dilluns, 14 de desembre de 2009

cosas de toda la vida


Escribo esto desde la biblioteca, estoy con mi nieta. Lo escribo en un folio que ella solo ha pintado por una cara.
Estoy rodeado de pequeños trozos de goma de borrar.
Pienso que empieza a ser una herramienta anacrónica, pero será sin duda un herramienta inmortal como tal, que es una calidad inherente a todas las herramientas sencillas: la cuchara, la escoba, el vaso, la regla de medir.....
Sea cómo sea -porque a ver quien conoce el futuro de las cosas-, será difícil que los colegiales puedan prescindir de ella, puesto que la goma de borrar es uno de sus aliados fundamentales: no sólo borra el error, sino también la señal evidente del error, como si allá no hubiera pasado nada, como si un niño no hubiera escrito 'hemisferio' sin hache, como si una niña no hubiera cometido un error en la secuencia del ejercicio caligráfico.
Si las gomas de borrar tuviesen memoria, seria una memoria atormentada. Una memoria llena de arrepentimientos, de dudas, de olvidos obligados. Sólo recorremos a la goma de borrar cuando metemos la pata, de forma que le creamos una especie de mala conciencia, de instrumento para la remisión de nuestros pecados ortográficos o las imperfecciones de un dibujo.
No sé ahora, pero, en mis tiempos, nadie cometía la insensatez de ir al colegio sin una goma de borrar en la maleta, porque el caso es que sin ella íbamos perdidos e indefensos, impotentes ante nuestras pifias a la hora de componer una redacción sobre cualquier cosa. Sin goma de borrar no eras nadie. Había gomas de borrar de colores más bien tristes: verde de hoja muerta, blanco -que calificativo puedo poner a un blanco-?, blanco nada?, amarillo canario -canario enfermo-, rosa de chicle -pegado debajo de una mesa-... No tenían colores alegres, pero eran gomas que borraban: era abrir la maleta y salir aquel perfume inconfundible que se evaporaba a medida que adelantaba el curso, hasta que te comprabas una goma nueva y recuperabas su olor amigo, aquel olor que se expandía a los libros y a los cuadernos igual que el olor de la manzana se encomienda a la ropa guardada. Me acuerdo que escribía el nombre, el mio, como si fuera un objeto de valor, o quizás porque lo era de verdad, puesto que el hecho que te robaran la goma de borrar no era una tragedia pequeña, porque comprar otra salía caro. El desgaste de una goma daba una idea aproximada del porcentaje de errores que cometía su propietario, y casi no hacía falta hacer un test de inteligencia: solo hacia falta ver la goma de cada niño. De nuevas eran cuadradas o rectangulares. Y cuando te dabas cuenta ya eran redondas.
A veces con el esfuerzo de borrar, sobre todo si la mina del lápiz era muy dura, la goma se rompía, y aquello resultaba no sólo catastrófico, sino también bastante molesto, puesto que debías usar los molestos fragmentos de un todo que en teoría yo ya sabía que tenia usar hasta su fin sin volverlo a romper.
Todo esto es muy atrás en el tiempo, pero veo que la mano de mi nieta borra una palabra equivocada. La goma se hace añicos , Y la mano los barre del papel. Y el niña sopla, como yo barría y soplaba.
Y hace olor del que sólo hacen olor las gomas de borrar.
Mireia., vamonos que llega tu madre y Susi va a cerrar.

22 comentaris:

Anònim ha dit...

Mi mamá me compraba gomas con olor a frutas que no borraban muy bien pero me encantaban,y también en el kiosco vendían gomas de diferentes formas ,colores y olores,me encantaban!!! llegué a coleccionar 250 hasta los 16 años!Mi mejor goma era una blanca que tenía la bandera de Argentina en realidad eran dos banderitas cruzadas y se llamaban dos banderas,y mi lapiz era amarillo con una goma en la punta de color rosa que ensuciaba en vez de borrar!
Yo estaba encaprichada en llamarme Elizabeth entonces mi señorita ,la primera que tuve que era muy mala ,me daba un buen chirlo en la nuca y me hacía borrar el nombre de mis sueños y me obligaba a escribir Isabel,cuando ella me llevó al otro primero con mi señorita Sarita arreglamos que aprendería los dos nombres y listo.
Cuando me hacían borrar tantos las gruesas hojas de mi cuaderno Rivadavía(en el que la propaganda decía que se puede borrar y volver a escribir sin borronear y era muy cierto)ese olor a goma me encantaba!!!!!!!! hoy con este post me hiciste recordar esas cosas sencillas y lindas de la vida! un abrazo!

