más sublime. Lo curioso es que se dan en un mismo campo por diferentes personas.
Saludos

Eastriver ha dit...

Josep, qué bonito texto. He visto el libro varias veces y alguna he pensado que podía ser interesante. Me gustan las historias que aportan lecciones humanas. Ante tanto descrédito, necesitamos volver a creer, necesitamos Elnas que nos aporten nuevamente confianza en el género humano.

josep estruel ha dit...

Hola Antonio. Estoy plenamente de acuerdo contigo. A todo esto yo añadiría que me gustó ver cuantos jovenes visitaban esta exposición, ojalá sirva para procurar por todos los medios que jamás vuelva todo aquello.
Un abrazo.

josep estruel ha dit...

Hola Ramon. Yo también habia leido este libro, y de alguna manera yo la comparo con Neus Catalá.
Tienes razón, seguramente todos o casi todos necesitamos creer y confiar en el género humano.
Una abraçada.