diumenge, 20 d’abril de 2008

pablo neruda [sonetos]

Dos amantes dichosos hacen un solo pan,
una sola gota de luna en la hierba,
dejan andando dos sombras que se reúnen,
dejan un solo sol vacío en una cama.
De todas las verdades escogieron el día:
no se ataron con hilos sino con un aroma,
y no despedazaron la paz ni las palabras.
La dicha es una torre transparente.
El aire, el vino van con los dos amantes,
la noche les regala sus pétalos dichosos,
tienen derecho a todos los claveles.
Dos amantes dichosos no tienen fin ni muerte,
nacen y mueren muchas veces mientras viven,
tienen la eternidad de la naturaleza.


De las estrellas que admiré, mojadas
por ríos y rocíos diferentes,
yo no escogí sino la que yo amaba
y desde entonces duermo con la noche.
De la ola, una ola y otra ola,
verde mar, verde frío, rama verde,
yo no escogí sino una sola ola:
la ola indivisible de tu cuerpo.
Todas las gotas, todas las raíces,
todos los hilos de la luz vinieron,
me vinieron a ver tarde o temprano.
Yo quise para mí tu cabellera.
Y de todos los dones de mi patria
sólo escogí tu corazón salvaje.

6 comentaris:

isol ha dit...

Que bello poema Josep,que hermoso sentir el amor así tan profundamente,que manera de escribir la de Pablo Neruda,escogerse y amarse hay algo mas bonito?

isol ha dit...

Tambien me ha gustado la cancón que has puesto,que dulce es este post!!!!

Xesca ha dit...

Qué hermoso Josep!!!!!

Nada más bonito que sentir el amor.

"...De las estrellas que admiré, mojadas
por ríos y rocíos diferentes,
yo no escogí sino la que yo amaba
y desde entonces duermo con la noche..."

Feliz domingo!

josep estruel ha dit...

Neruda se definia a si mismo como insoldable de corazón,aficionado a las estrellas, mareas,maremotos,caminante de arenas y chileno a perpetuidad.Nada más apropiado para
abordar su mundo poético que este autorretrato.

isol ha dit...

Soneto IX


Al golpe de la ola contra la piedra indócil
la claridad estalla y establece su rosa
y el círculo del mar se reduce a un racimo,
a una sola gota de sal azul que cae.

Oh radiante magnolia desatada en la espuma,
magnética viajera cuya muerte florece
y eternamente vuelve a ser y a no ser nada:
sal rota, deslumbrante movimiento marino.

Juntos tú y yo, amor mío, sellamos el silencio,
mientras destruye el mar sus constantes estatuas
y derrumba sus torres de arrebato y blancura,

porque en la trama de estos tejidos invisibles
del agua desbocada, de la incesante arena,
sostenemos la única y acosada ternura

Este soneto de Neruda me gusta mucho,en realidad todo lo que ha escrito Neruda me encanta.

CAMINO INCIERTO ha dit...

A mí también me apasiona Neruda y siempre están cerquita de mi sus libros como todos los de poesía que tengo,ya que los poemas son para releerlos según el alma nos lo pide.
Me hace feliz comprobar que en este presente nuestro tan tecnológico podemos acceder a toda clase de música,cuando tenía 16 y 17 años me desesperaba porque no podía conseguir ni cintas ni nada de Paco Ibañez porque era un exiliado,estaba prohibido y vivia en Francia,ahora es un gustazo poderle escuchar.