Alfonso ha dit...

jeje que de recuerdos, y me ha hecho gracia, porque estaba haciendo unos ejercicios que tengo que presentar en la Uned, y los hacía a lápiz, con mi goma de borrar, luego lo paso al pc, pero me gusta lo de antes... para gomas las de nata, yo me las comía y todo jejeje

m.eugènia creus-piqué ha dit...

Pues si que recuerdo este artilugio en el famoso plumier de la época, con cremallera con todos los colores y el sacapuntas, jajajaja, yo cada año pedía uno nuevo a Papa Noel,la goma de borrar era imprescindible ya que escribíamos siempre con lápiz y su olor caraterístico tambien me encantaba, ahora no se si la usan tanto como nosotros. Petonets.

Diana Puig ha dit...

Cuantos recuerdos tienes Josep, a veces recordamos esos pequeños detalles de cuando eras niño, esa olor inconfundible de la que hablas me ha llevado a la escuela, mi goma siempre estaba destrozada, eran mis uñas que no me mordía, mis ganas de salir a recreo, las ganas de jugar y perderme por ahí, lo descargaba con mi goma de borrar, la riscaba una y otra vez, jugaba con las miguitas que soltaba, un desastre, pero cuando la tenia recién comprada era hasta bonita.
Por cierto he imaginado a tu nieta contigo y me ha hecho sonreír.
Muchos besicos.
didi.

María ha dit...

Me gusta escribir con lapicero sobre los libros y también subrayarlos, y suelo utilizar las gomas de mi hija.

Qué recuerdos más bonitos tenemos de la niñez.

Y qué bueno que hayas estado con tu nieta, pasando un rato agradable.

Un beso.

josep estruel ha dit...

Hola ANÓNIMO. Gracias por escribir. La verdad es que le has puesto mucho cariño a tu contestación. Tanto que creo que has enlazado las historias de la goma de borrar con casi, casi las cosas de la escuela.
Puedo decirte una cosa?
Escribe desde un blog, te sale muy bien, en serio. Escribes igual que una amiga mia.
Muchas gracias.
Saludos.

josep estruel ha dit...

!!Alfonso¡¡
Como que te comias las gomas¡¡
Que lujo y que derroche.
En mis tiempos había tan poco dinero que muchas veces haciamos tachaduras para no usar y gastar la goma. Tachar si que era una chapuza.¡¡
Un abrazo.

josep estruel ha dit...

Hola Gènia .
Yo creo que si tu tenías un estuche de cremallera es porque eras una niña acaudalada.
El plumier de los niñ@s de Poble Nou era de madera,a saber: un tipo era una simple cajita que se habría como la tapa de un baúl, y el otro tipo era igual pero la tapa era corredera.
Por supuesto en los dos modelos habia un departamento para la GOMA DE BORRAR.
Un petó.

josep estruel ha dit...

Hola Didi. Si que me quedan muchos recuerdos, y olores también. Por ejemplo el de ZOTAL. esto era un desinfectante que nos hacían tirar por los rincones los viernes por las tardes antes de plegar. Para que el sabado por la mañana cuando llegase el cura de la parroquia a pasar lista para la misa del domingo oliese bien? la clase, despues de las porquerias de la semana.
Una de las porquerias era el olor de carburo.
El carburo se ponia en una especie de depósito y iba quemando y dando una pequeña luz para las largas horas de restricciones del alumbrado?de la clase.

Has puesto una palabra mágica. "MIGUITAS" Es cierto, mientras escribía hubiese tenido que pensar en ella. Miguitas es como si fuese la clave de todo.
Un beso.

josep estruel ha dit...

Hola María.
A que si que es chulo esto de escribir y borrar. Lo que pasa es que una cosa tan simple como esta, nos pasamos la vida haciendo lo mismo y no nos damos cuenta.
Lo de mi nieta no es una cosa de vez en cuando.
Como mi hija trabaja,la voy a buscar al cole, hasta que la viene a recoger, mientras tanto estamos en la Biblioteca. Allí es un punto de encuentro para la mayoría de niñ@s, padres y abuelitos.
Un abrazo.

Fugaz ha dit...

Pues me hiciste recordar unas gomas que habia cuando yo era peque, ahora creo que aun las hacen pero ya no tienen aquel olor tan dulce y rico que tenian, parecian de nata, eran blancas y tambien borraban, no como ahora que a menudo mas que borrar algunas lo que consiguen es que desaparezca hasta el papel haciendo un agujero... jajajajjaa a mi eso me pasaba cuando empezaba ya algo mayor a escribir con boligrafo....vaya, que recuerdos!

Besos!

Cecilia ha dit...

Yo sigo teniendo dos o tres gomas en un cajón. Las compraba para mis hijos de cuatro en cuatro. O de seis en seis. Siempre había repuestos en el cajón. Pero un día les pusieron una pluma en la mano y las gomas fueron sustituidas por un borratintas. (Difícil de encontrar este elemento, os lo aseguro. Y las gomas ahí han quedado, como una reliquia del pasado no tan lejano.
Mejor suerte tienen los sacapuntas, que siguen existiendo. Al menos para afilar los lapiceros que usamos para los ojos.

