diumenge, 26 de juliol de 2009

la semana tragica








Estos dias se conmemora el primer centenario de unos hechos que marcaron la historia de Barcelona: la Semana Trágica.
Fueron siete días de revuelta en qué se quemaron iglesias y conventos. Todo empezó por la movilización de reservistes catalanes por ir a Marruecos. La revuelta acabó por la represión del ejército español, que ya no encontró resistencia por la desorganitzación de los obreros catalanes.
En 1909 España era un estado desprestigiado y arruinado, que había perdido los territorios en América, (Cuba y Filipinas) y que buscaba nuevas colonias al norte de África. Un ataque contra los trabajadores españoles del ferrocarril que había de unir Melilla y unas minas propiedad privada del conde de Romanones y del marqués de Comillas al protectorado español del norte del Marruecos fue la ocasión perfecta para intentar recuperar el honor perdido.
El gobierno del conservador Antonio Maura ordena la movilización de todos los reservistas catalanes para la guerra de Marruecos. Esta decisión genera un enorme malestar entre las clases populares y los reservistas. Por un lado, había la sensación de que los episodios coloniales se habían dejado atrás. De la otra, había una profunda sensación de injusticia por el hecho que los burgueses pudieran evitar ir al Marruecos con un pago de 6000 reales. Esto origino como principio una huelga general . Los incidentes graves empiezan el lunes 26 de julio, el mismo día en qué Solidaridad Obrera había convocado una huelga general en Catalunya a la cual solo se unió Madrid. El día siguiente, coincidiendo con la llegada de noticias de grandes bajas entre los catalanes que ya estaban en Marruecos, se endurece la protesta y Catalunya se adelanta a la unidad con Madrid.
El 27 de julio se desata la orgía incendiaria en los Maristas de Poblenou. Con los adoquines se forman barricadas y espesas columnas de humo se alzan sobre Barcelona. Arden la iglesia de San Pablo y los Escolapios de San Antón.
El ejército, en un primer momento, se niega a disparar contra quienes considera su propia gente. La Iglesia, pero, se opone a los trabajadores, sigue estado al lado de los ricos y sufrirá las consecuencias. Durante siete días se queman conventos e iglesias, se profanan tumbas y se escarnecen los cadáveres en las calles. Todo de llamas y humo llenan la ciudad. A la revuelta se unen varias ciudades y pueblos de Catalunya.
El jueves, 29 de julio, la revuelta empieza a perder intensidad, y cuando el ejército español, con efectivos de todas partes del Estado, llega pora reprimirla no encuentra resistencia, puesto que los obreros no están organizados. La Semana Trágica acaba con 78 muertes y 500 heridos. La represión posterior contra los sublevados es terrible y, sobre todo, arbitraria. Miles de detenidos, 2.000 de los cuales fueron juzgados; 175, desterrados; 59, condenados a cadena perpetua, y 5, condenados a muerte. Al fin y al cabo no sirvió para nada porque los obreros catalanes fueron a Marruecos a luchar.
Por otro lado es indudable que quemar iglesias y conventos fue una barbaridad, pero hace falta recordar que en aquellos tiempos el Iglesia española y también catalana estaba totalmente escorada a la derecha- fascista. Que los colegios mayores eran de la Iglesia y solo podían acceder los ricos Desde hacia mucho tiempo existía en Catalunya el proyecto de una escuela y vida social separada de la Iglesia. Mientra esto ocurria las damas de la alta sociedad asi como los sacerdotes repartian medallitas y escapularios entre los pobres desgraciados que después eran carne de cañón mientras subian a los barcos. En claro beneficio de una guerra particular. Todo esto era una burla de primera magnitud. La gente estalló.
¿ Qué fueron demasiado lejos quemandolo todo?, pues si. No hay ninguna duda, pero si eras rico y tenías los 6.000 reales necesarios para librarte de la llamada a filas, podías evitar ser asesinado por un moro en una emboscada. Si no podías disponer de ese dinero porque tu sueldo de obrero no pasaba de los 10 reales diarios, estabas obligado a abandonar a tu familia y tu trabajo para incorporarte al ejército y tu familia quedaba igualmente condenada a subsistir sin tu ayuda. Esto se acabó cuando Primo de Rivera ( el odiado ex- capitán general de Catalunya ) estableció que " El honor de servir al estado español no se puede suplir cono dinero ". En otras palabras, que a la guerra debían ir tanto los hijos de los obreros como los de los ricos. Y mira qué casualidad, se acabaron las guerras por España.

Este episodio de la história lo he resumido mucho porque fué muy largo, porque ya había un antes y un después, hasta posiblemente desembocar en la guerra civil 1936/1939 Tal vez convendría recordar estos episodios, quizas para ver la historia y para comprender el estallido social que se produjo.

3 comentaris:

* HADA ISOL ha dit...

Si, quizás fué mucho quemar las iglesias pero los pueblos reaccionan así cuando ván sumando y sumando frustraciones,injusticias,
desigualdades,saber que por ser pobre te condenan a ir a una guerra y condenan tambien a tu familia, cuando otro por ser rico puede verse libre de esto, pues la verdad que es una reacción comprensible,de esta historia no sabía nada,
ampliaste mi mundo con el texto y los videos.
Un abrazo.

paolav ha dit...

Suele suceder así, que quienes han sido oprimidos desde tiempos ancestrales, se la cobren sobrepasándose de tantas injusticias, sobre sus bisabuelos, abuelos y padres, es una herencia triste y cuando estalla una revolución, aunque sea por un breve tiempo esas son las consecuencias. Además ¿de qué Iglesia hablábamos? Yo no creo que esa fuera la Iglesia de Cristo, como tampoco creo que lo fuera, la que sometía a simples mortales a la "Santa inquisición", ni la que no se pronunció ante el genocidio sobre le pueblo judío y tantos otros a manos de los nazis o el fascismo, cometido en Italia, España y Chile. Esa no es la Iglesia de Cristo, es la Iglesia que se unió al imperio romano y a todos los que ostentan el poder. Yo creo en la Iglesia misionera, esa de los jesuitas que dieron su vida por los indígenas en América, creo en la que creó la Vicaría de la solidaridad, para ocultar y salvar vidas de socialistas y comunistas que ni siquiera creían en su mismo Dios, en ese cura que salía a las calles a protestar contra la policía que asesinaba, torturaba y hacía desaparecer a quiénes se oponían a las dictaduras militares y lucharon por la libertad.
Por todo esto no encuentro tan terrible los incendios a las Iglesias, porque quienes importaban eran los jóvenes, todos hijos de Dios que al igual que Jesús, eran enviados sin culpa, como sacrificio al matadero.
Gracias por recordar, por enseñar.
Un abrazo

Groucho ha dit...

CREO QUE QUEDARON MUCHAS IGLESIAS SIN ARDER. DEMASIADAS.
SALUD.