divendres, 9 d’abril de 2010

me falta un Berlanga

Repasando mi post anterior veo muchas equivocaciones, pero no equivocaciones de razones (eso creo).
Son equivocaciones de no saber escribir.  Me hace mucha falta saber decir las cosas. O sea, que me está  haciendo falta un Berlanga que registre en celuloide o en este pobre blog la fanfarria salerosa que secunda al juez Varela en su vergonzante proceso de inhabilitación de Baltazar Garzón. Una cohorte liderada por sindicatos de extrema derecha y palmeros de diversa condición asombra al mundo entero. Ya somos noticia en la BBC y en el NY Times, como indica Rosa Mª Artal en su Periscopio. A la vez que más de cincuenta organizaciones de Derechos Humanos defienden a Garzón en todo el orbe, un añejo olor a fritada con  aceite de colza se expande desde el mismo centro del Estado español hasta más allá de los Pirineos, vuelven las folclóricas de plástico a coronar los televisores sobre paños de ganchillo, los chupetes y los cojines para "adornar" los coches. Volveremos a cantar  Margarita se llama mi amor y los Alcántara hundirán de nuevo la cabeza entre sus hombros mientras retornan al blanco y negro (aunque ahora el televisor es TDT). Bienvenidos a la España del siglo XXI.

6 comentaris:

josefina ha dit...

Yo creo que se comete una injusticia, pero lo que de verdad pienso es ¿en quien podemos creer?.
Un abrazo amigoestoy contigo

Fernando Manero ha dit...

Creo que es mucho más grave que todo eso. Ojalá se tratase de un esperpento, de una caricatura, de una boutade, de una vuelta a la fritanga pestilente de la España cutre y reprimida. Es la prostitucion del Derecho al servicio de lo más abyecto y miserable de nuestra sociedad. Es la emergencia del rencor, de la envidia, del aprovechamiento de lo público para satisfacer las mediocres ambiciones particulares, el resentimiento de los mediocres, la depravación del ejercicio del poder, el afán por anular los atisbos de libertad que una democracia procura. No hay nada igual en el mundo civilizado. La putrefacción se apodera de las instituciones mientras los jueces dan rienda suelta a sus rencores y miserias personales, seguramente embarnecidos por el peculio que les llega para que su jerigonza de leguleyos se ponga al servicio del amo que los orienta. No engañan a nadie, pero el pais cada está más sumido en la indecencia a que da lugar un sentido espúreo de la ley por quienes debieran ampararla. Inerme el ciudadano ante tanta miseria, se siente impotente hasta para reclamar lo más elemental

mariajesusparadela ha dit...

Desgraciadamente.

Ramon.Eastriver ha dit...

Que se pare el tren, que me quiero bajar! (Estoy que trino)

Ramon.Eastriver ha dit...

Ah, y eso de que te equivocas porque no sabes escribir... ¿cómo dices? Creo que te espresas fenomenal, dejando siempre las cosas claras y precisas, sin ambigüedades ni confusiones.

SANTI ha dit...

El mayor problema que tenemos es que la gente ya no piensa, deja que alguién piense por ellos.
Sea politico, religioso o de cualquier otra índole, que le diga donde se tiene que posicionar, donde está el bien o el mal.
Cuando la gente se pare un momento a pensar....... bueno, igual tampoco es la solución.
Un abrazo.