Anònim ha dit...

Hola,Josep
A mi también me trae muchos recuerdos y sobre todo su olor.
Lo que recuerdo tambien mirar con cierta envidia a los niños que tenian la goma de nata y que es verdad que se la comian a trozitos diminutos y que en esa epoca yo no pude tener, mi madre siempre me compraba la verde o la rosa.
un beso (tu amiga Pili)

VERÓNICA MARSÁ ha dit...

Pues yo debo ser de las antiguas porque todavía busco la goma Milán y los colorines Alpino... Me viene el olor a los reyes magos que siempre me traían gomas, lápices y colorines, alguna vez acuarelas o un estuche nuevo!!! Sigo subrayo libros con pápiz, pero no el libro original, no; cuando es un libro de trabajo y es caro, lo fotocopio (ya se que no está bien) y rayo, con fosforito, lápiz, boli y hago cientos de anotaciones y las tacho. Si es de trabajo y barato lo emborrono hasta en la contraportada. Pero el olor y las sensaciones que describes están desapareciendo "gracias" a los ordenadores y al mundo virtual. Tiempo al tiempo, Josep; dónde van ha hacer los niños los comentarios en sus libros digitales?
Tiemblo.
Un abrazo.

Maripaz Brugos ha dit...

Josep, que recuerdos entrañables me has traido a la memoria, con tu escrito de la goma de borrar.
Los olores, los sabores,se quedan grabados para siempre...

Muy bonito...ah! y tu nieta, tiene suerte de tenerte.
Un abrazo

Isol ha dit...

Sabes que recordé dos cosas al venir por aqui la primera es que olvidé poner ese billete en mi blog lo voy a hacer porque quiero participar y lo segundo a leer miguitas en el comenario de Didi y el tuyo recordé que un año en el que no hubo plata para ahorrar goma (y por supuesto para que mi mami no ataque mi colección) usaba migas de pan y borraban bien,yo pienso que ahora ni el pan es igual porque nos quedamos sin goma el otro día y cuando intenté borrar con pan no pude! manchaba en vez de borrar.

josep estruel ha dit...

Hola FUGAZ.
Verdad que eran geniales las gomas de borrar.?
Yo como era un chapucero, cuando hacía dibujo lineal...¿dibujo lineal? -vaya otra¡¡
Había un tipo de goma que era única para borrar la tinta china. Es verdad ¡

A base de borrar llegabas a ver la mesa, a traves del agujero, claro.
Un petó.

josep estruel ha dit...

Hola Cecilia.
¿Que es un borratintas? Y las gomas que tienes en el cajón, ni se te ocurra tirarlas. Vete tu a saber si en un tiempo no muy lejano valdrán una fortuna. Ya se usan muy poco, creo.
Un abrazo.

josep estruel ha dit...

Hola PILI.
En tu generación los niñ@s se comian las gomas?
En la mia te prometo que hubiese sido imposible. Las fabricaban de los retales que sobraban de las suelas de zapatos marca PIRELLI. Y si no lo crees pásate por la PAPELERÍA CARMEN, calle LLULL 173.
Aquella señora que está alli (que el otro dia cumplió 200 años) te lo podrá confirmar.
T'estimem molt.
Un petó.

josep estruel ha dit...

Hola VERÓNICA.
Todo lo que explicas, desgraciadamente se perderá.
Lo que no se es si para bien o para mal.
De momento yo en lo que me fijo es que los niñ@s me parece que no estudian (como nosotros seguro) lo que veo es que reciben información, mucha información. Pero "patear" las cosas no.
Vuelvo a tu explicación: dile ahora a un niñ@ que haga lo que haces tu. No se que pensará¡¡
Una abraçada.

josep estruel ha dit...

Hola MARI PAZ.
¿tu también te comias la goma?
Te aseguro que me teneis intrigado.
Las escuelas de mis tiempos no solo olian a goma, olian a todo. Ahora ya no, ahora no huelen a nada. Suponiendo que la nada sea un olor.
En cuanto a la nieta te diría que la suerte es nuestra. Es cierto que con ella formamos "un equipo" pero es de aquellas cosas que vienen cuando mas las necesitas. Nos da media vida.
Un abrazo.

josep estruel ha dit...

Hola Isol.
Lo que te ha pasado es normal. Antes podías borrar con pan porque vuestro pan es bueno. Pásate por aquí, y verás lo que nos venden.
Lo que tienes que hacer es lo que hace Cecilia : Tener recambios, porque a buen seguro tu también te las comes.
Un beso.