dijous, 1 d’octubre de 2009

los jueves "toca mercadillo"


Los jueves por la mañana, aquí en el pueblo “Toca mercadillo”. Generalmente son payeses (labradores)que aquí y en todos los pueblos venden sus productos. No es por ponerme melodramático, pero veo que cada día hay menos gente que come manzanas y, en cambio, afronta el otoño con suplementos vitamínicos o incorpora a la dieta cotidiana frutas exóticas como un fruto proveniente del Tibet que, según anuncian, contiene una concentración de minerales muy elevada (no sé hasta qué punto, pero imagino que debe de ser comparable a la de las clásicas pasas). A pesar de todo, yo continúo asociando el otoño a las manzanas, a la uva, a los caquis y a el olor de castañas cocidas, una relación interesada quizás, puesto que se trata de impresiones de olor que tienen que ver con recuerdos que quiero preservar; una relación tonta, si queréis, pero sencilla. De siempre, las manzanas han tenido fama de ser saludables, aunque hayan arrastrado el peso del deseo y de la desobediencia por parte de quienes culparon a Eva .

Me gustaba cuando las manzanas se pesaban con una romana*. Actualmente tenemos al alcance frutas exóticas de toda clase y consumimos cada vez más, por curiosidad o por simple esnobismo, tanto da. Son frutas caras en comparación con las autóctonas y, en muchos casos, con pocas garantías de control sanitario. Además, nos llegan vacías de significado cultural. Quizás por esto, para mi la manzana continúa representando la cara fresca del otoño, del mismo modo que septiembre y octubre culminan una estación. El recogimiento de la naturaleza; que se muestra más generosa que nunca y da frutos espléndidos. Ahora bien, es evidente que se está perdiendo la cultura de las estaciones y mucha gente ya no sabemos cuál es el tiempo de cada fruta y verdura. Este proceso de desmemoria se ha producido en pocas décadas; muchos adultos hemos tenido abuelos o padres que hacían de labrador o todavía tenemos familiares que se dedican a ello, pero las generaciones jóvenes cada vez están más desvinculadas del campo. Es difícil pues, que una simple estancia en escuelas de naturaleza los acerque a la tierra.(Como una que hay en esta comarca). El reto actual no es sólo crear y sostener los parques naturales; (ya son unos cuántos quienes reivindican desde hace tiempo la necesidad de volver al conocimiento de los ciclos de la naturaleza). Hace pocos días leía que Jordi Sargatal, en una charla sobre la riqueza paisajística de Vilanera (l'Escala), habló de conocer los animales y las plantas y de encomendar a la sociedad el virus por el interés hacia el entorno natural.De hecho, creo que los niños no conocen el tiempo de cada fruta. Y de verdad que me sorprende que en un país como el nuestro se potencien mucho más los productos de pastelería que la fruta. en Barcelona, me han llegado a cobrar 4,50 euros por unos postres de manzana “golden”.

Esta mañana, -en el "mercadillo" me decía un payés que la sociedad, ha adoptado una visión del campo muy limitada que repercute en la calidad de vida.Y sin embargo añora el contacto con la tierra, el regreso a las fuentes, el olor de las frutas maduradas al árbol.Y ya ves -me decía el payés- Los labradores, acaban tirando las frutas y verduras de los campos o se ven obligados a abandonar la tierra. Porqué no se les paga.

Por suerte hoy, las manzanas las estoy viendo como un reto de renacimiento natural. La pertenencia a la tierra, los beneficios de la vida sencilla. El año que viene ya veremos. Al fin y al cabo no es poca cosa. ¿verdad?

3 comentaris:

Isabel D´Mayo ha dit...

Vivo en un lugar llamado el jardín de la Republica Argentina y debido a esto nosotros estamos en contacto con la naturaleza y sus ciclos a cada paso,los citrus crecen en las calles,y en los fondos de las casas hay duraznos,moras,manzanos,mango,nispero,papaya,y mi abuela tenía caquis y guayaba,(me trajiste de recuerdo a los caquis, hace años que no como uno ,se me hizo agua la boca),a la primavera la anuncian los lapachos que son los primeros en florecer,el final del invierno los azahares,y al otoño las manzanas,mirando los cerros sabemos si vá a llover o no,y lo malo que tenemos es que sabemos del tiempo de la caña por sus cenizas que cubren la ciudad y nuestros pulmones,así crecimos y esto lo mantenemos con nuestros hijos,pero es cierto mucha gente se vuelca a comer frutas que no son de aquí ,ni de estación,el pediatra de mis hijos siempre me recomendó que les dé fruta de estación son las más frescas,las mejores,las que más vitaminas tienen y las que nos dán nuestra sensación de tierra,no sabes cuanto he disfrutado cada palabra de tu post,me diste una curiosidad y es conocer como son y que olor tienen las castañas cocidas.
Sabes algo antes te podía decir que el campo Argentino es muy trabajado y rentable,hoy el campo sufre,y los que tenían pequeñas tierras las abandonan,o sus hijos no siguen con esa tarea,lastima.
Te dejo un abrazo enorme!

Abuela Ciber ha dit...

Te dire que son buenísimas me decia una biologa amiga que se deben comer 4 diarias.
Estoy de acuerdo en lo que comentas, siempre digo que por algun motivo vivimos acá y comamos lo que nuestra tierra produce y ya!!!!!
Por suerte siempre fuimos fruteros, los hijos tambien y por supuesto los nietos.
Me decía una medica hablando respecto a la gripe, que se le diera mucha fruta a los niños.
Las manzanas me encantan tanto natural como asadas al horno o en pastel, base de pasta frola pero en vez de membrillo pongo varias capas de manzana de las verdes y azucar y canela.
Que rico!!!
Mer voy para la cocina
Chau!!!

Mariaisabel ha dit...

Josep,
Que post más acertado, pues yo opino como tú referente a la manzana (por cierto, me como una cada noche).
Pienso que es la fruta más sana que hay, además somos un país rico en manzanas. Por ejemplo los catalanes tenemos la suerte de tener Lérida, una provincia en la cual crecen las mejores manzanas que uno pueda imaginar, la pena es que no se aprovecha lo suficiente.
Tendríamos que comprar las manzanas a un precio asequible y comer nuestras manzanas, no las que vienen de fuera.
Un petó, Josep